Desde las remotas épocas de la última glaciación y aún antes, los hominidos elevan la vista al cielo y recrean animales o figuras mirando a las nubes tratando, sin éxito, de controlar y predecir los fenómenos atmosféricos.
La meteorología continúa hoy en día aleatoria e imprevisible, los sabios aún no han descubierto la ecuación que contenga la ansiada respuesta, y, según quien sea el mecenas de la sesuda investigación, un mismo fenómeno puede tener diversas y contradictorias explicaciones.
En la España medieval si las cosechas eran malas bien por la sequía o el temporal los señores feudales o la Santa Inquisición aplacaban la ira de sus súbditos, los siervos de la gleba, quemando algunos judaizantes.
Cuando no llovía los mayas trataban de complacer a sus dioses sacrificando unos cientos de desventurados convecinos. Tanto horror podía turbar incluso el templado ánimo de sus deidades y conmovidos rompían a llorar proporcionando la necesaria y ansiada lluvia.
En la isla de Pascua la divinidad era sensible al arte y regalaba el clima adecuado a cambio de que se les construyeran gigantescos moais con los que poder recrearse.
Lástima que esquilmado el medio en Pascua y, tras una gran sequía, asolada la agricultura en Centroamérica ambas civilizaciones se desmoronaron por falta de previsión e infraestructura.
En España la pertinaz y endémica sequía sólo se solucionó en parte cuando se emprendió un incompleto plan de transvases y regadíos que aún hoy en día seguimos desarrollando.
Pocas cosas han cambiado desde entonces. El hombre del tiempo, el metereólogo, provisto de una paraferanalia más civilizada, es el moderno chamán, para sus predicciones no necesita huesos mágicos o entrañas de animales muertos, las barras isotérmicas o las fotografías del satélite Meteosat son lo suficientemente inspiradoras, con ellas trata de barruntar nuestro futuro y predecir soles que no aparecen, vientos que no soplan o temporales que se quedan en aguas de borrajas.
Sus inestimables compañeros son los Sumos Sacerdotes de la postmodernidad que reaccionan ante los imprevistos metereologicos demonizando a lejanas petroleras, madereras, quimiqueras, ingenieros, arquitectos o constructores. No tienen ningún género de dudas y lanzan sus irrefutables proclamas mientras se pasean en sus coches de gran cilindrada, calientan sus casas más de lo estrictamente necesario o quedan hechizados ante los objetos bellamente envueltos y los escaparates obscenamente iluminados.
Pero podemos seguir consumiendo tranquilos, el verdadero responsable de todo habita allende los mares. Como decía Jean Paul Sastre, el infierno siempre son los demás.
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jueves, 9 de octubre de 2008
martes, 30 de septiembre de 2008
LA PEQUEÑA TIENDA DE LOS HORRORES
El mundo actual es una delicada figura de porcelana, frágil filigrana china, navegando sin rumbo en medio de un mar bravío.
Las luces de neón de los casinos de las Vegas sustituyen a la iluminación trascendente, la ocurrencia disparatada a la idea elaborada, la bisutería a la joya y el demagogo al pensador, en una suerte de sucedáneo de existencia donde ya nada es genuino u original.
Nuestro entorno se ha convertido en una pequeña tienda de los horrores, atraídos todos por el morbo de lo grotesco, donde reposa Audrie II una planta carnívora que crece y crece desordenadamente en el sótano, que bebe con avidez cantidades ingentes de sangre, a la que hay que alimentar constantemente y que amenaza con devorarnos a nosotros mismos en cada instante.
Un entramado social siempre apresurado y en peligro en el que habita un individuo fácilmente impresionable y manipulable que ya no encuentra sosiego ni satisfacción por nada, inmerso en una continua huida hacia delante en un planeta frágil, carente de sólidos cimientos y que se descompone sin remedio.
Igual que las Torres gemelas de Nueva York, nuestra pequeña torre de cristal se desploma, se cae como un castillo de naipes ante el simple aleteo de una mariposa en Wall Street o el desagradable chillido de un fundamentalista incendiario en Teherán.
Internet, Imagenio, mensajes de móvil, DVDs, GPS, mandos a distancia, tecnologías que nos desbordan, máquinas que ya no entendemos ni dominamos parecen acudir en nuestra ayuda pero somos más vulnerables que nunca, no sabríamos sobrevivir ni 24 horas en un entorno natural, hemos olvidado de donde venimos y no sabemos a dónde vamos. Serían necesarias grandes dosis de ingenio y valor para frenar a este potro desbocado.
Desgraciadamente es más fácil consumir que pensar, ignorar la realidad que afrontar los problemas, la sonrisa bobalicona que los retos apasionantes, callar que hablar claro.El precio del petróleo pude subir o bajar, las acciones se compran y se venden, unos ríen y otros lloran pero hay crisis cuando las ideas y los valores se resquebrajan o cuando las personas decentes, valientes y preparadas son ignoradas, ridiculizadas y vilipendiadas.
Las luces de neón de los casinos de las Vegas sustituyen a la iluminación trascendente, la ocurrencia disparatada a la idea elaborada, la bisutería a la joya y el demagogo al pensador, en una suerte de sucedáneo de existencia donde ya nada es genuino u original.
Nuestro entorno se ha convertido en una pequeña tienda de los horrores, atraídos todos por el morbo de lo grotesco, donde reposa Audrie II una planta carnívora que crece y crece desordenadamente en el sótano, que bebe con avidez cantidades ingentes de sangre, a la que hay que alimentar constantemente y que amenaza con devorarnos a nosotros mismos en cada instante.
Un entramado social siempre apresurado y en peligro en el que habita un individuo fácilmente impresionable y manipulable que ya no encuentra sosiego ni satisfacción por nada, inmerso en una continua huida hacia delante en un planeta frágil, carente de sólidos cimientos y que se descompone sin remedio.
Igual que las Torres gemelas de Nueva York, nuestra pequeña torre de cristal se desploma, se cae como un castillo de naipes ante el simple aleteo de una mariposa en Wall Street o el desagradable chillido de un fundamentalista incendiario en Teherán.
Internet, Imagenio, mensajes de móvil, DVDs, GPS, mandos a distancia, tecnologías que nos desbordan, máquinas que ya no entendemos ni dominamos parecen acudir en nuestra ayuda pero somos más vulnerables que nunca, no sabríamos sobrevivir ni 24 horas en un entorno natural, hemos olvidado de donde venimos y no sabemos a dónde vamos. Serían necesarias grandes dosis de ingenio y valor para frenar a este potro desbocado.
Desgraciadamente es más fácil consumir que pensar, ignorar la realidad que afrontar los problemas, la sonrisa bobalicona que los retos apasionantes, callar que hablar claro.El precio del petróleo pude subir o bajar, las acciones se compran y se venden, unos ríen y otros lloran pero hay crisis cuando las ideas y los valores se resquebrajan o cuando las personas decentes, valientes y preparadas son ignoradas, ridiculizadas y vilipendiadas.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
UNIDOS DE LA MANO

La semana pasada supuso, para mi, un soplo de esa verdadera multiculturalidad que tanto hecho en falta en Gijón.
Días de animados encuentros entre bretones, escoceses, galeses y asturianos en una auténtica celebración de las tradiciones célticas con el permiso de algún invitado inglés, brasileño o castellano donde el don de lenguas, la curiosidad y el desenfado parecían ser los atributos comunes de la mayor parte de los jóvenes invitados.
La atmósfera me llegó a recordar a mi enriquecedora etapa de estudiante en Cardiff, donde este tipo de encuentros eran cotidianos, suponiendo en mi caso el acontecimiento un genial cambio de escenario sin necesidad de salir de la ciudad, de modo que por una vez la montaña venía a Mahoma.
Así pues, y tras dos o tres divertidas jornadas llenas de sorpresas para todos; un asturiano escanciaba sidra mientras un escocés explicaba lo que significaba el Kilt en su cultura o el bretón rompía un cubito de hielo sobre la cabeza de algún inglés, llegó el acontecimiento que a todos no había reunido en la ciudad, el enlace matrimonial entre una asturiana ( en este caso mi hermana ), y un escocés.
Los británicos acudieron al evento, previsto para las 5,30 de la tarde, con su tradicional kilt realizando una especie de procesión desde el hotel donde se alojaban la mayoría hasta la iglesia de la ceremonia. Al frente de la original comitiva un personaje encantador y entrañable, Robert, gaitero de Kelzo, que con sus atemporales melodías, conseguía crear la adecuada atmósfera de contenida alegría y respeto por las arraigadas tradiciones.
Ya en la iglesia se cambio la música celta por la sacra y sólo la belleza de la novia y alguna de las invitadas conseguía restar algo de protagonismo a los vistosos trajes regionales de los escoceses.
En su sermón el sacerdote volvió a insistir en la idea de que las procedencias podían ser múltiples pero la divinidad una sola y que el orgullo por lo nuestro pero el respeto por lo ajeno debían de guiar nuestra conducta.
De nuevo en el exterior serpentinas, pétalos de rosa y nada de chabacano arroz. Más música de gaita, a veces escocesa, otras veces asturiana y un día espléndido para acompañarnos al banquete.
Desde la terraza del restaurante Bellavista magnificas puestas de sol para hacer honor a su nombre y delicioso y abundantísimo aperitivo en el que continuaron surgiendo risas y complicidades entre los invitados de las distintas procedencias.
El banquete que comenzó cerca de las 9,30 consistió en una interminable sucesión de sabrosos platos que consiguió que hasta el equipo de rugby de Aberdeen rechazase un segundo plato, por primera vez en su historia....
Tras la comida y siguiendo en este caso una tradición británica, se pasó a la lectura de discursos. El novio estuvo en su doble versión, castellano e inglés, divertido y cariñoso. Los testigos, solo en versión inglesa, fueron genialmente mordaces, tal vez por fortuna, buena parte de los invitados de España no pudieron entender nada. Su delirante gracia estaba en su ironía, pero como suele ser habitual en estos casos el novio no salió muy bien parado.
Por último hizo su intervención el hermano de la novia en un discurso sentido y emocional que fue muy aplaudido, sobre todo en su versión inglesa y por el que, debido sin duda a la extraordinaria generosidad de la gente, recibí muchas alabanzas.
Tras el trago de la lectura pude relajarme y los novios, mi hermana y Neil, pasaron a cortar la tarta.
Después del postre, que en esta ocasión fueron dos, tocaba el momento de bajar tanta comida y nos dirigimos a la zona de baile y allí nos encotramos con otra pequeña sorpresa. Louise, una delicada y jovencísima bailarina nos deleitó con una danza gaélica en toda una demostración de resistencia física, coordinación y calidad técnica.
Tras esto el convencional baile donde se mezclaron los habituales ritmos de pop españoles con los británicos y la proverbial barra libre.
Cuando a eso de las 4 de la mañana la música enlatada desapareció, de nuevo Robert, el impagable gaitero, vino en nuestra ayuda. La pureza de su música despertó de lo más profundo de nuestro interior ancestrales ritmos y sones.
Más de la mitad de los invitados ya se había ido, pero los que aún quedábamos empezamos a entrelazar con fuerza nuestros brazos, dábamos vueltas y una vez alcanzada la velocidad necesaria nos soltábamos para volver a coger de nuevo a quien tuviésemos más cerca en una suerte de enloquecido baile celta. Cuando las energías empezaban a decaer todos comenzamos a hacer un circulo y con los brazos en alto nos cogimos de la mano para bailar la danza prima mientras cantábamos el Asturias patria querida. En el centro haciendo un pequeño círculo estaban los novios y los padres de ambos. Rodeándolos un abigarrado grupo de gente de distintas edades, nacionalidades y procedencias que habían unido sus manos para celebrar algo único y especial, el imparable poder de un desbocado torrente que desborda barreras y prejuicios, la incontenible fuerza del amor.
Días de animados encuentros entre bretones, escoceses, galeses y asturianos en una auténtica celebración de las tradiciones célticas con el permiso de algún invitado inglés, brasileño o castellano donde el don de lenguas, la curiosidad y el desenfado parecían ser los atributos comunes de la mayor parte de los jóvenes invitados.
La atmósfera me llegó a recordar a mi enriquecedora etapa de estudiante en Cardiff, donde este tipo de encuentros eran cotidianos, suponiendo en mi caso el acontecimiento un genial cambio de escenario sin necesidad de salir de la ciudad, de modo que por una vez la montaña venía a Mahoma.
Así pues, y tras dos o tres divertidas jornadas llenas de sorpresas para todos; un asturiano escanciaba sidra mientras un escocés explicaba lo que significaba el Kilt en su cultura o el bretón rompía un cubito de hielo sobre la cabeza de algún inglés, llegó el acontecimiento que a todos no había reunido en la ciudad, el enlace matrimonial entre una asturiana ( en este caso mi hermana ), y un escocés.
Los británicos acudieron al evento, previsto para las 5,30 de la tarde, con su tradicional kilt realizando una especie de procesión desde el hotel donde se alojaban la mayoría hasta la iglesia de la ceremonia. Al frente de la original comitiva un personaje encantador y entrañable, Robert, gaitero de Kelzo, que con sus atemporales melodías, conseguía crear la adecuada atmósfera de contenida alegría y respeto por las arraigadas tradiciones.
Ya en la iglesia se cambio la música celta por la sacra y sólo la belleza de la novia y alguna de las invitadas conseguía restar algo de protagonismo a los vistosos trajes regionales de los escoceses.
En su sermón el sacerdote volvió a insistir en la idea de que las procedencias podían ser múltiples pero la divinidad una sola y que el orgullo por lo nuestro pero el respeto por lo ajeno debían de guiar nuestra conducta.
De nuevo en el exterior serpentinas, pétalos de rosa y nada de chabacano arroz. Más música de gaita, a veces escocesa, otras veces asturiana y un día espléndido para acompañarnos al banquete.
Desde la terraza del restaurante Bellavista magnificas puestas de sol para hacer honor a su nombre y delicioso y abundantísimo aperitivo en el que continuaron surgiendo risas y complicidades entre los invitados de las distintas procedencias.
El banquete que comenzó cerca de las 9,30 consistió en una interminable sucesión de sabrosos platos que consiguió que hasta el equipo de rugby de Aberdeen rechazase un segundo plato, por primera vez en su historia....
Tras la comida y siguiendo en este caso una tradición británica, se pasó a la lectura de discursos. El novio estuvo en su doble versión, castellano e inglés, divertido y cariñoso. Los testigos, solo en versión inglesa, fueron genialmente mordaces, tal vez por fortuna, buena parte de los invitados de España no pudieron entender nada. Su delirante gracia estaba en su ironía, pero como suele ser habitual en estos casos el novio no salió muy bien parado.
Por último hizo su intervención el hermano de la novia en un discurso sentido y emocional que fue muy aplaudido, sobre todo en su versión inglesa y por el que, debido sin duda a la extraordinaria generosidad de la gente, recibí muchas alabanzas.
Tras el trago de la lectura pude relajarme y los novios, mi hermana y Neil, pasaron a cortar la tarta.
Después del postre, que en esta ocasión fueron dos, tocaba el momento de bajar tanta comida y nos dirigimos a la zona de baile y allí nos encotramos con otra pequeña sorpresa. Louise, una delicada y jovencísima bailarina nos deleitó con una danza gaélica en toda una demostración de resistencia física, coordinación y calidad técnica.
Tras esto el convencional baile donde se mezclaron los habituales ritmos de pop españoles con los británicos y la proverbial barra libre.
