El niño jugaba en la plaza del foro. Cuando los ecos del cercano anfiteatro anunciaron que su gladiador favorito había vencido una explosión de entusiasmo inundó todo su ser. Una ligera neblina cubría el Vesubio esa tarde, pero ni él ni la ciudad de Pompeya parecían preocuparse. Estaban acostumbrados a convivir con el volcán y el humo siempre acababa por disiparse. El niño ignoraba que el volcán acababa de entrar en erupción, estaba exultante y era feliz.
El campanario sonaba en la iglesia, los judíos habían sido quemados en la hoguera y el mal cesaría pronto. Las tos, la fiebre y los pestilentes bubones pronto se desvanecerán, pensaba el comerciante. Optimista creía que su puesto de orfebrería en el puente Vecchio pronto volvería a prosperar. El comerciante ignoraba que el brote de peste bubónica había prendido en la ciudad de Florencia, estaba esperanzado y era feliz.
Los recién casados brindaban por su brillante futuro en la cena de gala del trasatlántico. Llevaban 4 días de travesía y pronto llegarían a Nueva York para disfrutar de su merecida luna de miel. Salieron a cubierta y miraron las estrellas. La pareja ignoraba que un iceberg acababa de impactar con la cubierta de su barco, el Titanic, estaban ilusionados y eran felices.
El histriónico youtuber anunciaba por las redes su amor, compraba rosas para San Valentín y se hacía selfies con corazones. El youtuber ignoraba que ella había dejado de quererle hacía tiempo, estaba enamorado y era feliz.
La marabunta salió a las calles a manifestarse. La marabunta ignoraba todo lo que sucedería después, estaba engañada y era feliz.
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domingo, 11 de julio de 2021
jueves, 1 de julio de 2021
EL FUTURO QUE VIENE
Regatear en el gran bazar de Estambul sentado en una inestable banqueta mientras degustas con calma un té es un placer sensorial que nunca será superado por la eficiencia de Amazon.
Parar un tuk-tuk en el centro de un congestionada metrópolis asiática entre la copiosa lluvia y experimentar como el liviano vehículo serpentea temerariamente entre las filas de coches de las ruidosas avenidas de Delhi o Bangkok no tiene nada que ver con alquilar un Uber a través de una APP.
Perderse en la intrincada ciudadela de Fez es una fascinante aventura. Salir requiere de buenas dosis de suerte, paciencia, retentiva y algo de empatía con los locales para que te vayan mostrando la salida; nunca un GPS conseguirá sacarte del laberinto.
Antes de que los niños fueran aparcados en las ludotecas el barrio era un lugar mágico en el que experimentar. El puesto de pan y leche, el kiosko de la esquina, el afilador, las vendedoras ambulantes de sardinas, el acomodador, el sastre, el limpiabotas, los gitanos con la cabra, las pandillas callejeras, el guardia de tráfico, todas eran figuras icónicas e imprescindibles para mantener el orden en aquel microcosmos, y además hacían el mundo más placentero, también para los adultos.
Pero todo eso se extingue igual que el comercio minorista de nuestras ciudades para mayor gloria de un consumismo aborregado dudosamente satisfactorio.