Cuando a eso de las 4 de la mañana la música enlatada desapareció, de nuevo Robert, el impagable gaitero, vino en nuestra ayuda. La pureza de su música despertó de lo más profundo de nuestro interior ancestrales ritmos y sones.
Más de la mitad de los invitados ya se había ido, pero los que aún quedábamos empezamos a entrelazar con fuerza nuestros brazos, dábamos vueltas y una vez alcanzada la velocidad necesaria nos soltábamos para volver a coger de nuevo a quien tuviésemos más cerca en una suerte de enloquecido baile celta. Cuando las energías empezaban a decaer todos comenzamos a hacer un circulo y con los brazos en alto nos cogimos de la mano para bailar la danza prima mientras cantábamos el Asturias patria querida. En el centro haciendo un pequeño círculo estaban los novios y los padres de ambos. Rodeándolos un abigarrado grupo de gente de distintas edades, nacionalidades y procedencias que habían unido sus manos para celebrar algo único y especial, el imparable poder de un desbocado torrente que desborda barreras y prejuicios, la incontenible fuerza del amor.
lunes, 22 de septiembre de 2008
EL VIAJE MÁS APASIONANTE
Reproduzco el discurso que tantos nervios me hizo pasar.Se trataba de un momento especial para mi hermana y no quería fallarle. Se le echó valor y pude superar la prueba. Espero estar más tranquilo la proxima vez...
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La celebración de esta noche constituye un singular homenaje a este mundo global y cosmopolita que permite que una asturiana y un escocés caigan atrapados por las redes del amor en la hermosa, y ya no tan lejana para nadie, ciudad de la luz o que dos familias separadas por diferentes tradiciones lenguas y miles de kilómetros de distancia vengan a descubrir aquí en Gijón, al borde de una costa bañada por un mismo océano, lo mucho que les une en realidad y puedan compartir todos juntos, emociones, sentimientos e ilusiones comunes.
La Eva aún niña que jugaba a la comba o al cascallo en el barrio del Carmen y que recuerdo con total nitidez, la intrépida adolescente que decide irse a América en busca de nuevos horizontes, la inteligente universitaria que tras acabar sus estudios anhela nuevos estímulos y se deja seducir por el hechizo de París es hoy una joven reposada pero desenvuelta, tranquila pero curiosa, sobria pero moderna, austera pero elegante, independiente pero ilusionada por compartir el azaroso viaje de la vida con un inmejorable compañero, viajero infatigable, divertido, espontáneo, al que le unen valores, anhelos e inquietudes comunes y con el que se dispone con alegría contagiosa a afrontar los retos más estimulantes.
Eva y Neil, de todo corazón os deseo mucha suerte en este apasionante viaje.
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Tonight’s event celebrates the wonder of a world that allows a young asturian woman and a scotsman to meet and fall in love in Paris, the city of light. A union, which just a few years ago was an unimaginable dream uniting 2 families, which were previously separated by a different language,culture and thousands of miles between them, to come together, here in Gijon. 2 families who are in reality bonded by the same ocean allowing them to experience together the same emotions, feelings and dreams.
I remember a young girl, skipping or playing hopscotch in the street outside our house and I remember a brave young teenager deciding to exchange this beautiful coast for the plains of America in search of her new horizons, I remember the intelligent university graduate after finishing her studies burning with ambition for new challenges in Paris.
Today, I see my sister as a young woman, strong but caring, calm but inquisitive, traditional but modern, austere but elegant, independant but looking forward to taking the next step in her life with her perfect partner, a man who I see as a tireless traveller, funny, spontaneous who will share her aspirations and confrontations who will be at her side to share all their special moments
Eva and Neil, from the bottom of my heart I wish you both the best of luck in this veritable voyage.
martes, 9 de septiembre de 2008
MISION DE PAZ
Durante siglos nuestro reino se convirtió en garante de la religión católica. Nuestros orgullosos antepasados se pusieron al servicio de una labor divina. No importaba arruinar vidas o haciendas, se trataba de una causa santa y el fin justificaba cualquier medio.Después llegó la decadencia y en 1898 se perdieron los últimos restos de aquel moribundo imperio. Costó todo el siglo XX asumir nuestro nuevo papel, padecimos dictaduras infortunios y al final comprendimos que ya no éramos una potencia, pero podíamos convertirnos en un valioso aliado.
Con humildad e inteligencia y de la mano de los países más desarrollados y las democracias más consolidadas empezamos a sacar partido de nuestra nueva condición. Pero tanta calma y estabilidad perjudicaba a mediocres, holgazanes, chantajistas, vividores, ladrones, fundamentalistas, terroristas y todos aquellos que vivían con prisa. Mientras otros trabajaban ellos se dedicaban a intoxicar y conspirar y espontáneamente se inició una grave crisis.
Un aprendiz de Robespierre, ignorante e indolente, lleno de fantasmas y frustraciones y con cuentas pendientes consigo mismo, toma las riendas y sorprendentemente todo mejora. La furia se aplaca guillotinando estatuas, las guerras se convierten en misiones y los legionarios en cooperantes y predicadores. Los que caen no mueren, pasan a ser mártires.
Como Peter Pan viajamos al país de Nunca Jamás y el capitán Garfio se convierte en nuestro amigo y aliado. Buscamos horizontes nuevos y ansiamos encontrar El Dorado en el Caribe o en el imperio inca, con los sátrapas locales se vuelven a renegociar las condiciones de la encomienda o la mita y, con el oro, los sicarios de Alá o de Sabino Arana se podrán cobrar la deuda por los servicios prestados.
Un desatinado Papá Noel expide millones de pasaportes al Hotel Paraíso y colapsa el sistema, pero a río revuelto, ganancias para los empresarios y oportunistas adictos a la prisa.Todo va bien, el país o lo que queda de él, vuelve a su papel de evangelizador de otros pueblos y civilizaciones y se reinventa como potencia, los enemigos ahora son bandidos y se eliminan 13 o 300 pero siempre en misión de paz. Las democracias occidentales han de ser remodeladas, mejor el caos que el antiguo orden gritan los elegidos con el puño en alto mientras un brillo especial ilumina sus preclaros ojos. Bienaventurados somos.
Con humildad e inteligencia y de la mano de los países más desarrollados y las democracias más consolidadas empezamos a sacar partido de nuestra nueva condición. Pero tanta calma y estabilidad perjudicaba a mediocres, holgazanes, chantajistas, vividores, ladrones, fundamentalistas, terroristas y todos aquellos que vivían con prisa. Mientras otros trabajaban ellos se dedicaban a intoxicar y conspirar y espontáneamente se inició una grave crisis.
Un aprendiz de Robespierre, ignorante e indolente, lleno de fantasmas y frustraciones y con cuentas pendientes consigo mismo, toma las riendas y sorprendentemente todo mejora. La furia se aplaca guillotinando estatuas, las guerras se convierten en misiones y los legionarios en cooperantes y predicadores. Los que caen no mueren, pasan a ser mártires.
Como Peter Pan viajamos al país de Nunca Jamás y el capitán Garfio se convierte en nuestro amigo y aliado. Buscamos horizontes nuevos y ansiamos encontrar El Dorado en el Caribe o en el imperio inca, con los sátrapas locales se vuelven a renegociar las condiciones de la encomienda o la mita y, con el oro, los sicarios de Alá o de Sabino Arana se podrán cobrar la deuda por los servicios prestados.
Un desatinado Papá Noel expide millones de pasaportes al Hotel Paraíso y colapsa el sistema, pero a río revuelto, ganancias para los empresarios y oportunistas adictos a la prisa.Todo va bien, el país o lo que queda de él, vuelve a su papel de evangelizador de otros pueblos y civilizaciones y se reinventa como potencia, los enemigos ahora son bandidos y se eliminan 13 o 300 pero siempre en misión de paz. Las democracias occidentales han de ser remodeladas, mejor el caos que el antiguo orden gritan los elegidos con el puño en alto mientras un brillo especial ilumina sus preclaros ojos. Bienaventurados somos.
jueves, 31 de julio de 2008
GLOBALIZADOS
Los jueves acostumbro a tomar un kebap en el turco que hay cerca de la playa. El camarero de Bangla Desh ya sabe las salsas que más me gustan y está casi tan rico como los que solía tomar en Inglaterra, donde este tipo de negocios tiene una larga tradición. Sin embargo ese día me apetecía tomar una cerveza y el dueño, estrictamente musulmán, no sirve alcohol en su local.
Decidí, pues, ir al chino que hay en la esquina. Allí entre escuálidas bellezas de ojos rasgados, probando esencias, aromas y sonidos de esa cultura milenaria desde siempre encerrada en si misma, caí en la cuenta de la gran transformación que se ha producido en nuestra sociedad en apenas una década.
Lo que a Marco Polo le costó, sufrimiento, incertidumbre, años de viaje, peligros infinitos y la incredulidad de sus coetáneos que lo acabaron tomando por loco y encerrando en una celda, hoy se puede disfrutar a cinco minutos de nuestras casas.Aún haciéndome estas reflexiones, ya en la calle, a la salida del restaurante, un fornido y sonriente africano de los que no hace tantos años causaría estupor, o al menos sorpresa, en alguna no tan apartada aldea, me ofrece con toda naturalidad las últimas novedades en DVD, todas americanas, por supuesto.
No estoy interesado y enseña la mercancía a otro transeúnte, en este caso un otoñal galán de chaleco amarillo y roída gabardina que tampoco le presta ninguna atención ya que su mirada está fija en dos desaliñadas rumanas. El buen señor parece más proclive a dejarse seducir por los soeces guiños de las dos muchachas, presumiblemente de la etnia gitana, ansiosas de dar un buen escarmiento a la, tal vez, no tan inocente vanidad del anciano.
Llego a casa todavía sonriendo y, tal y como hago todas las noches, me conecto a Internet. Entre mis contactos encuentro gente muy diversa que he conocido a lo largo de todos estos años, los hay de Grecia, Alemania, Lituania, Perú o China. La telaraña de la red consigue que las amistades no se elijan en función de criterios étnicos o geográficos. La gente se agrupa por afinidades simpatías o formas de entender el mundo.Definitivamente nuestro planeta se ha aplanado y democratizado, los lujos antes al alcance de unos pocos privilegiados hoy son accesibles para todos.
Esto nos proporciona grandes ventajas pero, a la vez, nuevas responsabilidades y retos que afrontar.El obrero chino compite con el alemán. El informático americano colabora con el hindú. Al arquitecto coreano le surge competencia en España.Las intangibles barreras que Occidente había creado para proteger su way of life caen con más estrépito que el muro de Berlín.
El proceso ya ha comenzado y lo más inteligente es sacar el máximo provecho de este nuevo entorno. No seamos tan vanidosos como mi maduro vecino y actuemos con prudencia y respeto. Las nuevas culturas tienen mucho que aportar, aprendamos humildemente todo lo bueno que nos ofrecen y descartemos solo aquello que realmente sea dañino deshonesto o cruel.Es hora de dejar de hacer lo rutinario y aburrido, vamos a tener el placer de enfrentarnos con fantásticos, desconocidos y excitantes retos. Nuevos amigos, oportunidades y horizontes nos esperan allende los mares.
Decidí, pues, ir al chino que hay en la esquina. Allí entre escuálidas bellezas de ojos rasgados, probando esencias, aromas y sonidos de esa cultura milenaria desde siempre encerrada en si misma, caí en la cuenta de la gran transformación que se ha producido en nuestra sociedad en apenas una década.
Lo que a Marco Polo le costó, sufrimiento, incertidumbre, años de viaje, peligros infinitos y la incredulidad de sus coetáneos que lo acabaron tomando por loco y encerrando en una celda, hoy se puede disfrutar a cinco minutos de nuestras casas.Aún haciéndome estas reflexiones, ya en la calle, a la salida del restaurante, un fornido y sonriente africano de los que no hace tantos años causaría estupor, o al menos sorpresa, en alguna no tan apartada aldea, me ofrece con toda naturalidad las últimas novedades en DVD, todas americanas, por supuesto.
No estoy interesado y enseña la mercancía a otro transeúnte, en este caso un otoñal galán de chaleco amarillo y roída gabardina que tampoco le presta ninguna atención ya que su mirada está fija en dos desaliñadas rumanas. El buen señor parece más proclive a dejarse seducir por los soeces guiños de las dos muchachas, presumiblemente de la etnia gitana, ansiosas de dar un buen escarmiento a la, tal vez, no tan inocente vanidad del anciano.
Llego a casa todavía sonriendo y, tal y como hago todas las noches, me conecto a Internet. Entre mis contactos encuentro gente muy diversa que he conocido a lo largo de todos estos años, los hay de Grecia, Alemania, Lituania, Perú o China. La telaraña de la red consigue que las amistades no se elijan en función de criterios étnicos o geográficos. La gente se agrupa por afinidades simpatías o formas de entender el mundo.Definitivamente nuestro planeta se ha aplanado y democratizado, los lujos antes al alcance de unos pocos privilegiados hoy son accesibles para todos.
Esto nos proporciona grandes ventajas pero, a la vez, nuevas responsabilidades y retos que afrontar.El obrero chino compite con el alemán. El informático americano colabora con el hindú. Al arquitecto coreano le surge competencia en España.Las intangibles barreras que Occidente había creado para proteger su way of life caen con más estrépito que el muro de Berlín.