Pero no por aborrecerlos hay que ignorar los cambios. Los coches autónomos sustituirán en breve el placer y la libertad de conducir. Los avatares visitarán otras ciudades por nosotros convirtiendo el placer de viajar en una experiencia aséptica, robótica y digitalizada. Los ordenadores aprenderán por ellos mismos y no necesitarán programación alguna, decidirán por nosotros y serán los prescriptores de nuestras vidas. Los drones y robots adquiriran cierto grado de empatía (si, casi como replicantes), pero carentes del sentido del humor, de la oportunidad, de la medida, alejados de todas las sutilezas que realmente nos hacen humanos. Pretenderán convertirse en nuestros nuevos amigos y confidentes generando relaciones antinaturales y una horrible sensación de vacío y desasosiego. Tabletas y portátiles sustituirán a los profesores, y no sólo en aldeas remotas. Las impresoras 3D tal vez buenas para una futura colonia en Marte pero nunca mejores que un fresador terrícola serán la mano de obra habitual en industrias y talleres. Los probadores digitales alejarán a los clientes de las tiendas. El blockchain y las criptomonedas sustituirán a la banca y los valores refugio tradicionales (oro, diamantes, alhajas). Y lo peor, la la carne cultivada. Cada vez habrá más veganos y vegetarianos y bien es sabido que ese tipo de alimentación convierte a la población más sumisa ( desde la familia Mason al Hare Krishna todos pretendía que sus adeptos fueran vegetarianos ). Pronto la industria cárnica será prohibida o al menos demonizada, como sucedáneo aparecerá la carne artificial. La versión oficial será que es necesario adaptarse a este nuevo producto por el bien de nuestra salud, la realidad es que engordará la cuenta corriente de la éltite tecnológica, con grandes inversiones en este tipo de producción y necesitados de acérrimos seguidores.
La convergencia de muchos intereses y el avance de las nuevas tecnologías amenaza con cambios inminentes y drásticos en el mundo tal y como lo conocemos ahora mismo.
No son alucinaciones de algunos visionarios, esa es la realidad que nos espera y ya poco podemos hacer por impedirlo. Mientras tanto yo preparo mi bunker y estudio posibles refugios y potenciales santuarios. Afortunadamente el planeta es enorme y yo sabré donde esconderme.
Parar un tuk-tuk en el centro de un congestionada metrópolis asiática entre la copiosa lluvia y experimentar como el liviano vehículo serpentea temerariamente entre las filas de coches de las ruidosas avenidas de Delhi o Bangkok no tiene nada que ver con alquilar un Uber a través de una APP.
Perderse en la intrincada ciudadela de Fez es una fascinante aventura. Salir requiere de buenas dosis de suerte, paciencia, retentiva y algo de empatía con los locales para que te vayan mostrando la salida; nunca un GPS conseguirá sacarte del laberinto.
Antes de que los niños fueran aparcados en las ludotecas el barrio era un lugar mágico en el que experimentar. El puesto de pan y leche, el kiosko de la esquina, el afilador, las vendedoras ambulantes de sardinas, el acomodador, el sastre, el limpiabotas, los gitanos con la cabra, las pandillas callejeras, el guardia de tráfico, todas eran figuras icónicas e imprescindibles para mantener el orden en aquel microcosmos, y además hacían el mundo más placentero, también para los adultos.
Pero todo eso se extingue igual que el comercio minorista de nuestras ciudades para mayor gloria de un consumismo aborregado dudosamente satisfactorio.
Pero no por aborrecerlos hay que ignorar los cambios. Los coches autónomos sustituirán en breve el placer y la libertad de conducir. Los avatares visitarán otras ciudades por nosotros convirtiendo el placer de viajar en una experiencia aséptica, robótica y digitalizada. Los ordenadores aprenderán por ellos mismos y no necesitarán programación alguna, decidirán por nosotros y serán los prescriptores de nuestras vidas. Los drones y robots adquiriran cierto grado de empatía (si, casi como replicantes), pero carentes del sentido del humor, de la oportunidad, de la medida, alejados de todas las sutilezas que realmente nos hacen humanos. Pretenderán convertirse en nuestros nuevos amigos y confidentes generando relaciones antinaturales y una horrible sensación de vacío y desasosiego. Tabletas y portátiles sustituirán a los profesores, y no sólo en aldeas remotas. Las impresoras 3D tal vez buenas para una futura colonia en Marte pero nunca mejores que un fresador terrícola serán la mano de obra habitual en industrias y talleres. Los probadores digitales alejarán a los clientes de las tiendas. El blockchain y las criptomonedas sustituirán a la banca y los valores refugio tradicionales (oro, diamantes, alhajas). Y lo peor, la la carne cultivada. Cada vez habrá más veganos y vegetarianos y bien es sabido que ese tipo de alimentación convierte a la población más sumisa ( desde la familia Mason al Hare Krishna todos pretendía que sus adeptos fueran vegetarianos ). Pronto la industria cárnica será prohibida o al menos demonizada, como sucedáneo aparecerá la carne artificial. La versión oficial será que es necesario adaptarse a este nuevo producto por el bien de nuestra salud, la realidad es que engordará la cuenta corriente de la éltite tecnológica, con grandes inversiones en este tipo de producción y necesitados de acérrimos seguidores.