El proceso ya ha comenzado y lo más inteligente es sacar el máximo provecho de este nuevo entorno. No seamos tan vanidosos como mi maduro vecino y actuemos con prudencia y respeto. Las nuevas culturas tienen mucho que aportar, aprendamos humildemente todo lo bueno que nos ofrecen y descartemos solo aquello que realmente sea dañino deshonesto o cruel.Es hora de dejar de hacer lo rutinario y aburrido, vamos a tener el placer de enfrentarnos con fantásticos, desconocidos y excitantes retos. Nuevos amigos, oportunidades y horizontes nos esperan allende los mares.
viernes, 25 de julio de 2008
EL MUCHACHO Y LA PROFECIA

El muchacho poseía un don, podía ver el futuro en sus sueños pero, al contrario que la desdichada Casandra, sacerdotisa de Apolo, su cualidad era reconocida y admirada.El respeto y la gratitud de su pueblo le causó gran dicha en un principio. Se le agasajaba con regalos y ofrendas y a su madre, según su petición, se le instaló en la choza más confortable del pueblo. Él, a cambio, les informaba, según sus sueños proféticos o visiones nocturnas, de cuando se debía plantar la cebada, si habría tormenta o por dónde aparecerían las manadas de lobos o jabalís.Todo marchó bien un tiempo, pero la prosperidad de su pequeño pueblo pronto despertó la codicia de sus ambiciosos vecinos.Tanto es así, que los bárbaros extranjeros no tardaron en lanzar una expedición militar contra el diminuto pero floreciente pueblo.Sin embargo, advertidos por el muchacho, los habitantes de El Pueblo, esperaron a sus enemigos en el desfiladero donde les prepararon una emboscada, de forma que, aún en inferioridad numérica y sin apenas experiencia militar, pudieron repeler la terrible razzia sin sufrir apenas bajas. No así los soldados enemigos de los que muy pocos sobrevivieron.El emperador del poderoso imperio de los bárbaros se sintió molesto y humillado por tan estrepitosa derrota y decidió organizar otra expedición que cuadruplicase en número a la anterior.El muchacho, nuestro héroe, volvió a visualizar la amenaza y, por supuesto, el terrible resultado, que no era otro que la derrota de su pueblo, la esclavitud de su etnia y la jabalina del noble general de El Pueblo, cayendo, en un postrero y desesperado intento, a los píes del orgulloso y prepotente emperador bárbaro.Azorado acudió a dar cuenta de su visión al Sumo Sacerdote, sin embargo, nervioso y confuso, fue incapaz de contar todos los hechos y se guardó para si el inevitable desenlace de la batalla.A medida que se acercaba el día del combate su angustia crecía hasta el punto de casi perder la razón. Maldecía al destino por haber cargado toda esa responsabilidad sobre sus endebles hombros.Su amado pueblo imploraba por más detalles e, incapaz de decepcionarles, les contó que de nuevo saldrían victoriosos, que deberían de batirse con valor, pues sería sólo en el último suspiro cuando el emperador de los invasores quedaría al alcance de la mortífera jabalina del valiente general del pequeño pueblo.Entonces todos bebieron, cantaron y se regocijaron, ajenos a los enormes peligros que les acechaban.Por fin llegó el día señalado y las naves bárbaras, tratando de evitar cualquier obstáculo natural y pese al gran rodeo que esto suponía, aparecieron por el sur en esta ocasión, tal y como el muchacho había previsto.Desembarcaron en la playa, allí les esperaban los esforzados soldados de El Pueblo y allí se inició la cruenta lucha. Durante horas combatieron hasta el desfallecimiento pero la superioridad numérica y tecnológica de los bárbaros invasores había arrinconado al menguado ejército defensor en un extremo de la playa, ya pocos podían luchar, la derrota era segura.Sin embargo, en ese instante el general de El Pueblo vio como, tal vez por exceso de confianza, el emperador enemigo había descuidado su defensa, dejando un flanco al tiro de su jabalina. Eran más de 300 metros, parecía casi imposible alcanzar esa distancia pero aún más precisar el tiro y eso sin contar con las fatigas de la terrible jornada. Sin embargo con gran determinación empuño su arma y la lanzó con decisión, convencido de ésta alcanzaría su objetivo, tal y como el muchacho le había contado, tal y como el mismo se había obligado a visualizar mentalmente en noches anteriores.Y fue entonces, cuando ante el estupor de todos, la jabalina, siguiendo una trayectoria imposible, que parecía querer desafiar a todas las leyes de la física y de la gravedad, se clavó en el pecho del ambicioso emperador bárbaro, que falleció al instante.Desorientados y confundidos, sin un líder que los dirigiese, los enemigos emprendieron una huida desordenada.El pequeño pueblo había triunfado. Y fue así como el muchacho comprendió que la voluntad y la determinación sin límites pueden, a veces, vencer al propio destino.
domingo, 13 de julio de 2008
MAÑANA SERÁ UN NUEVO DÍA
Como cada noche la melancolía se apoderó de nuevo de su alma atormentada. La delicada flor que iluminaba e inspiraba cada mañana, que germinaba bella y luminosa en el jardín de su vecino, se marchitó sin remedio en la penumbra de su oscuro jardín.
Sentía que sus manos habían sido demasiado torpes par ofrecerle los cuidados precisos a la codiciada planta y las pesadillas y los remordimientos le impedían conciliar el sueño. Cayó en la cuenta de que su error había sido su posesivo egoísmo y que el verdadero goce de la belleza está en poder compartirlo con los demás.
Como cada noche trató en vano de buscar alivio pensando en frondosos jardines plagados de exóticas flores más allá de su pequeño jardín. Mentalmente pensó en su pasado y en lejanos vergeles plagados de orquídeas en el extremo opuesto del mundo. Ahora sabía por fin que las flores más bellas son las más frágiles y especiales y sólo pueden explotar todo su potencial en su propio hábitat. Allí es donde germinan ejemplares únicos y especiales que son capaces de cautivar y atrapar con el resplandor de su belleza y la intensidad de su aroma, un perfume embriagador que penetra hasta el último poro de tu cuerpo.
A la mañana siguiente ya no fue a trabajar como cada día. Cogió un vuelo hacia un lejano puerto escondido en una remota isla. Tal vez se trataba sólo de una fantasía o una quimera pero una voz interior le decía que sólo allí podría encontrar a aquella flor que el destino tenía guardada para él.
Sentía que sus manos habían sido demasiado torpes par ofrecerle los cuidados precisos a la codiciada planta y las pesadillas y los remordimientos le impedían conciliar el sueño. Cayó en la cuenta de que su error había sido su posesivo egoísmo y que el verdadero goce de la belleza está en poder compartirlo con los demás.
Como cada noche trató en vano de buscar alivio pensando en frondosos jardines plagados de exóticas flores más allá de su pequeño jardín. Mentalmente pensó en su pasado y en lejanos vergeles plagados de orquídeas en el extremo opuesto del mundo. Ahora sabía por fin que las flores más bellas son las más frágiles y especiales y sólo pueden explotar todo su potencial en su propio hábitat. Allí es donde germinan ejemplares únicos y especiales que son capaces de cautivar y atrapar con el resplandor de su belleza y la intensidad de su aroma, un perfume embriagador que penetra hasta el último poro de tu cuerpo.
A la mañana siguiente ya no fue a trabajar como cada día. Cogió un vuelo hacia un lejano puerto escondido en una remota isla. Tal vez se trataba sólo de una fantasía o una quimera pero una voz interior le decía que sólo allí podría encontrar a aquella flor que el destino tenía guardada para él.
miércoles, 2 de julio de 2008
EN LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA
Nunca me había sumergido tan profundamente en el interior de mi tierra asturiana como lo hice la pasada semana.
La visita al pozo Santiago, lugar trágico y legendario, tan exuberantemente generoso cuando ofrece sus frutos como extremadamente cruel cuando se cobra su sangriento tributo, fue un paseo por las negras entrañas donde se recoge ese carbón que sacó a nuestra región del aislamiento allá a finales del siglo XIX cambiando el estilo de vida del campesino tradicional que habría de afrontar desde entonces nuevos retos y problemas, tal y como relata Armando Palacio Valdés en su obra La Aldea Perdida.
El nuevo escenario de esas cuencas preñadas de tesoros fósiles se volvía así industrial y urbano, de dureza extrema, riesgo constante y completamente de espaldas a la naturaleza.
Este medio tan singular condicionó, sin duda, la personalidad del individuo, sus valores y su manera de afrontar la vida y también la muerte. Pero, según pude comprobar, no hay mejor forma de entender el descaro y la altanería de un minero que descendiendo al interior de una mina.
Nos montamos en un tembloroso ascensor metálico abierto por los lados al que los mineros llaman jaula y tras un claustrofóbico e interminable viaje hacia las profundidades de la tierra nos plantamos a 500 metros bajo el nivel del suelo.
Provistos del botas, mono, casco y autorrescatador ( aparato mecánico colgado al cinto que permite respirar 30 minutos en caso de falta de oxígeno ) bajamos en la galería quinta en medio de la oscuridad más absoluta y donde sólo la luz de la linterna acoplada en nuestro casco nos permitía atisbar el húmedo y caluroso entorno. Una vez aclimatados al medio iniciamos la marcha.
El túnel en el que nos encontrábamos era relativamente amplio en su inicio pero a medida que nos acercábamos al lugar de extracción del carbón se iba volviendo más estrecho y sinuoso.
Raul, nuestro anfitrión era un joven y cordial ingeniero con alta responsabilidad en el pozo que aprovechaba el paseo para supervisar la mampostería que sostenía el túnel o dar instrucciones a los sufridos mineros y mineras ( tiznado de carbón y en lo más profundo de la mina pude contemplar más de un rostro femenino ) que realizaban el mantenimiento de la zona.
En nuestro trayecto salvamos varios desniveles por estrechísimos pasajes que parecían conducirnos a un abismo de oscuridad e imposibles pasadizos en los que inevitablemente golpeábamos el casco contra el techo.
Entre vagonetas, vías que sortear, humedades y filtraciones de los ríos subterráneos, grupos de mineros que aparecían en cualquier rincón e indescriptibles ingenios, máquinas y cintas ( alguna de las cuales hubo de pararse unos segundos para que pudiéramos continuar ) fuimos avanzando hasta la rampla o taller de explotación propiamente dicho.
Esta claro que la mina es un lugar para gente joven y en buena forma física pues, tras casi dos horas de caminata, llegué al lugar con la boca seca ( el aire se hace irrespirable por momentos ), la cara negra ( el polvillo negro se impregna por todos los poros de tu cuerpo ) y las piernas y la espalda doloridas ( la marcha había de hacerse en posiciones forzadas ).
En la actualidad la figura del picador con el martillo de aire comprimido realizando el trabajo a base de fuerza tiende a desaparecer a favor de nuevas técnicas menos penosas con el apoyo de moderna maquinaria. Tal y como pudimos observar potentes y compactas estructuras mecanizadas penetran hasta las capas de extracción sustituyendo a la mampostería tradicional de modo el carbón se puede extraer mediante imponentes y ruidosos tambores rotatorios dotados de picos que arrancan el carbón de la beta en grandes pedazos.
Sin embargo la dureza del trabajo y del entorno es obvia, tanto es así que al salir de nuevo al exterior, tras otro largo paseo por una nueva galería hasta la jaula, sentí un leve mareo. Después de más de tres horas en el interior de la mina había perdido la noción del día y la noche, necesitaba beber y refrescarme.
Tras una buena ducha y aún habiéndome frotado a fondo, un cerco de carbón se acumulaba alrededor de mis ojos ( sólo al final del día acabó por depositarse en los lagrimales y desaparecer ), al estornudar expulsaba una especie de ceniza, tenía un hambre voraz y, sobre todo, muchísima sed.
La gentileza de HUNOSA ( gracias Ubaldo ) hizo que todo el malestar cesase súbitamente tras una abundante comida en un coqueto restaurante del centro de Mieres.
Al salir del local para reemprender mis obligaciones vespertinas sentí gran placer con pequeños goces que nunca antes había valorado, el frescor del aire puro al ser aspirado, la sensación de libertad por encontrarme ante un amplio espacio abierto, la animosa alegría que experimentaba al contemplar la gloriosa luz del sol. Comprendí entonces por qué los mineros quieren exprimir la vida al instante sin pensar demasiado en el abismo de oscuridad que implacablemente les depara el mañana.
La visita al pozo Santiago, lugar trágico y legendario, tan exuberantemente generoso cuando ofrece sus frutos como extremadamente cruel cuando se cobra su sangriento tributo, fue un paseo por las negras entrañas donde se recoge ese carbón que sacó a nuestra región del aislamiento allá a finales del siglo XIX cambiando el estilo de vida del campesino tradicional que habría de afrontar desde entonces nuevos retos y problemas, tal y como relata Armando Palacio Valdés en su obra La Aldea Perdida.
El nuevo escenario de esas cuencas preñadas de tesoros fósiles se volvía así industrial y urbano, de dureza extrema, riesgo constante y completamente de espaldas a la naturaleza.
Este medio tan singular condicionó, sin duda, la personalidad del individuo, sus valores y su manera de afrontar la vida y también la muerte. Pero, según pude comprobar, no hay mejor forma de entender el descaro y la altanería de un minero que descendiendo al interior de una mina.
Nos montamos en un tembloroso ascensor metálico abierto por los lados al que los mineros llaman jaula y tras un claustrofóbico e interminable viaje hacia las profundidades de la tierra nos plantamos a 500 metros bajo el nivel del suelo.
Provistos del botas, mono, casco y autorrescatador ( aparato mecánico colgado al cinto que permite respirar 30 minutos en caso de falta de oxígeno ) bajamos en la galería quinta en medio de la oscuridad más absoluta y donde sólo la luz de la linterna acoplada en nuestro casco nos permitía atisbar el húmedo y caluroso entorno. Una vez aclimatados al medio iniciamos la marcha.
El túnel en el que nos encontrábamos era relativamente amplio en su inicio pero a medida que nos acercábamos al lugar de extracción del carbón se iba volviendo más estrecho y sinuoso.
Raul, nuestro anfitrión era un joven y cordial ingeniero con alta responsabilidad en el pozo que aprovechaba el paseo para supervisar la mampostería que sostenía el túnel o dar instrucciones a los sufridos mineros y mineras ( tiznado de carbón y en lo más profundo de la mina pude contemplar más de un rostro femenino ) que realizaban el mantenimiento de la zona.
En nuestro trayecto salvamos varios desniveles por estrechísimos pasajes que parecían conducirnos a un abismo de oscuridad e imposibles pasadizos en los que inevitablemente golpeábamos el casco contra el techo.
Entre vagonetas, vías que sortear, humedades y filtraciones de los ríos subterráneos, grupos de mineros que aparecían en cualquier rincón e indescriptibles ingenios, máquinas y cintas ( alguna de las cuales hubo de pararse unos segundos para que pudiéramos continuar ) fuimos avanzando hasta la rampla o taller de explotación propiamente dicho.
Esta claro que la mina es un lugar para gente joven y en buena forma física pues, tras casi dos horas de caminata, llegué al lugar con la boca seca ( el aire se hace irrespirable por momentos ), la cara negra ( el polvillo negro se impregna por todos los poros de tu cuerpo ) y las piernas y la espalda doloridas ( la marcha había de hacerse en posiciones forzadas ).
En la actualidad la figura del picador con el martillo de aire comprimido realizando el trabajo a base de fuerza tiende a desaparecer a favor de nuevas técnicas menos penosas con el apoyo de moderna maquinaria. Tal y como pudimos observar potentes y compactas estructuras mecanizadas penetran hasta las capas de extracción sustituyendo a la mampostería tradicional de modo el carbón se puede extraer mediante imponentes y ruidosos tambores rotatorios dotados de picos que arrancan el carbón de la beta en grandes pedazos.
Sin embargo la dureza del trabajo y del entorno es obvia, tanto es así que al salir de nuevo al exterior, tras otro largo paseo por una nueva galería hasta la jaula, sentí un leve mareo. Después de más de tres horas en el interior de la mina había perdido la noción del día y la noche, necesitaba beber y refrescarme.
Tras una buena ducha y aún habiéndome frotado a fondo, un cerco de carbón se acumulaba alrededor de mis ojos ( sólo al final del día acabó por depositarse en los lagrimales y desaparecer ), al estornudar expulsaba una especie de ceniza, tenía un hambre voraz y, sobre todo, muchísima sed.
La gentileza de HUNOSA ( gracias Ubaldo ) hizo que todo el malestar cesase súbitamente tras una abundante comida en un coqueto restaurante del centro de Mieres.
Al salir del local para reemprender mis obligaciones vespertinas sentí gran placer con pequeños goces que nunca antes había valorado, el frescor del aire puro al ser aspirado, la sensación de libertad por encontrarme ante un amplio espacio abierto, la animosa alegría que experimentaba al contemplar la gloriosa luz del sol. Comprendí entonces por qué los mineros quieren exprimir la vida al instante sin pensar demasiado en el abismo de oscuridad que implacablemente les depara el mañana.
lunes, 30 de junio de 2008
DISFRUTEMOS DEL FÚTBOL
El árbitro, el puñetazo de Tasotti, el calor, la dureza de la liga... Cualquier excusa era buena para justificar las profundas decepciones y las crueles derrotas de la selección española de fútbol.
La cruda realidad mostraba generaciones de jugadores ensimismados y fallones, sobre valorados, impresionables, furiosos, poco competitivos y, sobre todo, abrumados ante la responsabilidad de la alta competición.
Algún destello de buen juego no era ni lejano reflejo de lo que el fútbol español representaba en el mundo. Algo fallaba pero la autocrítica era nula y las carencias se repetían competición tras competición.
Por fin, un señor mayor y sabio supo romper con las vacas sagradas, con el pasado y con Raúl y diseñar un equipo joven y fresco donde se asumen los retos con naturalidad y desparpajo, donde se elige al más en forma para cada puesto ( aunque no sea ni el más alto ni el más famoso ) y donde se tiene un guardameta con garantías para afrontar la suprema suerte de los penaltis, tan importante para este tipo de competición.
Esto da como resultado un equipo competitivo y brillante desde el principio. Se pasa de la primera fase con solvencia ganando así solidez y confianza. Queda el trance de cuartos pero los jugadores están preparados para sobreponerse a los momentos difíciles y a 88 años de historia y marrullerías italianas. A partir de ahí todo es un paseo y terminan el campeonato maravillando con su extraordinario juego, siempre ofensivo y al toque, ante Rusia y Alemania.
Ni perversos árbitros ni oscuras conspiraciones podrían parar ya a la perfecta máquina española. Un grupo en estado de gracia que, lejos de la furiosa impotencia anterior, acaba cristalizando su superioridad en forma de goles, donde ya da igual si es Villa, Torres, Xavi o Güiza quién los marca pues en estas circunstancias los tantos acaban cayendo por su propio peso. Tenemos un equipo campeón y un estilo propio. La senda del buen fútbol queda abierta para el futuro. Ahora podemos.
Disfrutemos con orgullo de este fantástico triunfo y congratulémonos también con el ascenso del Sporting ( otra larga historia de sinsabores balompédicos y de oscura gestión que no procede abordar ahora ), que ha puesto Gijón patas arriba y me ha congraciado nuevamente con el fútbol. Quedo impregnado por una vez de agradables sensaciones futbolíticas. No hay frustración ni rabia. Demasiadas emociones en pocos días y escaso tiempo para escribir bitácoras pero con una selección que gana títulos y un Sporting en primera habrá ocasiones para explayarme, sin duda, en un futuro no muy lejano.
La cruda realidad mostraba generaciones de jugadores ensimismados y fallones, sobre valorados, impresionables, furiosos, poco competitivos y, sobre todo, abrumados ante la responsabilidad de la alta competición.
Algún destello de buen juego no era ni lejano reflejo de lo que el fútbol español representaba en el mundo. Algo fallaba pero la autocrítica era nula y las carencias se repetían competición tras competición.
Por fin, un señor mayor y sabio supo romper con las vacas sagradas, con el pasado y con Raúl y diseñar un equipo joven y fresco donde se asumen los retos con naturalidad y desparpajo, donde se elige al más en forma para cada puesto ( aunque no sea ni el más alto ni el más famoso ) y donde se tiene un guardameta con garantías para afrontar la suprema suerte de los penaltis, tan importante para este tipo de competición.
Esto da como resultado un equipo competitivo y brillante desde el principio. Se pasa de la primera fase con solvencia ganando así solidez y confianza. Queda el trance de cuartos pero los jugadores están preparados para sobreponerse a los momentos difíciles y a 88 años de historia y marrullerías italianas. A partir de ahí todo es un paseo y terminan el campeonato maravillando con su extraordinario juego, siempre ofensivo y al toque, ante Rusia y Alemania.
Ni perversos árbitros ni oscuras conspiraciones podrían parar ya a la perfecta máquina española. Un grupo en estado de gracia que, lejos de la furiosa impotencia anterior, acaba cristalizando su superioridad en forma de goles, donde ya da igual si es Villa, Torres, Xavi o Güiza quién los marca pues en estas circunstancias los tantos acaban cayendo por su propio peso. Tenemos un equipo campeón y un estilo propio. La senda del buen fútbol queda abierta para el futuro. Ahora podemos.
Disfrutemos con orgullo de este fantástico triunfo y congratulémonos también con el ascenso del Sporting ( otra larga historia de sinsabores balompédicos y de oscura gestión que no procede abordar ahora ), que ha puesto Gijón patas arriba y me ha congraciado nuevamente con el fútbol. Quedo impregnado por una vez de agradables sensaciones futbolíticas. No hay frustración ni rabia. Demasiadas emociones en pocos días y escaso tiempo para escribir bitácoras pero con una selección que gana títulos y un Sporting en primera habrá ocasiones para explayarme, sin duda, en un futuro no muy lejano.
miércoles, 25 de junio de 2008
A LOS PIES DEL TEIDE
De vuelta de Praga, tras aprovechar el fin de semana en Barcelona para pasear otra vez por el Barrio Gótico y la rambla, recrearme con el animadísimo mercado, comer por la zona de la Diagonal y rematar el sábado con una agradabilísima cena en el inmejorable entorno de Los Cuatro Gatos, partí a primera hora de la mañana con destino a Tenerife, donde pretendía apurar mis últimos días de vacaciones sin más expectativa que relajarme y disfrutar de una hospitalaria invitación.
Ya desde el avión mismo me impactó la imponente presencia del Teide, que como todas las montañas volcánicas ( tuve la misma sensación cuando recientemente sobrevolé Sicilia y el Etna con destino a Malta ) trasmite fuerza y transpira vida.
Agradablemente sorprendido por esta primera impresión aterricé en el coqueto aeropuerto Norte y de allí me trasladé a Candelaria, acogedor pueblo de pequeñas playas de gruesa arena oscura y bastante vida en torno al santuario de la virgen patrona de la isla, todo a una escala local con una profunda huella canaria. La primera excursión, siempre en la mejor compañía posible, la realicé a la Orotava, parque natural de gran verdor en contraste con otras zonas más desoladas de la isla ( es curioso la gran cantidad de climas y paisajes de los que se puede disfrutar en un espacio tan pequeño ) y de allí accedí al Teide, en la empinada subida al majestuoso pico tuvimos que atravesar las nubes que, detenidas a mitad de montaña, parecen separar lo terrenal de lo celestial. Tras el mar de nubes, un abrupto e interminable paisaje de piedra casi virgen se abría a nuestro alrededor, solamente delimitado por el no tan lejano Océano Atlántico. Tras el corto paseo por entre las rocas descendimos al Puerto, curiosa localidad que combina las maravillosas creaciones del escultor y arquitecto César Manrique, formando un espléndido parque en el centro de la localidad o estimables edificios de estilo tradicional canario con su inconfundible patio central con animadas pero horrorosas moles de hormigón atestadas de turistas. Los restaurantes de comida basura proliferan por doquier pero mi providencial amiga me dirigió a un fantástico restaurante donde, en medio de un amplio patio con una fuente y rodeado de miradores de madera probé el conejo al salmorejo, el bacinegro y las “ papitas arrugadas”, exquisiteces a las que se podía añadir el mojo ( salsa ) que a su vez puede ser picón ( picante ) y regado todo con el mejor vino canario.
Abandonamos El Puerto con dirección a Garachica precioso pueblo marinero con una original sucesión de piscinas naturales de piedra volcánica, auténtico capricho de la naturaleza, y en el que aún se pueden observar restos de una antigua fortaleza defensiva española.
Entre palmerales y por una zigzagueante carretera al borde de un desfiladero llegamos a punta Tena en el extremo oeste de la isla. Más allá del mar quedé impresionado con un recio y descomunal desfiladero, el de los gigantes y lo marqué como visita obligada para la jornada siguiente.
Tras recorrer casi toda la isla en dirección opuesta llegué al acantilado de los Gigantes, la pared aún impacta más en la cercanía y a sus pies hay otra agradable playa en la que aproveché para darme un baño y relajarme. A mi vuelta hice un par de paradas en las Americas y los Cristianos, dos verdaderos templos del turismo de masas, auténtica profusión de enormes y lujosos resorts ( hay que reconocer que alguns de los más modernos tienen cierto estilo ), centros comerciales y variopintos turistas en pantalón corto y chanclas ( o cholas como dicen los canarios ). En busca de algo más auténtico huí con dirección a Las Caletillas y allí cené a base de lapas, samas, viejitas y, por supuesto, buen vino de la tierra.
En mi última jornada me acerqué a la capital, Santa Cruz, una ciudad muy animada con bellos edificios de estilo modernista, mercado de estilo árabe, amplias calles peatonales, ramblas y avenidas ajardinadas. Sin embargo el puerto industrial en el centro mismo de la ciudad, a pesar de la vida que le proporciona el ferry, quita belleza a la fachada marítima y para disfrutar del mar hay que acercarse al pueblo de las Teresitas donde, enmarcado por una empinada ladera en plena expansión urbanista pero donde afortunadamente ( y al menos por el momento ) aún predomina lo tradicional, se encuentra una de las pocas playas de arena clara de la isla. Allí apuré mi última tarde en Tenerife, en una visita que superó con creces mis expectativas más optimistas y que, por su brevedad, me supo a poco.Quedo emplazado, por tanto, a visitar de nuevo tan afortunado enclave en un futuro a buen seguro muy próximo.
Ya desde el avión mismo me impactó la imponente presencia del Teide, que como todas las montañas volcánicas ( tuve la misma sensación cuando recientemente sobrevolé Sicilia y el Etna con destino a Malta ) trasmite fuerza y transpira vida.
Agradablemente sorprendido por esta primera impresión aterricé en el coqueto aeropuerto Norte y de allí me trasladé a Candelaria, acogedor pueblo de pequeñas playas de gruesa arena oscura y bastante vida en torno al santuario de la virgen patrona de la isla, todo a una escala local con una profunda huella canaria. La primera excursión, siempre en la mejor compañía posible, la realicé a la Orotava, parque natural de gran verdor en contraste con otras zonas más desoladas de la isla ( es curioso la gran cantidad de climas y paisajes de los que se puede disfrutar en un espacio tan pequeño ) y de allí accedí al Teide, en la empinada subida al majestuoso pico tuvimos que atravesar las nubes que, detenidas a mitad de montaña, parecen separar lo terrenal de lo celestial. Tras el mar de nubes, un abrupto e interminable paisaje de piedra casi virgen se abría a nuestro alrededor, solamente delimitado por el no tan lejano Océano Atlántico. Tras el corto paseo por entre las rocas descendimos al Puerto, curiosa localidad que combina las maravillosas creaciones del escultor y arquitecto César Manrique, formando un espléndido parque en el centro de la localidad o estimables edificios de estilo tradicional canario con su inconfundible patio central con animadas pero horrorosas moles de hormigón atestadas de turistas. Los restaurantes de comida basura proliferan por doquier pero mi providencial amiga me dirigió a un fantástico restaurante donde, en medio de un amplio patio con una fuente y rodeado de miradores de madera probé el conejo al salmorejo, el bacinegro y las “ papitas arrugadas”, exquisiteces a las que se podía añadir el mojo ( salsa ) que a su vez puede ser picón ( picante ) y regado todo con el mejor vino canario.
Abandonamos El Puerto con dirección a Garachica precioso pueblo marinero con una original sucesión de piscinas naturales de piedra volcánica, auténtico capricho de la naturaleza, y en el que aún se pueden observar restos de una antigua fortaleza defensiva española.
Entre palmerales y por una zigzagueante carretera al borde de un desfiladero llegamos a punta Tena en el extremo oeste de la isla. Más allá del mar quedé impresionado con un recio y descomunal desfiladero, el de los gigantes y lo marqué como visita obligada para la jornada siguiente.
Tras recorrer casi toda la isla en dirección opuesta llegué al acantilado de los Gigantes, la pared aún impacta más en la cercanía y a sus pies hay otra agradable playa en la que aproveché para darme un baño y relajarme. A mi vuelta hice un par de paradas en las Americas y los Cristianos, dos verdaderos templos del turismo de masas, auténtica profusión de enormes y lujosos resorts ( hay que reconocer que alguns de los más modernos tienen cierto estilo ), centros comerciales y variopintos turistas en pantalón corto y chanclas ( o cholas como dicen los canarios ). En busca de algo más auténtico huí con dirección a Las Caletillas y allí cené a base de lapas, samas, viejitas y, por supuesto, buen vino de la tierra.
En mi última jornada me acerqué a la capital, Santa Cruz, una ciudad muy animada con bellos edificios de estilo modernista, mercado de estilo árabe, amplias calles peatonales, ramblas y avenidas ajardinadas. Sin embargo el puerto industrial en el centro mismo de la ciudad, a pesar de la vida que le proporciona el ferry, quita belleza a la fachada marítima y para disfrutar del mar hay que acercarse al pueblo de las Teresitas donde, enmarcado por una empinada ladera en plena expansión urbanista pero donde afortunadamente ( y al menos por el momento ) aún predomina lo tradicional, se encuentra una de las pocas playas de arena clara de la isla. Allí apuré mi última tarde en Tenerife, en una visita que superó con creces mis expectativas más optimistas y que, por su brevedad, me supo a poco.Quedo emplazado, por tanto, a visitar de nuevo tan afortunado enclave en un futuro a buen seguro muy próximo.
sábado, 14 de junio de 2008
SEDUCIDO POR PRAGA
Dejarse seducir por Praga, ciudad de achacosos tranvías y suelos empedrados, es caer rendido ante una fascinante combinación de belleza y elegancia, donde todo parece dispuesto para recrear el espíritu del viajero más hedonista y exquisito.
Es pasear a la caida del día por el concurrido puente Carlos y escuchar los susurros de las esculturas que lo enmarcan contándonos viejas historias entre el bullicio de lo cosmopolita y lo moderno.
Es visitar el barrio señorial de Mala Strana y disfrutar de su ambiente refinado y aristocrático y del magnífico interior de la iglesia de San Nicolás con sus mármoles y frescos.
Es acceder al castillo que la preside, visitar armoniosas plazas, puertas, callejuelas y miradores desde donde se pueden disfrutar maravillosas vistas de una ciudad de cuento de hadas.
Es descubrir en cada uno de sus rincones una sorpresa diferente, desde orgullosas torres a viejas sinagogas o al singular reloj astronómico.
Es hacerlo de su antigua música e historia pero también de sus modernos centros comerciales o pubs de diseño, repartidos por todo el centro histórico o el entorno de la plaza Venceslao.
Es pasear en barco por el río Moldava y, entre elegantes cisnes y ruidosos patos, disfrutar de una nueva visión de sus innumerables puentes y de las bellas fachadas de los edificios barrocos reflejadas en el agua.
Es degustar los ricos matices de su sabrosísima, y aún económica, cerveza en cualquiera de las terrazas que bordean el río y embriagarse de cariño, dulzura y felicidad.
Es pasear a la caida del día por el concurrido puente Carlos y escuchar los susurros de las esculturas que lo enmarcan contándonos viejas historias entre el bullicio de lo cosmopolita y lo moderno.
Es visitar el barrio señorial de Mala Strana y disfrutar de su ambiente refinado y aristocrático y del magnífico interior de la iglesia de San Nicolás con sus mármoles y frescos.
Es acceder al castillo que la preside, visitar armoniosas plazas, puertas, callejuelas y miradores desde donde se pueden disfrutar maravillosas vistas de una ciudad de cuento de hadas.
Es descubrir en cada uno de sus rincones una sorpresa diferente, desde orgullosas torres a viejas sinagogas o al singular reloj astronómico.
Es hacerlo de su antigua música e historia pero también de sus modernos centros comerciales o pubs de diseño, repartidos por todo el centro histórico o el entorno de la plaza Venceslao.