La convergencia de muchos intereses y el avance de las nuevas tecnologías amenaza con cambios inminentes y drásticos en el mundo tal y como lo conocemos ahora mismo.
No son alucinaciones de algunos visionarios, esa es la realidad que nos espera y ya poco podemos hacer por impedirlo. Mientras tanto yo preparo mi bunker y estudio posibles refugios y potenciales santuarios. Afortunadamente el planeta es enorme y yo sabré donde esconderme.
viernes, 12 de febrero de 2021
LAS HERMANAS SOON
No se conoce demasiado sobre las hermanas Soon en Europa, sin embargo sus aportaciones desde sus distintas posiciones de responsabilidad, a veces antagónicas, juegan un papel determinante en el devenir de la China contemporánea.
Nada mejor para acercarse a ellas que leyendo el relato de Jung Chang ( conocida por su famosa novela los Cisnes Salvajes ) donde con gran destreza narrativa nos sumerge en los entresijos de esta extraordinaria familia y a la vez en la historia de la China de la primera mitad del siglo XX.
Las Hermanas Soon, así se titula también el libro, nacidas en la última década del siglo XIX, tienen la suerte de recibir una educación occidental en Estados Unidos gracias a la posición económica y la visión de su padre, Charlie. Un chino de religión metodista que tras viajar por el mundo se instaló en Shangai, que en aquel entonces era un vivero de nuevas ideas y prosperidad, y se enriqueció gracias a sus inversiones en banca y como editor de Biblias.
Su privilegiada educación, su inteligencia y su gran ambición convierte a las hermanas en personajes clave de la sociedad China de los años veinte del pasado siglo.
La mayor, Ailing, se casó con H H Kung, educado en Yale, procedente de una acaudalada familia su capital creció increíblemente inspirado por su mujer hasta convertirse en uno de los hombres más ricos de China.
La segunda hermana, Qingling, se casó con Sun Yatsen, el líder revolucionario de China y su primer presidente tras el derrocamiento de la dinastía Qing. La temprana muerte de su marido y su exilio en la Unión Soviética la hacen acercarse a las ideas comunistas, lo que le distanciaría de sus hermanas pero le permitirían ser vicepresidenta de China en la época de Mao.
Meiling, la más joven y longeva ( muríó en el 2003 a la edad de 105 años ), se casó con Chiang Kaishek que fue líder de la República China creada en Nankín desde 1927 hasta su derrocamiento por los comunistas en 1949, a partir de entonces siguió gobernando Taiwan hasta su muerte en 1975. La influencia de su esposa mostrando la cara más amable y occidentalizada del régimen en el exterior fue fundamental para su supervivencia política.
Las tres hermanas gozaron de privilegios y también escaparon de atentados o purgas. Disfrutaron de un estilo de vida lujoso en la mayoría de las ocasiones pero también tuvieron que afrontar guerras y penalidades. Amaron apasionadamente y también sufrieron enormemente. Pero a pesar de todos los avatares y de pertenecer a bandos enfrentados ideológicamente las hermanas siempre se respetaron, se mantuvieron en contacto y se preocuparon unas por otras.
A través de sus ojos asistiremos a fascinantes escenarios de China y del mundo y nos encontraremos con muchas luces y no menos sombras, todas las que suelen existir en las personas complejas, comprometidas y ambiciosas. Un libro muy ameno que nos sumerge en un entorno extraordinario.