Es pasear en barco por el río Moldava y, entre elegantes cisnes y ruidosos patos, disfrutar de una nueva visión de sus innumerables puentes y de las bellas fachadas de los edificios barrocos reflejadas en el agua.
Es degustar los ricos matices de su sabrosísima, y aún económica, cerveza en cualquiera de las terrazas que bordean el río y embriagarse de cariño, dulzura y felicidad.
Es subir a la Colina Petrin, la de los enamorados, lugar apartado y hermoso que trasmite paz y sosiego, donde los sentimientos más románticos afloran con naturalidad y donde, a la inconfundible luz del atardecer en Praga, quedé seducido y hechizado por el maravilloso embrujo de sus ojos verdes.
viernes, 23 de mayo de 2008
OUTDOOR TRAINING

Atrapados en nuestras agobiantes agendas y endiabladas rutinas, a veces, es difícil encontrar un momento de respiro que nos permita conocer mejor nuestro entorno más cercano y a nosotros mismos.
Un cambio radical de escenario o de actitud mental no ha de ir precedido necesariamente de un pesado vuelo internacional o del inevitable jet lag.
A una media hora de Oviedo se encuentra la tranquila y acogedora aldea de Cofiño, peculiar paraje de indescriptible belleza encajado entre la Sierra del Sueve y los Picos de Europa, donde el mundo fluye a otros ritmo, el aire es más fresco y el paisaje nos regala un sin fin de inolvidables instantáneas.
Confortablemente alojados en un impecable hotel rural y tras una apetitosa cena, original pero contundente ( odio esa nueva cocina que siempre te deja con hambre ), iniciamos una serie de actividades que desentumecieron nuestros músculos y nuestra mente y nos alejaron del confortable sedentarismo en el que solemos parapetarnos.
Rodeados de un círculo de compañeros y a punto de perder el equilibrio resultaba natural entrar en contacto físico, la inercia de los acontecimientos nos llevó a vernos manteados avanzando en forma de gusano o realizando saltos de fe a la espera de que nuestros compañeros nos recogieran antes de dar con nuestros maltrechos huesos en el suelo, todo según un programa perfectamente diseñado pero donde nada parecía forzado y entre el regocijo y diversión ( incluso yo, que no simpatizo con las actividades físicas extremas ), de todos los participantes.
Sin darnos cuenta nos dieron casi las tres de la mañana y nos retiramos a dormir.
Tras las emociones previas y arropado por la paz del entorno, me fue fácil conciliar un sueño profundo y reparador, sin duda, necesario dado lo que nos esperaba el día siguiente.
Tras un rápido desayuno partimos hacia Arriendas a primera hora de la mañana.
En el amplio entorno que rodea la escuela de piragüismo, y divididos en varios equipos de unas 5 personas, realizamos otra serie de pruebas en equipo donde la estrategia primó sobre la habilidad y la fuerza, la naturalidad sobre el encorsetamiento y la actitud positiva y el buen humor sobre la competitividad extrema.
Hacer relevos con una aleta de submarinista, tirar con arco con los ojos tapados o saltar por entre cuerdas imposibles fueron tan solo algunos de los retos planteados.
A media mañana el sol lucía radiante y aún quedaba la guinda de la jornada, el descenso del Sella.
Entre palada y palada, festiva de agüadillas y chapuzones, un poco de sudor y alguna lágrima, pero de risa, en el zizagueante (dado las dificultades que, cómo piragüista novato, tuve para hacerme con el control de la embarcación) descenso fluvial en canoa de Arriondas a Toraño dónde dimos por concluida una jornada inolvidable.
Un cambio radical de escenario o de actitud mental no ha de ir precedido necesariamente de un pesado vuelo internacional o del inevitable jet lag.
A una media hora de Oviedo se encuentra la tranquila y acogedora aldea de Cofiño, peculiar paraje de indescriptible belleza encajado entre la Sierra del Sueve y los Picos de Europa, donde el mundo fluye a otros ritmo, el aire es más fresco y el paisaje nos regala un sin fin de inolvidables instantáneas.
Confortablemente alojados en un impecable hotel rural y tras una apetitosa cena, original pero contundente ( odio esa nueva cocina que siempre te deja con hambre ), iniciamos una serie de actividades que desentumecieron nuestros músculos y nuestra mente y nos alejaron del confortable sedentarismo en el que solemos parapetarnos.
Rodeados de un círculo de compañeros y a punto de perder el equilibrio resultaba natural entrar en contacto físico, la inercia de los acontecimientos nos llevó a vernos manteados avanzando en forma de gusano o realizando saltos de fe a la espera de que nuestros compañeros nos recogieran antes de dar con nuestros maltrechos huesos en el suelo, todo según un programa perfectamente diseñado pero donde nada parecía forzado y entre el regocijo y diversión ( incluso yo, que no simpatizo con las actividades físicas extremas ), de todos los participantes.
Sin darnos cuenta nos dieron casi las tres de la mañana y nos retiramos a dormir.
Tras las emociones previas y arropado por la paz del entorno, me fue fácil conciliar un sueño profundo y reparador, sin duda, necesario dado lo que nos esperaba el día siguiente.
Tras un rápido desayuno partimos hacia Arriendas a primera hora de la mañana.
En el amplio entorno que rodea la escuela de piragüismo, y divididos en varios equipos de unas 5 personas, realizamos otra serie de pruebas en equipo donde la estrategia primó sobre la habilidad y la fuerza, la naturalidad sobre el encorsetamiento y la actitud positiva y el buen humor sobre la competitividad extrema.
Hacer relevos con una aleta de submarinista, tirar con arco con los ojos tapados o saltar por entre cuerdas imposibles fueron tan solo algunos de los retos planteados.
A media mañana el sol lucía radiante y aún quedaba la guinda de la jornada, el descenso del Sella.
Entre palada y palada, festiva de agüadillas y chapuzones, un poco de sudor y alguna lágrima, pero de risa, en el zizagueante (dado las dificultades que, cómo piragüista novato, tuve para hacerme con el control de la embarcación) descenso fluvial en canoa de Arriondas a Toraño dónde dimos por concluida una jornada inolvidable.
jueves, 22 de mayo de 2008
LONDRES Vs. DUBLIN
El fin de semana pasado me tocó visitar Londres (mi cuarta vistia a la capital británica y aún tanto por descubrir), todavía reciente mi viaje a Dublín (hace poco más de un mes), me hizo reflexionar sobre las similitudes y diferencias entre ambas urbes, con costumbres y arquitectura parecidos, pero con importantes matices.
Dublín no deja de ser una tranquila capital de provincias, con esculturas de corte tradicional y agradables monumentos. Londres tiene el aspecto de una gran megalópolis. Un lugar donde se toman decisiones importantes sobre el devenir del mundo, con apabullantes plazas y rascacielos.
Dublín es una capital a escala humana, su transporte público es nefasto, pero dado su tamaño aún se puede hacer la mayor parte de la vida cotidiana a pie. Desde el punto donde me encontraba alojado, la antigua destilería Jameson hoy convertida en bloques de apartamentos, pude hacer casi todas las visitas que tenía planteadas simplemente caminando. En Londres, sin embargo, la dependencia del metro es absoluta.
Los espectáculos de Dublín, la mayor parte en la zona conocida como Temple Bar, son improvisados y populares. El hombre que empieza a hacer música con las cucharas en el Brazen Head, las danzas tradicionales del Hotel Arlington o el músico que toca en la calle. Todo está permitido siempre que se mantenga el decoro y se cante bien . En Londres lo popular ha perdido terreno en favor de lo global y cosmopolita. Los musicales del Soho quizá no representen ya la cultura tradicional británica pero son brillantes e inspiradores, los músicos del Covent Garden no son los bohemios lugareños de Dublín, han perdido parte de la improvisación y el espíritu callejero, pero hay a cambio más mestizaje cultural.
En Dublín no sólo se puede beber una pinta de Guiness también se puede comer fantásticamente en sus genuinos pubs; agrables y magníficamente decorados. En Londres el beber pintas ha perdido parte de su liturgia y no tiene sentido ir a comer a un pub pudiendo elegir entre los mejores restaurantes hindús, coreanos, chinos, tailandeses o italianos del mundo.
La National Gallery de Dublín o el museo de arqueología e historia me sorprendieron gratamente. Sin embargo nada que ver con el inabarcable British Museum, con algunas de las mejores piezas del mundo, fruto del expolio que el imperio británico ejerció durante siglos sobre sus colonias.
Dublín pierde con Londres respecto a número de edificios singulares, es lógico, dado el tamaño de uno y otro lugar. Buckingan Palace, El Parlamento, San Paul Cathedral, La torre de Londres son referentes arquitectónicos a nivel mundial, pero lugares de Dublín como el Trinity College, Christ Church Catedral, Saint Patrick´s Cathedral o Dublín Castle son sumamente interesantes y originales y, desde luego, mucho más de lo que a priori se puede esperar en la capital de un pequeño pais.
Dublín es una capital literaria con figuras que la retrataron tales como James Joyce, Jonathan Swift, Bernard Shaw u Oscar Wilde. Londres es en general una ciudad más volcada a la ciencia y al comercio. Sin embargo todos los escritores anteriormente mencionados tuvieron también su etapa londinense, todo autor que se precie ha hecho escala en Londres y la ciudad está dotada de las mejores librerías especializadas del mundo.
Dublín es una capital joven y espontánea, la gente es cálida y viste informalmente. En Londres se pueden encontrar tipos aún mucho más estrafalarios pero el trato cotidiano es más distante, imperan las normas y la rigidez. Sus frases, aparentemente amables, son, a veces, auténticos dardos envenenados. Good luck. You will need it, fue la despedida del encargado de seguridad del aeropuerto tras un pequeño incidente en el detector de metales.
Lo que en Dublín cuesta un euro en Londres te costará una libra, por tanto con el cambio actual, todo saldrá un 30% más caro pero hay a quien le produce una gran satisfacción ver la cara de la reina dibujada en los billetes.
En fin, dos lugares fantásticos, sobre todo cuando se disfruta de la hospitalidad de amables y experimentados anfitriones,Laura y Héctor en Dublín, Sergio y Parm en Londres, mis compañeros y guías en cada una de las ciudades. Cada urbe tiene su encanto característico, es labor del buen viajero saber descubrirlo y sacarle el máximo partido.
GOZO
A tan solo media hora en ferry de Malta, se encuentra la encantadora isla de Gozo, de tan solo 30.000 habitantes, con escasas carreteras y limitado turismo donde el mundo fluye placidamente a otro ritmo, lejos del mundanal ruido, al margen de aglomeraciones, agobios o referentes postmodernos.Los habitantes, de aspecto mediterráneo, mantienen una forma de vida tradicional, rural, producto del legado de los antiguos pueblos que fueron pasando por la pequeña y deliciosa isla. Sorprenden las ruinas prehistóricas de Ggantija, las edificaciones exentas más antiguas de Europa, muestra de remotos y ancestrales tiempos desde donde se puede divisar ( la isla sólo tiene 14 kilómetros de largo por 7 de ancho ) la captital Rabat ( la ciudad, en el idioma árabe ) y rebautizada por los ingleses como Victoria. Es este un agradable pueblo, a los pies de la interesantísima ciudadela, auténtico centinela de la isla, hoy desabitada pero con la Catedral, los edificios administrativos ( museo catedralicio, museo arqueológico, museo de las ciencias naturales, centro de artesanía...) y las antiguas viviendas dispuestos alrededor de intricadas callejuelas y los cañones del interior de sus muros en perfecto estado de conservación.Y allí estaba yo. Tras salir de la ciudadela necesitaba hacer un alto para descansar y reorganizar mentalmente las bellas estampas que se agolpaban en mi mente y que mejor lugar que la plaza It- Tokk para realizar tan grata tarea. Según suele ser mi costumbre, me senté en un discreto rincón y disfruté observando a la gente, a los simpáticos gozitanos que compraban o hacían sus tareas domésticas ajenos al ajetreado devenir del mundo exterior, comunicándose en el incomprensible maltés, idioma de sonoridad árabe y alfabeto latino, entrando y saliendo por la maraña de callejuelas que rodean la plaza.Apetecía quedarse allí el resto de la jornada, pero mucho me habían hablado de la deslumbrante belleza de la ventana azul y no quería abandonar el lugar sin visitarla.El fenómeno natural no decepcionó. En una endeble barca de pescadores partí de un estanque interior de intensísimo color azul hacia una gruta navegable de fondo coralino que desembocaba en el mar. Allí, en el punto en el que confluyen el acantilado y el Mediterráneo, el viento, la erosión y el tiempo han creado un hermosísimo fenómeno natural, una colosal puerta hacia el mar conocida como ventana azul. La naturaleza, en complicidad con el tiempo, siempre supera al hombre a la hora de crear belleza. En Gozo aprendí a ignorar las prisas y a disfrutar la armonía de lo auténtico.
DESCUBRIENDO MALTA
Salido del trance místico en La Valletta, decidí liberarme del influjo de los caballeros y continuar mi visita por la isla. Silema, mucho más abierta, bulliciosa, concurrida y accesible hace las veces de auténtica capital comercial y turística. Desde allí es posible tomar alguno de los barcos que transitan por el Grand Harbour, ya en el mar observaremos de nuevo los inexpugnables muros de La Valletta y su puerto, bastante alejado de centro, lejos del contorno de las murallas, de donde parte el Ferry a Sicilia, a tan solo 90 minutos y con una pequeña zona de pubs y restaurantes. Sin embargo, el grueso del tráfico marítimo se desarrolla desde el puerto de Marsa con impresionantes y ultramodernas grúas, continuamos la navegación y nos topamos con las tres ciudades emplazadas en cada una de las tres diminutas penínsulas que se suceden, Senglea ( con un fantástico mirador, muy castigada durante la segunda guerra mundial ), Vittoriosa ( primer cuartel general de los caballeros ) y Conspicua (con su iglesia de la Sagrada Concepción de 1639 ), muy próximas entre si, casi pegadas, pero manteniendo cada una su singular personalidad. De nuevo en tierra caminé unos kilómetros por el paseo al borde del mar hasta llegar a San Julián, antiguo pueblecito de pescadores y hoy epicentro de la marcha maltesa con gran proliferación de pubs de atronadora música comercial, bebidas de alta graduación a bajo coste y jovencísimos británicos etílicos, ya desde primeras horas de la tarde, tratando de mantener el equilibrio que no la compostura. El edificio del Hilton, uno de los pocos que no ha sido construido con la tradicional piedra caliza, es por su altura uno de los más a visibles de San Julián, con un puerto deportivo integrado en el complejo hotelero para dar servicio a sus clientes más VIP y conocido como Portomaso. Son esos lugares de Malta los más populosos y frecuentados, donde todo el mundo se comunica en inglés ( idioma oficial junto con el maltés ), los que la conectan con Europa, el fútbol italiano ( la Juve que jugó un amistoso en la isla aquella semana y parecía tener más tifosis en Malta que en el mismo Milán ) la modernidad y el euro ( la moneda europea hacía su entrada precisamente en aquellos días entre la desconfianza de los comerciantes que contaban céntimos y multiplicaban mentalmente ). No obstante, tal y como pude comprobar en posteriores jornadas, todavía quedan, afortunadamente, encantadores pueblos marineros como Marsaxlokk. Su puerto, con pescadores preparando preparando sus redes y realizando sus labores cotidianas, es una auténtica lonja al aire libre. Sus peculiares barquitos de colores con el tradicional ojo de osiris pintado en su proa traen reminiscencias de ancestrales costumbres y remotos lugares. Allí, me aposenté en una terraza donde finalmente comí.Ya con el estómago lleno decidí ir al interior de la isla y descubrir otros encantadores parajes, Mosta, con su iglesia en forma de rotonda, pero sobre todo Midna, la vieja capital, aquella que fue perdiendo influencia tras el desembarco de los caballeros pero que siguió siendo referente para las aristocráticas familias maltesas. Midna, tranquila, solitaria y ensimismada en su antiguo abolengo, es una auténtica ciudad museo, anclada en otro tiempo, viviendo a otro ritmo, orgullosa de si misma y de su pasado. Es un lugar para perderse y recrearse. Quedaba ya poco por ver en Malta, así que decidí que al día siguiente tomaría el ferry y me acercaría a la cercana isla de Gozo.
LA VALLETA
Hice mi entrada a La Valleta por la plaza del Tritón. Era un luminoso domingo y la gente se agolpaba animadamente en el mercadillo al aire libre. Al atravesar la plaza reparé en los pequeños autobuses, redondeados y de colores chillones, listos para partir para cualquier rincón de la isla. Tras dejar atrás la plaza accedí, intramuros, a la ciudad fortificada, hecha por caballeros, para caballeros, un lugar único cargado de misterio y de historia.
Los caballeros de la orden de San Juan, encargados de proteger a los peregrinos que viajaban hacia Tierra Santa, y en constante lucha con los árabes, decidieron hacer de la Valleta su bastión inexpugnable.Llena de escalinatas y escondrijos, circular por ella en coche es prácticamente misión imposible. Todas las casas son de piedra y sus muros parecen querer susurrarnos todas las historias de las que están impregnados. Casi cada rincón da motivos para el deleite y la sorpresa, desde las esculturas de vírgenes y santos que proliferan en cada esquina, al museo de los caballeros guardianes de ancestrales tradiciones y liturgias, a la maravillosa casa picola muestra del poder y señorío de la rancia burguesía local o la sorprendente co-catedral de San Juan, tan sobria por fuera como deslumbrante por dentro.
La vida administrativa y comercial con guiños a su reciente pasado colonial británico marcan la vida durante el día, pero durante la noche la gente desaparece, el lugar queda desolado y por las estrechas y mal iluminadas callejuelas aún resuenan los ecos de los nobles caballeros que la habitaron. Es hora de retirarse, en este caso al hotel Osborne donde me alojaba, otro edificio del siglo XVI, un austero lugar en el que por un momento creí dar no sólo un salto en el espacio sino también en el tiempo.
Los caballeros de la orden de San Juan, encargados de proteger a los peregrinos que viajaban hacia Tierra Santa, y en constante lucha con los árabes, decidieron hacer de la Valleta su bastión inexpugnable.Llena de escalinatas y escondrijos, circular por ella en coche es prácticamente misión imposible. Todas las casas son de piedra y sus muros parecen querer susurrarnos todas las historias de las que están impregnados. Casi cada rincón da motivos para el deleite y la sorpresa, desde las esculturas de vírgenes y santos que proliferan en cada esquina, al museo de los caballeros guardianes de ancestrales tradiciones y liturgias, a la maravillosa casa picola muestra del poder y señorío de la rancia burguesía local o la sorprendente co-catedral de San Juan, tan sobria por fuera como deslumbrante por dentro.
La vida administrativa y comercial con guiños a su reciente pasado colonial británico marcan la vida durante el día, pero durante la noche la gente desaparece, el lugar queda desolado y por las estrechas y mal iluminadas callejuelas aún resuenan los ecos de los nobles caballeros que la habitaron. Es hora de retirarse, en este caso al hotel Osborne donde me alojaba, otro edificio del siglo XVI, un austero lugar en el que por un momento creí dar no sólo un salto en el espacio sino también en el tiempo.
miércoles, 14 de mayo de 2008
¿ UN MUNDO FELIZ ?
Desde el luminoso salón de mi casa, unas veces lugar de reunión con los amigos y otras lugar de místicas iluminaciones releo la obra de Huxley “Un Mundo Feliz”. Tras un buen rato de lectura hago una pausa, miro por la ventana y reparo en el cartel de la Corporación Dermoestética.El antiguo teatro Arango se hace un lifting y se transforma en un centro de belleza.
Distintas necesidades sociales requieren establecimientos diferentes y la silicona se ha convertido en el nuevo becerro de oro, Yola Berrocal su sacerdotisa y Lolo Ferrari su primer martir.Para que más teatro clásico si ya tenemos a Marlene Moreau o Anita Obregón, sus redondeces están mejor terminadas que todo el teatro de Lope, Fénix de los ingenios. El serrano cuerpo de Ana Nicole Smith o Asia Carrera parece ser más inspirador que cualquier obra de Shakespeare. Nuevas Desdémonas tientan al Otelo contemporáneo que se desahoga contando sus desdichas en Salsa Rosa o El Diario de Patricia. Los gurús de la madrugada nos dicen que el concepto ya no cuenta que es abstracto y aburrido y lo único que nos presentan es griterío, ligereza e imágenes manipuladas.El bisturí transforma a la Cenicienta en señora y ya no es necesario ningún nuevo Pigmalion para que les enseñe maneras o dicción. Para qué, si según estos nuevos cánones, nuestro desarrollo personal es directamente proporcional al aumento de nuestros pechos, músculos y falos.
Las señoras bien hace mucho que han dejado de ir a la ópera , los atributos de Dinio son más sugerentes que la música de Verdi y compatibles con el Bolero de Ravel.Las pancartas de la postmodernidad pontifican que un mundo sin grasas ni pilosidades es un mundo más justo y para qué pensar más si todos seremos más felices con nuestros recauchutados cuerpos y nuestra predecible forma de vida.Ni el propio Huxley en sus novelas más apocalípticas podía imaginar un destino peor para la humanidad.
Distintas necesidades sociales requieren establecimientos diferentes y la silicona se ha convertido en el nuevo becerro de oro, Yola Berrocal su sacerdotisa y Lolo Ferrari su primer martir.Para que más teatro clásico si ya tenemos a Marlene Moreau o Anita Obregón, sus redondeces están mejor terminadas que todo el teatro de Lope, Fénix de los ingenios. El serrano cuerpo de Ana Nicole Smith o Asia Carrera parece ser más inspirador que cualquier obra de Shakespeare. Nuevas Desdémonas tientan al Otelo contemporáneo que se desahoga contando sus desdichas en Salsa Rosa o El Diario de Patricia. Los gurús de la madrugada nos dicen que el concepto ya no cuenta que es abstracto y aburrido y lo único que nos presentan es griterío, ligereza e imágenes manipuladas.El bisturí transforma a la Cenicienta en señora y ya no es necesario ningún nuevo Pigmalion para que les enseñe maneras o dicción. Para qué, si según estos nuevos cánones, nuestro desarrollo personal es directamente proporcional al aumento de nuestros pechos, músculos y falos.
Las señoras bien hace mucho que han dejado de ir a la ópera , los atributos de Dinio son más sugerentes que la música de Verdi y compatibles con el Bolero de Ravel.Las pancartas de la postmodernidad pontifican que un mundo sin grasas ni pilosidades es un mundo más justo y para qué pensar más si todos seremos más felices con nuestros recauchutados cuerpos y nuestra predecible forma de vida.Ni el propio Huxley en sus novelas más apocalípticas podía imaginar un destino peor para la humanidad.
martes, 22 de abril de 2008
VIEJOS TRENES QUE SUENAN A TANGO
El otro día, moviendo antiguos trastos, descubrí en el fondo del cajón y entre viejos apuntes del instituto un papel cargado de polvo. Era un texto que escribí hace unos 15 años y rememora una época aún anterior, la de mi infancia.
Ese recurrente paraiso perdido en el que todos los nostálgicos tendemos a sumergirnos una y otra vez. La vida pasa pero hay cosas que nos marcan para siempre. De hecho creo haber hablado en alguna ocasión en este foro del buen Carlos al que me refiero en el texto.
Antes escribía en un cuaderno y ahora en un blog, pero soy de los que se mantiene fiel a si mismo. Me reconozco completamente en este escrito de adolescente. Ni mis inquietudes ni mi estilo han variado tanto desde entonces...
A continuación, sin más preámbulos y sin ningun cambio, reproduzco el texto mencionado.
Era Carlitos de Gijón, el más celebrado, o al menos el más célebre, cantante del chigre. Mi padre, el dueño del local, si sabía que no había comido, solía animarle a cantar. El arrugado y diminuto viejecito aceptaba satisfecho, a cambio generalmente, de un bocadillo y un vaso de vino. Por un momento se hacía un silencio en el bar y la gente escuchaba a aquel hombre respetuosamente. Hasta los camareros solían cesar en su labor. Sin embargo, el cocinero, ajeno a todo lo que sucedía en el exterior continuaba trabajando y el ruido de las potas y cacerolas a veces distraían al buen Carlos. ¡Ha echado a perder mi actuación!¡Los artesanos siempre han odiado a los artistas!¡Hereje!- Gritaba indignado. Un buen día, tal vez agradecido por la generosidad de mi viejo (como el solía decir), propuso llevarme hasta la estación de trenes, que yo (con tan sólo 6 años entonces), aún no conocía. Generalmente Carlos era alegre y risueño, pero al llegar a la pequeña y destartalada estación local su actitud cambió por completo, parecía ensimismado y nostálgico. Seguramente recordaría su lejana juventud, cuando se movía por todo el país cantando tangos y haciéndose pasar por argentino ( aunque lugareño siempre hablaba con un marcado acento bonaerense ).
De repente salió de su estado de abstración y me dijo:
- Las piezas nunca pueden encajar perfectamente. ¿ No ve vos la distancia entre los raíles ?
- Sí. - Contesté-.
-Es porque siempre hay que dejar un sitio para los sentimientos.
En ese momento sonó la sirena de un tren e inmediatamente una lágrima corrió por la mejilla del viejo cantante. - La sirena del tren que se va suena para el que se queda en tierra a separación y distancia, a un futuro duro y tal vez triste. - Masculló-.
- ¿ Y para el qué se va ?- le pregunté.
- Para el que se va es el sonido de la ilusión, los nuevos horizontes y las oportunidades. - Para mi es solo una señal de aviso- Le dije-.
- Cuando hayas vivido más cada vez que escuches esta sirena te entrarán unas inexplicables ganas de llorar, como me pasa a mi.
Años más tarde me enseñaron en la escuela que los raíles se colocan así para evitar los efectos de una presumible ditación del acero los días de calor. No hace mucho me hablaron en el instituto del ruso Paulov y del reflejo condicionado. Los perros del científico salivaban cada vez que escuchaban un timbre, igual que Carlos lloraba cada vez que escuchaba una sirena.
No obstante yo prefiero seguir creyendo en los artistas y recelando de los artesanos y científicos. Ahora siempre que escucho una sirena de tren, yo también lloro.
Asimismo, cada vez que escucho el tango, Caminito, (" Cuando ella se fue nunca más volvió..., caminito amigo, caminitio adiós "), recuerdo a Carlos con cariño y nostalgia y una lágrima corre también por mi mejilla.
LOS SENTIMIENTOS NO SE PUEDEN NI SE DEBEN EXPLICAR CIENTÍFICA NI RACIONALMENTE.
Ese recurrente paraiso perdido en el que todos los nostálgicos tendemos a sumergirnos una y otra vez. La vida pasa pero hay cosas que nos marcan para siempre. De hecho creo haber hablado en alguna ocasión en este foro del buen Carlos al que me refiero en el texto.
Antes escribía en un cuaderno y ahora en un blog, pero soy de los que se mantiene fiel a si mismo. Me reconozco completamente en este escrito de adolescente. Ni mis inquietudes ni mi estilo han variado tanto desde entonces...
A continuación, sin más preámbulos y sin ningun cambio, reproduzco el texto mencionado.
Era Carlitos de Gijón, el más celebrado, o al menos el más célebre, cantante del chigre. Mi padre, el dueño del local, si sabía que no había comido, solía animarle a cantar. El arrugado y diminuto viejecito aceptaba satisfecho, a cambio generalmente, de un bocadillo y un vaso de vino. Por un momento se hacía un silencio en el bar y la gente escuchaba a aquel hombre respetuosamente. Hasta los camareros solían cesar en su labor. Sin embargo, el cocinero, ajeno a todo lo que sucedía en el exterior continuaba trabajando y el ruido de las potas y cacerolas a veces distraían al buen Carlos. ¡Ha echado a perder mi actuación!¡Los artesanos siempre han odiado a los artistas!¡Hereje!- Gritaba indignado. Un buen día, tal vez agradecido por la generosidad de mi viejo (como el solía decir), propuso llevarme hasta la estación de trenes, que yo (con tan sólo 6 años entonces), aún no conocía. Generalmente Carlos era alegre y risueño, pero al llegar a la pequeña y destartalada estación local su actitud cambió por completo, parecía ensimismado y nostálgico. Seguramente recordaría su lejana juventud, cuando se movía por todo el país cantando tangos y haciéndose pasar por argentino ( aunque lugareño siempre hablaba con un marcado acento bonaerense ).
De repente salió de su estado de abstración y me dijo:
- Las piezas nunca pueden encajar perfectamente. ¿ No ve vos la distancia entre los raíles ?
- Sí. - Contesté-.
-Es porque siempre hay que dejar un sitio para los sentimientos.
En ese momento sonó la sirena de un tren e inmediatamente una lágrima corrió por la mejilla del viejo cantante. - La sirena del tren que se va suena para el que se queda en tierra a separación y distancia, a un futuro duro y tal vez triste. - Masculló-.
- ¿ Y para el qué se va ?- le pregunté.
- Para el que se va es el sonido de la ilusión, los nuevos horizontes y las oportunidades. - Para mi es solo una señal de aviso- Le dije-.
- Cuando hayas vivido más cada vez que escuches esta sirena te entrarán unas inexplicables ganas de llorar, como me pasa a mi.
Años más tarde me enseñaron en la escuela que los raíles se colocan así para evitar los efectos de una presumible ditación del acero los días de calor. No hace mucho me hablaron en el instituto del ruso Paulov y del reflejo condicionado. Los perros del científico salivaban cada vez que escuchaban un timbre, igual que Carlos lloraba cada vez que escuchaba una sirena.
No obstante yo prefiero seguir creyendo en los artistas y recelando de los artesanos y científicos. Ahora siempre que escucho una sirena de tren, yo también lloro.
Asimismo, cada vez que escucho el tango, Caminito, (" Cuando ella se fue nunca más volvió..., caminito amigo, caminitio adiós "), recuerdo a Carlos con cariño y nostalgia y una lágrima corre también por mi mejilla.
LOS SENTIMIENTOS NO SE PUEDEN NI SE DEBEN EXPLICAR CIENTÍFICA NI RACIONALMENTE.
jueves, 17 de abril de 2008
LOS ANGELES DE CHARLY
Charly es un tipo indefinible, huidizo, misterioso y sofisticado.
Charly es acéfalo, no tiene una misión definida, es etéreo y liviano.