Nada mejor para acercarse a ellas que leyendo el relato de Jung Chang ( conocida por su famosa novela los Cisnes Salvajes ) donde con gran destreza narrativa nos sumerge en los entresijos de esta extraordinaria familia y a la vez en la historia de la China de la primera mitad del siglo XX.
Las Hermanas Soon, así se titula también el libro, nacidas en la última década del siglo XIX, tienen la suerte de recibir una educación occidental en Estados Unidos gracias a la posición económica y la visión de su padre, Charlie. Un chino de religión metodista que tras viajar por el mundo se instaló en Shangai, que en aquel entonces era un vivero de nuevas ideas y prosperidad, y se enriqueció gracias a sus inversiones en banca y como editor de Biblias.
Su privilegiada educación, su inteligencia y su gran ambición convierte a las hermanas en personajes clave de la sociedad China de los años veinte del pasado siglo.
La mayor, Ailing, se casó con H H Kung, educado en Yale, procedente de una acaudalada familia su capital creció increíblemente inspirado por su mujer hasta convertirse en uno de los hombres más ricos de China.
La segunda hermana, Qingling, se casó con Sun Yatsen, el líder revolucionario de China y su primer presidente tras el derrocamiento de la dinastía Qing. La temprana muerte de su marido y su exilio en la Unión Soviética la hacen acercarse a las ideas comunistas, lo que le distanciaría de sus hermanas pero le permitirían ser vicepresidenta de China en la época de Mao.
Meiling, la más joven y longeva ( muríó en el 2003 a la edad de 105 años ), se casó con Chiang Kaishek que fue líder de la República China creada en Nankín desde 1927 hasta su derrocamiento por los comunistas en 1949, a partir de entonces siguió gobernando Taiwan hasta su muerte en 1975. La influencia de su esposa mostrando la cara más amable y occidentalizada del régimen en el exterior fue fundamental para su supervivencia política.
Las tres hermanas gozaron de privilegios y también escaparon de atentados o purgas. Disfrutaron de un estilo de vida lujoso en la mayoría de las ocasiones pero también tuvieron que afrontar guerras y penalidades. Amaron apasionadamente y también sufrieron enormemente. Pero a pesar de todos los avatares y de pertenecer a bandos enfrentados ideológicamente las hermanas siempre se respetaron, se mantuvieron en contacto y se preocuparon unas por otras.
A través de sus ojos asistiremos a fascinantes escenarios de China y del mundo y nos encontraremos con muchas luces y no menos sombras, todas las que suelen existir en las personas complejas, comprometidas y ambiciosas. Un libro muy ameno que nos sumerge en un entorno extraordinario.
miércoles, 25 de noviembre de 2020
MARADONA Y EL BAR NILO
El bar Nilo es un destartalado establecimiento del barrio de los españoles, en el Nápoles profundo. Allí me encontré este improvisado altar que homenajea, desde hace décadas, el cabello de Maradona.
Pocos jugadores de fútbol son capaces de despertar estas pasiones casi místicas. Un temperamental dios en el campo y un atolondrado demonio fuera de él. Fue grande con equipos pequeños y pequeño con los equipos grandes. Era puro carisma, todo o nada, o conmigo o contra mí. Líder ejemplar en la cancha y nada modélico fuera de ella.
Su vida son blancos y negros. Unos cuantos momentos deslumbrantes y muchos turbios incidentes demasiado oscuros. Nunca le gustaron los grises.
Recuerdo con absoluto detalle y precisión sus dos goles a Inglaterra en el mundial 86; donde los vi y como los viví. La mano de Dios, todo atrevimiento y picardía, y la descomunal arrancada donde por furia, talento y potencia se va en regates sucesivos de medio equipo inglés.
Es lo que tienen los genios su legado queda adherido para siempre entre los cimientos de tu memoria más pretérita, tanto que a veces ya dudas si fue real o fue leyenda.