Charly está por encima del bien y el mal, no ejecuta tareas, no participa en las misiones ni resuelve los casos. Se limita a hablar despacito y a no decir nada pero cuidando de darle la mayor pompa y ceremonia a sus vacuas palabras. Charly, al no ser, es rubio o moreno, alto o bajo, atlético o intelectual pero siempre atractivo, cada cual lo moldea en su mente, está hecho a medida de cada consumidor, poco importa que no exista ni como ente ni como pensamiento y sólo sea un producto de la imaginación de cada uno.
Charly gusta de la adulación y el masaje y que sus mujeres le resuelvan los problemas. No hace nada, no vende nada, no dice nada. Se aprovecha de jovencitas impresionables y de la ingenuidad de su clientela. Charly se parapeta en trucos de prestidigitador. En realidad se llama José Luis y es un tipo zángano y patético, ridículo y machista, torpe y cobarde, nunca da la cara, deja que otros resuelvan los problemas, pero a fuerza de estar ausente nadie parece haber caído en la cuenta.
Charly es acéfalo, no tiene una misión definida, es etéreo y liviano.
Charly está por encima del bien y el mal, no ejecuta tareas, no participa en las misiones ni resuelve los casos. Se limita a hablar despacito y a no decir nada pero cuidando de darle la mayor pompa y ceremonia a sus vacuas palabras. Charly, al no ser, es rubio o moreno, alto o bajo, atlético o intelectual pero siempre atractivo, cada cual lo moldea en su mente, está hecho a medida de cada consumidor, poco importa que no exista ni como ente ni como pensamiento y sólo sea un producto de la imaginación de cada uno.
Charly gusta de la adulación y el masaje y que sus mujeres le resuelvan los problemas. No hace nada, no vende nada, no dice nada. Se aprovecha de jovencitas impresionables y de la ingenuidad de su clientela. Charly se parapeta en trucos de prestidigitador. En realidad se llama José Luis y es un tipo zángano y patético, ridículo y machista, torpe y cobarde, nunca da la cara, deja que otros resuelvan los problemas, pero a fuerza de estar ausente nadie parece haber caído en la cuenta.
domingo, 30 de marzo de 2008
CHIKILICUATRES
Los votantes lo han querido, al final en Eurovisión nos representará Rodolfo Chikilicuatre. El friki de las patillas no es más que el lógico producto de una época en lo que todo parece tomarse a chirigota y donde la sensatez brilla por su ausencia. El público ha vuelto a dejarse seducir por el histrionismo simplista y ha ignorado el trabajo y la calidad artística.El nuevo representante del país, promovido por Buenafuente, ese ínclito epígono del Sr. Sardá y titiritero de la Secta, es un argentino carente de vergüenza y formación artística.Presentar semejante esperpento es una burla al propio festival y renunciar al cualquier posibilidad de triunfo.
El público europeo verá la imagen real de esa nueva España carente de aspiraciones, pobre y simplista, que hemos ido gestando en estos últimos años. La España de la irracionalidad, del desahogo y la caspa, donde los conceptos ya no significan absolutamente nada y todo se desvirtúa y se simplifica hasta lo absurdo.Un mundo de fantasía donde las bromas y parodias se imponen a lo real y lo serio, donde todo lo que resulta ajeno se trata de ridiculizar y destruir sin pensar que el auténticamente envilecido y grotesco es el bufón que se presta a hacer semejante número y todos los que le apoyan.El fenómeno eurovisivo en nada nos ha ofendido. Ahí está y ahí seguirá y si no nos gusta lo mejor que podemos hacer es no participar.Se puede argüir, y es cierto, que Eurovisión no es algo importante para nuestras vidas y que la elegancia y la inteligencia debemos de guardarla para otros foros o reuniones internacionales.Lo lamentable es que Rodolfo no es el único Chikilicuatre que ha salido elegido estos días para representar la imagen exterior de España.
La ignorancia, la falta de dignidad, de sentido del ridículo, de disciplina y rigor impregnan todos los ámbitos políticos y sociales desde hace unos años.El desahogo, lo caricaturesco y lo chabacano son la imagen actual de España.Si el espíritu de superación encarnado por los chicos de Operación Triunfo se tachaba de comercial y negativo, creo que el sonrojante ridículo actual es francamente peor. No aporta nada ( estaría bien para canción de verano o para el chiringuito de un pueblo ) y no nos lleva a ningún lado. Debemos de reír por no llorar.
El público europeo verá la imagen real de esa nueva España carente de aspiraciones, pobre y simplista, que hemos ido gestando en estos últimos años. La España de la irracionalidad, del desahogo y la caspa, donde los conceptos ya no significan absolutamente nada y todo se desvirtúa y se simplifica hasta lo absurdo.Un mundo de fantasía donde las bromas y parodias se imponen a lo real y lo serio, donde todo lo que resulta ajeno se trata de ridiculizar y destruir sin pensar que el auténticamente envilecido y grotesco es el bufón que se presta a hacer semejante número y todos los que le apoyan.El fenómeno eurovisivo en nada nos ha ofendido. Ahí está y ahí seguirá y si no nos gusta lo mejor que podemos hacer es no participar.Se puede argüir, y es cierto, que Eurovisión no es algo importante para nuestras vidas y que la elegancia y la inteligencia debemos de guardarla para otros foros o reuniones internacionales.Lo lamentable es que Rodolfo no es el único Chikilicuatre que ha salido elegido estos días para representar la imagen exterior de España.
La ignorancia, la falta de dignidad, de sentido del ridículo, de disciplina y rigor impregnan todos los ámbitos políticos y sociales desde hace unos años.El desahogo, lo caricaturesco y lo chabacano son la imagen actual de España.Si el espíritu de superación encarnado por los chicos de Operación Triunfo se tachaba de comercial y negativo, creo que el sonrojante ridículo actual es francamente peor. No aporta nada ( estaría bien para canción de verano o para el chiringuito de un pueblo ) y no nos lleva a ningún lado. Debemos de reír por no llorar.
sábado, 29 de marzo de 2008
RECUERDOS DE CASABLANCA
Cuando la noche se acaba y nos refugiamos en su recóndita oscuridad siempre aparece otra alma en pena, otro desdichado buscador de paraísos perdidos que trata de aplacar su frustración regodeándose con su derrota y compartiéndola con los demás.
Son Humphrey Bogart y Claude Rains, Rick y Renault, apareciendo entre la oscuridad de la neblina del aeropuerto en Casablanca consolidando una inquebrantable amistad, con esa complicidad que sólo pueden proporcionar la clarividencia y el descreimiento, mientras contemplan como la heroína vuela con un ingenuo oportunista ejerciendo el papel del héroe imposible que no le corresponde.La renuncia constante y la sensación de no encontrar la plenitud es el sino del eterno viajero, aquel que descubre allá donde va que el mundo tiene más de frustrante que de heroico y nunca encuentra sosiego.
El descanso no resulta placentero para ellos, caen presa de la nostalgia y se recrean en la añoranza de lo perdido, en vez de disfrutar el presente. Cuando la noche llega a su ocaso y arrullados por la música de réquiem sueñan con crepusculares reinos y encuentran hermosura en la desdicha.
La vida puede ser tan amarga como el limón o el vodka, sobre todo cuando recordamos París o a nuestros corazones latiendo al compás de los cañones, pero ese sentimiento ambivalente y profundo es el que nos permite seguir respirando, es salvación y condena, gracia e infortunio, agudeza y obcecación y mientras pasa el tiempo ( as time goes by ) nos tomamos un trago en el café de Rick en Casablanca o en el pub de moda en Madrid o Gijón y le decimos al DJ que vuelva a pinchar otra vez la canción de siempre. Tócala otra vez, Sam.
Son Humphrey Bogart y Claude Rains, Rick y Renault, apareciendo entre la oscuridad de la neblina del aeropuerto en Casablanca consolidando una inquebrantable amistad, con esa complicidad que sólo pueden proporcionar la clarividencia y el descreimiento, mientras contemplan como la heroína vuela con un ingenuo oportunista ejerciendo el papel del héroe imposible que no le corresponde.La renuncia constante y la sensación de no encontrar la plenitud es el sino del eterno viajero, aquel que descubre allá donde va que el mundo tiene más de frustrante que de heroico y nunca encuentra sosiego.
El descanso no resulta placentero para ellos, caen presa de la nostalgia y se recrean en la añoranza de lo perdido, en vez de disfrutar el presente. Cuando la noche llega a su ocaso y arrullados por la música de réquiem sueñan con crepusculares reinos y encuentran hermosura en la desdicha.
La vida puede ser tan amarga como el limón o el vodka, sobre todo cuando recordamos París o a nuestros corazones latiendo al compás de los cañones, pero ese sentimiento ambivalente y profundo es el que nos permite seguir respirando, es salvación y condena, gracia e infortunio, agudeza y obcecación y mientras pasa el tiempo ( as time goes by ) nos tomamos un trago en el café de Rick en Casablanca o en el pub de moda en Madrid o Gijón y le decimos al DJ que vuelva a pinchar otra vez la canción de siempre. Tócala otra vez, Sam.
lunes, 24 de marzo de 2008
¡HUY!
La avaricia desmedida, la carencia de rigor, el poco respeto por los mecanismos de control y, sobre todo, la falta de asunción del riesgo por parte de los verdaderos responsables, nos ha llevado a la situación económica crítica en la que actualmente se haya sumida la sociedad occidental. John Lanchester autor al que ya conocía de entretenidas novelas como el Puerto de los Aromas ( preciosa descripción de la vida e historia de Hong Kong y de un amor multirracial ) disecciona en este inteligente ensayo, un género nuevo para él, todo este proceso financiero de una forma didáctica y divertida, que ayuda a tener una visión más clara de los auténticos desencadenantes de la ruina actual.
sábado, 15 de marzo de 2008
SENNIN
Me encanta el relato Sennin, es de Ryunosuke Agutagawa un escritor japonés nacido en 1892. Me parece francamente inspirador, trataré de resumirlo lo más posible para no extenderme demasiado.
El protagonista es Gonzuké, un campesino japonés que llega a Osaka con la idea de convertirse en Sennin, según las leyendas asiáticas un monje sagrado con poderes mágicos como volar o vivir eternamente. Por más que busca en la “ agencia de colocaciones para cualquier trabajo” nadie quiere enseñarle el oficio hasta que un día topa con la mujer del doctor conocida como “vieja zorra” que tras reparar en la ingenuidad del campesino promete revelarle el secreto que lo convertirá en Sennin a cambio de trabajar para ella gratuitamente durante 20 años.Bien sabía la mala mujer que nunca podría darle aquello prometia pero durante 4 lustros retiene a Gonzuke a su servicio haciendo los más duros trabajos domésticos y durante ese tiempo no hay empleado más dócil ni voluntarioso en toda la ciudad.
Concluido, finalmente, ese largo periodo Gonzuké se viste sus mejores galas y acude respetuoso a la presencia de sus amos para que le enseñen como se llega a ser Sennin. La pérfida señora le dice que se lo explicará todo a cambio de que cumpla escrupulosamente sus instrucciones o si no tendrá que trabajar otros 20 años gratis para ella. Su idea es encomendarle cualquier misión imposible para así asegurarse nuevamente sus servicios.Por lo tanto le hace subir al arbol más alto de su jardín, aquel del que apenas se atisbaban sus ramas desde el suelo. Una vez que Gonzuké se encuentra en el punto más alto su ama le ordena que suelte su brazo derecho. El campesino cumple su orden sin vacilación.La cruel señora contrariada, y pese a la oposición de su marido el doctor, exige que haga lo mismo con su brazo izquierdo. Gonzuke no lo duda y suelta su otro brazo.Sin embargo, en vez de caer al abismo, y para sorpresa de sus amos, Gonzuké queda suspendido en el aire, les hace una reverencia, comienza a subir en el aire para desaparecer finalmente volando en el horizonte.
Cuando me encuentro con desaprensivos jugando con las ilusiones de inocentes, poniendo incluso en peligro sus vidas ( todavía siguen llegando pateras a España ), cuado leo la prensa y veo como se tratan de organizar engaños masivos, cuando he de acatar normas absurdas, cuando observo el diabólico sistema de oposiciones y lo detestable que es convertir a determinados individuos en una casta especial, o simplemente cuando recuerdo mis largos años en la facultad de Derecho estudiando un temario sin sentido que me ha dado un título pero nada me ha aportado personalmente siempre pienso en Gonzuké el Sennin y me pregunto si el sin sentido puede tener, a veces, algún sentido.
El protagonista es Gonzuké, un campesino japonés que llega a Osaka con la idea de convertirse en Sennin, según las leyendas asiáticas un monje sagrado con poderes mágicos como volar o vivir eternamente. Por más que busca en la “ agencia de colocaciones para cualquier trabajo” nadie quiere enseñarle el oficio hasta que un día topa con la mujer del doctor conocida como “vieja zorra” que tras reparar en la ingenuidad del campesino promete revelarle el secreto que lo convertirá en Sennin a cambio de trabajar para ella gratuitamente durante 20 años.Bien sabía la mala mujer que nunca podría darle aquello prometia pero durante 4 lustros retiene a Gonzuke a su servicio haciendo los más duros trabajos domésticos y durante ese tiempo no hay empleado más dócil ni voluntarioso en toda la ciudad.
Concluido, finalmente, ese largo periodo Gonzuké se viste sus mejores galas y acude respetuoso a la presencia de sus amos para que le enseñen como se llega a ser Sennin. La pérfida señora le dice que se lo explicará todo a cambio de que cumpla escrupulosamente sus instrucciones o si no tendrá que trabajar otros 20 años gratis para ella. Su idea es encomendarle cualquier misión imposible para así asegurarse nuevamente sus servicios.Por lo tanto le hace subir al arbol más alto de su jardín, aquel del que apenas se atisbaban sus ramas desde el suelo. Una vez que Gonzuké se encuentra en el punto más alto su ama le ordena que suelte su brazo derecho. El campesino cumple su orden sin vacilación.La cruel señora contrariada, y pese a la oposición de su marido el doctor, exige que haga lo mismo con su brazo izquierdo. Gonzuke no lo duda y suelta su otro brazo.Sin embargo, en vez de caer al abismo, y para sorpresa de sus amos, Gonzuké queda suspendido en el aire, les hace una reverencia, comienza a subir en el aire para desaparecer finalmente volando en el horizonte.
Cuando me encuentro con desaprensivos jugando con las ilusiones de inocentes, poniendo incluso en peligro sus vidas ( todavía siguen llegando pateras a España ), cuado leo la prensa y veo como se tratan de organizar engaños masivos, cuando he de acatar normas absurdas, cuando observo el diabólico sistema de oposiciones y lo detestable que es convertir a determinados individuos en una casta especial, o simplemente cuando recuerdo mis largos años en la facultad de Derecho estudiando un temario sin sentido que me ha dado un título pero nada me ha aportado personalmente siempre pienso en Gonzuké el Sennin y me pregunto si el sin sentido puede tener, a veces, algún sentido.
miércoles, 27 de febrero de 2008
PRIMEROS ENCUENTROS
Hacía tiempo que me había fijado en ti en un bar de la Arena pero tardé en acercarme. Era un adolescente tímido y me parecías tan rubia, holandesa e inaccesible… Un buen día decidí probar suerte y vi que eras fresca y divertida.
Inmediatamente me di cuenta de que estábamos hechos el uno para el otro. Fueron tantas tardes en las terrazas del puerto deportivo siempre juntos, tanta diversión en las noches gijonesas.
Tu chispeante y contagiosa alegría era el complemento perfecto para mi alma atormentada y contigo era fácil perder el control e ir siempre un paso más allá.
Fue una época de aprendizaje y experiencias que compensó algún que otro desasosiego o dolor de cabeza. Pero la magia se acabó, cada día te encontraba más amarga, notaba que dañabas mi cuerpo y mi mente y decidí probar otros colores y texturas más cálidas y suaves.
Perdona mis infidelidades y devaneos querida Heineken, ya hace tiempo que he dejado de pensar en verde.
Inmediatamente me di cuenta de que estábamos hechos el uno para el otro. Fueron tantas tardes en las terrazas del puerto deportivo siempre juntos, tanta diversión en las noches gijonesas.
Tu chispeante y contagiosa alegría era el complemento perfecto para mi alma atormentada y contigo era fácil perder el control e ir siempre un paso más allá.
Fue una época de aprendizaje y experiencias que compensó algún que otro desasosiego o dolor de cabeza. Pero la magia se acabó, cada día te encontraba más amarga, notaba que dañabas mi cuerpo y mi mente y decidí probar otros colores y texturas más cálidas y suaves.
Perdona mis infidelidades y devaneos querida Heineken, ya hace tiempo que he dejado de pensar en verde.
viernes, 15 de febrero de 2008
LA FASCINACIÓN DE LA DERROTA
La literatura y sobre todo el cine siempre nos han hecho sentir cierta fascinación por los derrotados, los maltratados, los magullados, luchadores de batallas que saben que es imposible vencer pero aún así afrontan con dignidad.
Son autodestructivos, nunca se rinden, son personajes de una sola pieza.
Así son desde los admirados protagonistas de Grupo Salvaje al tuberculoso Doc Holliday, que prefiere quemar sus últimas bocanadas de vida que encerrarse en un hospital, luchando junto con los hermanos Earp por una causa que ni siquiera es la suya.
No olvido tampoco a Butch Cassidy y Sundance Kid, los compulsivos ladrones de trenes y bancos más simpáticos de la historia del cine masacrados en Bolivia por no querer dejar de hacer lo único que podían y sabían hacer.
Capítulo aparte merecen, David Crockett y los gloriosos colonos del Álamo resistiendo el incontenible avance del general Santana, tan superior en número y tan inferior en heroicidad y grandeza.
Otros derrotados paradigmáticos son los boxeadores sonados, tan frecuentes en las películas de cine negro como Más Dura será la Caida, Marcado por el odio, o algo más recientemente Toro Salvaje, verdaderos especialistas en enfrentarse a la vida a golpes con resultados nefastos, pues esta siempre acaba pegando más fuerte.
Cambiando de género los jóvenes incomprendidos y desarraigados tratando de reivindicarse en una sociedad que les aprisiona y de la que James Dean se convirtió en icono y no solo en la pantalla sino también en la vida real con su prematura muerte vuelve a poner de manifiesto la dificultad de aceptar unas normas, las de la sociedad respetable, que no entienden ni asumen.Vemos como luchar a pecho descubierto y vivir siempre al filo de la navaja es exponerse a un constante riesgo de corte, herida, sangre, desgarros e incluso heroica muerte.
Sin embargo este estilo de vida es adictivo y un vez absorbidos es imposible escapar de él. Pasiones, fadismo, sentimientos a flor de piel, costumbres poco convencionales, amores imposibles siempre plagados de dificultades y distancia, aspiraciones que superan nuestras posibilidades físicas o psicológicas, propuestas vitales irrealizables en una única existencia.
Pero, con todo, siempre mejor los sueños que la auténtica condena en vida que supone la anestesia emocional, la repetición de sloganes, los trabajos rutinarios, las vidas grises, o el acudir al patrón del que dirán como norma de conducta. Si, el mundo puede ser un valle de lágrimas, pero con que sólo una vez estas sean de felicidad el viaje habrá merecido la pena.
Así son desde los admirados protagonistas de Grupo Salvaje al tuberculoso Doc Holliday, que prefiere quemar sus últimas bocanadas de vida que encerrarse en un hospital, luchando junto con los hermanos Earp por una causa que ni siquiera es la suya.
No olvido tampoco a Butch Cassidy y Sundance Kid, los compulsivos ladrones de trenes y bancos más simpáticos de la historia del cine masacrados en Bolivia por no querer dejar de hacer lo único que podían y sabían hacer.
Capítulo aparte merecen, David Crockett y los gloriosos colonos del Álamo resistiendo el incontenible avance del general Santana, tan superior en número y tan inferior en heroicidad y grandeza.
Otros derrotados paradigmáticos son los boxeadores sonados, tan frecuentes en las películas de cine negro como Más Dura será la Caida, Marcado por el odio, o algo más recientemente Toro Salvaje, verdaderos especialistas en enfrentarse a la vida a golpes con resultados nefastos, pues esta siempre acaba pegando más fuerte.
Cambiando de género los jóvenes incomprendidos y desarraigados tratando de reivindicarse en una sociedad que les aprisiona y de la que James Dean se convirtió en icono y no solo en la pantalla sino también en la vida real con su prematura muerte vuelve a poner de manifiesto la dificultad de aceptar unas normas, las de la sociedad respetable, que no entienden ni asumen.Vemos como luchar a pecho descubierto y vivir siempre al filo de la navaja es exponerse a un constante riesgo de corte, herida, sangre, desgarros e incluso heroica muerte.
Sin embargo este estilo de vida es adictivo y un vez absorbidos es imposible escapar de él. Pasiones, fadismo, sentimientos a flor de piel, costumbres poco convencionales, amores imposibles siempre plagados de dificultades y distancia, aspiraciones que superan nuestras posibilidades físicas o psicológicas, propuestas vitales irrealizables en una única existencia.
Pero, con todo, siempre mejor los sueños que la auténtica condena en vida que supone la anestesia emocional, la repetición de sloganes, los trabajos rutinarios, las vidas grises, o el acudir al patrón del que dirán como norma de conducta. Si, el mundo puede ser un valle de lágrimas, pero con que sólo una vez estas sean de felicidad el viaje habrá merecido la pena.
domingo, 10 de febrero de 2008
PLENITUD
Nos hacen creer que que las opulentas sociedades occidentales lo tenemos todo, lo sabemos todo, lo hemos visto todo.
Sin embargo miramos hacia nuestro interior y vemos que estamos completamente vacios por dentro, que no tenemos nada verdadero salvo nuestra casi siempre maltrecha y endeudada tarjeta de crédito, que no sabemos más que aquello que nos quiere vender la televisión, que no hemos visto nada real más allá del edulcorado disneyworld.
Ya en el parvulario nos hiceron creer que habíamos ganado un concurso de dibujo para vendernos la enciclopedia Espasa y luego Hollywood que éramos tipos completamente excepcionales.
Al confrontar esto con la desnuda realidad toda una generación se convirtió a la religión del descreimiento.No confiamos en los altavoces que retumban en los supermercados para vendernos champú porque la contaminación y el stress nos ha dejado sin pelo, tampoco en lo que nos susurran las chicas pues Errol Flynn ha muerto alcoholizado y nuestros sueños se han quebrado hace mucho.
Insoportable panorama y dos alternativas. El pueril escape del indulgente autoengaño para unos, triunfadores de sus fantasías. Calculado, consciente, cruel y autodegradante vagar para otros, pero marineros todos en un oceano que no tiene olas ni habitan las sirenas, en un viaje sin rumbo, consumiendo nuestros años en una continua huida hacia adelante buscando paraisos perdidos con una sola certeza, nuestro inevitable final.
Ya en el parvulario nos hiceron creer que habíamos ganado un concurso de dibujo para vendernos la enciclopedia Espasa y luego Hollywood que éramos tipos completamente excepcionales.
Al confrontar esto con la desnuda realidad toda una generación se convirtió a la religión del descreimiento.No confiamos en los altavoces que retumban en los supermercados para vendernos champú porque la contaminación y el stress nos ha dejado sin pelo, tampoco en lo que nos susurran las chicas pues Errol Flynn ha muerto alcoholizado y nuestros sueños se han quebrado hace mucho.
Insoportable panorama y dos alternativas. El pueril escape del indulgente autoengaño para unos, triunfadores de sus fantasías. Calculado, consciente, cruel y autodegradante vagar para otros, pero marineros todos en un oceano que no tiene olas ni habitan las sirenas, en un viaje sin rumbo, consumiendo nuestros años en una continua huida hacia adelante buscando paraisos perdidos con una sola certeza, nuestro inevitable final.
domingo, 20 de enero de 2008
MALLORCA
Llegué a Mallorca el día 31 de diciembre por la noche, con el tiempo justo para tomarme las uvas con unos magníficos compañeros de viaje, nuestro incombustible Michel y dos fantásticas amigas que se trasladaron desde Murcia para unirse a nuestra improvisada fiesta.El puerto deportivo, concentraba los pubs más animados y las fiestas más atestadas. Tras visitar un par de chiringuitos que sonaban a lo de siempre tratamos de buscar algo un tanto más exclusivo y original. Salimos, pues, del centro de Palma acompañados por dos nuevos fichajes, un hiperactivo empresario toledado y su exótica compañera, y nos trasladamos a Andratx donde pasamos gran parte de la noche en un elegante pub decorado con globos, con vistas a otro fantástico puerto deportivo de impresionantes yates, más recoleto y acogedor que el de la propia capital. El lugar se convirtió en inmejorable refugio, entre camareros que solo hablaban inglés dado lo variopinto y cosmopolita de la clientela y más si cabe tras nuestra llegada al recinto.Entre muchas risas y algunas copas ( no demasiadas esta vez ) se acabó la noche. Había que guardar fuerzas para realizar un poco de turismo los días posteriores.Pasado el mediodía me levanté para explorar un poco la ciudad por el día. Del centro de Palma me sorprendió su espectacular y recia catedral, la mayor de España, que guarda en su interior una original sorpresa, el trabajo de Miquel Barceló en el ábside lateral, un puzzle cerámico que parece surgir de la propia pidra, dando la sensación de que una eclosión de vida y naturaleza en estado puro está naciendo de los viejos muros del templo.Muy cerca del lugar también son interesantes los baños árabes y un paseo por las callejuelas del centro siempre puede resultar agradable. Allí descubriremos que el turismo balear no son todo las aglomeraciones del arenal o el puerto deportivo, rebuscando un poco aun se pueden encontrar cuidados negocios u hotelitos de diseño.Pero para conocer más profundamente la isla nada mejor que coger un coche tal y como hicimos en los días posteriores. No muy lejos de Palma está Illetes, con su popular balneario en una bonita cala. El lugar, normalmente atestado de gente, estaba ese día ( un miércoles laborable de enero ), sorprendentemente tranquilo y con un servicial personal atento de satisfacer todos nuestros caprichos. Tras la sabrosa comida tuvimos oportunidad de relajarnos en sus cómodos sillones arrullados por la música de chill out, la modorra se apoderó de nosotros y la realidad y la ensoñación parecieron confundirse por un instante.Otro lugar a conocer en los alrededores de Palma es Génova, ladera con estupendas vistas de la ciudad y la isla, con restaurantes con comida tradicional y magníficos miradores y hoy día refugio, de intelectuales, artistas y bohemios.Ineludible en cualquier visita a Mallorca, es la entrada en las cuevas del Drac en el otro extremo de la isla. Increíbles sus estalactitas pero horrible la acción del hombre en un ejemplo de los que los estragos del turismo de masas sobre el medio natural. Impresentables pistas de hormigón incluso en el interior de la cueva y chabacano juego de luces y música en un espectáculo final de dudoso gusto.Mejor preservado y apacible resultó el pueblo de Porto Colom a pocos kilómetros del lugar. El pueblo mantiene, al menos en parte, su aire tradicional y marinero. Las viviendas tradicionales de la primera línea de costa están perfectamente conservadas de manera que fue relajante pasear por el abrigado pueblo con las pequeñas casitas de pescadores de cara al mar como telón de fondo.De ahí y ya al interior Santanyí, otro lugar pintoresco, con casitas de piedra, estrechas callejuelas donde sin duda se mantiene el espíritu de la isla.Finalmente, y si lo que queremos es una visión completamente distinta de Mallorca debemos de acercarnos al pueblo de Soller, esta vez en dirección noroeste. Situado en la Serrra Traumontana, el lugar tiene el aspecto de un pueblo de montaña, con sus casas de piedra encajadas entre la colina y el valle y su elegante tranvía de madera. Allí nos encontrábamos cuando de repente comenzó a jarrear. Oscurecía y teníamos hambre, de forma que entramos en el restaurante más cercano, justo en frente del ayuntamiento. Tuvimos suerte con la improvisada elección, se trataba de un coqueto restaurante llamado Sa Cova, regentado por un veterano francés especializado en la comida de su país. Disfrutamos más que nunca de la comida caliente ya que estábamos empapados y Michel con inequívocos síntomas de gripe. Tras una sobremesa en la que rememoramos algunos de los episodios más divertidos del viaje decidimos que era hora de volver al hotel en Palma y tratar de reponer fuerzas. Al día siguiente cogíamos el avión, Michel para volver a la península y yo para continuar viaje hacia Malta.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
PAPA NOEL
Esta Navidad los regalos no los traerá papá Noel, está gordo y anticuado y necesita lifting y gimnasio. Los renos se le han congelado con la ola de frío, los elfos detestan las nuevas tecnologías, son poco productivos y además pretenden revisar su convenio y se han puesto en huelga. Este año el encargado de traernos los regalos será Gadafi.
Muammar ya no juguetea a ser un rebelde. Se terminó el volar aviones y masacrar a occidentales. Aprendió bien las lecciones del papaito Reagan y él también se ha dejado seducir por el juego de Hollywood. Se ha vuelto un chico cool y moderno, se ha inyectado botox, usa gafas de diseño y su chilaba es de Armani.
En vez de elfos contrata becarias, son sufridas mujeres musulmanas de clítoris mutilado. No son reivindicativas, achacosas y cascarrabias como elfos y duendes, son, eso si, vírgenes e inexpertas pero Muammar se encargará de que pronto dejen de serlo.
Gadafi ahora es generoso, a ZP que ha sido un niño muy bueno le dará unos miles de millones de euros de aguinaldo. A los revoltosos de la clase, Sarkozy, le petit Nicolas,y a José María, de los Aznar de toda la vida, en vez de carbón les traerá petróleo, que hasta en eso hay que modernizarse.
Corren nuevos tiempos. Más vale que sus majestades los Reyes Magos de Oriente se vayan poniendo a dieta y traten mejor a su séquito. España cada día se mira más en el espejo de la república y Hugo Chávez se postula para traernos los regalos el día 6 de enero.
En vez de elfos contrata becarias, son sufridas mujeres musulmanas de clítoris mutilado. No son reivindicativas, achacosas y cascarrabias como elfos y duendes, son, eso si, vírgenes e inexpertas pero Muammar se encargará de que pronto dejen de serlo.
Gadafi ahora es generoso, a ZP que ha sido un niño muy bueno le dará unos miles de millones de euros de aguinaldo. A los revoltosos de la clase, Sarkozy, le petit Nicolas,y a José María, de los Aznar de toda la vida, en vez de carbón les traerá petróleo, que hasta en eso hay que modernizarse.
Corren nuevos tiempos. Más vale que sus majestades los Reyes Magos de Oriente se vayan poniendo a dieta y traten mejor a su séquito. España cada día se mira más en el espejo de la república y Hugo Chávez se postula para traernos los regalos el día 6 de enero.
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