D.E.P
Pocos jugadores de fútbol son capaces de despertar estas pasiones casi místicas. Un temperamental dios en el campo y un atolondrado demonio fuera de él. Fue grande con equipos pequeños y pequeño con los equipos grandes. Era puro carisma, todo o nada, o conmigo o contra mí. Líder ejemplar en la cancha y nada modélico fuera de ella.
Su vida son blancos y negros. Unos cuantos momentos deslumbrantes y muchos turbios incidentes demasiado oscuros. Nunca le gustaron los grises.
Recuerdo con absoluto detalle y precisión sus dos goles a Inglaterra en el mundial 86; donde los vi y como los viví. La mano de Dios, todo atrevimiento y picardía, y la descomunal arrancada donde por furia, talento y potencia se va en regates sucesivos de medio equipo inglés.
Es lo que tienen los genios su legado queda adherido para siempre entre los cimientos de tu memoria más pretérita, tanto que a veces ya dudas si fue real o fue leyenda.
D.E.P
viernes, 28 de agosto de 2020
EL PASILLO ESTRECHO
La evolución hacia una sociedad que garantice la libertad, la autonomía y la posibilidad del pleno desarrollo personal de todos sus súbditos no es un proceso fácil.
Se trata de EL PASILLO ESTRECHO tal y como lo definen Daron Acemoglu y James A. Robinson en el libro así titulado y donde tratan de exponer las razones por las que unos estados prosperan en libertad y otros son dominados por la tiranía.
La desconfianza ante un excesivo autoritarismo de las élites hizo que en las civilizaciones primitivas fuese complicado articular una estructura de poder. Los Tiv, grupo étnico localizado entre la actual Nigeria y Camerún, fueron minuciosamente estudiados hacia 1930 (en el periodo de la colonización europea) y encajan exactamente en estas pautas de comportamiento. Muchos clanes africanos tradicionales aún apelan a la brujería o a lo sobrenatural para impedir cambios en su organización.
En este tipo de sociedades se reprime al innovador, se castiga al que alcanza el éxito o logra acumular más bienes que los demás. Se desincentiva el progreso del individuo si temen que con ello se alterará la estructura del grupo; a veces a sangre y fuego.
Asimismo, antes de que existiese una estructura estatal sólida los conflictos entre las diferentes tribus, clanes y etnias eran continuos produciéndose un sanguinario ambiente de hostilidades donde la venganza, la muerte y la desesperación era el único horizonte posible.
Se hizo necesario un cambio de fase y en muchos lugares surgió el "Leviathan" (el nombre es un homenaje al monstruo marino creado por Hobbes y a su descripción de este proceso). Se trata de un poder centralizado y omnímodo capaz de evitar conflictos y desarrollar grandes proyectos comunes.
Es un sistema más sofisticado que el anterior pero aunque con el tiempo acaba por convertirse igualmente en despiadado e insatisfactorio para el individuo. Ejemplos de este tipo de organización son las monarquías absolutistas europeas, la Unión Soviética (uno de sus versiones más conseguidas) o a distintas etapas históricas de China (incluida, por supuesto, la actual). El Estado Leviathan es excesivo y al final siempre despiadado. Desprecia al individuo y no favorece el desarrollo intelectual. Tampoco la participación, la autonomía o la innovación ante nuevos retos. Puede resistir un tiempo pero, tras exigir un gran sacrificio y generalmente infligir mucho dolor a una o varias generaciones, siempre acaba por colapasarse.
Así la unidad que Mahoma consiguió en el Oriente Medio sin duda fue preferible a las tribus de beduinos guerreando constantemente entre sí, pero finalmente la consolidación de naciones donde la religión lo domina todo tampoco es la situación ideal.
Ante todo esto, sin duda la situación óptima es la del "Leviathan encadenado". Metáfora con la que los autores tratan de describir un Estado lo bastante fuerte como para poder ejecutar sus proyectos con rigor (con poder coercitivo para hacer valer sus normas y ser un elemento disuasorio y apaciguador frente a la violencia y los conflictos) pero con los suficientes mecanismos de control activados para que no caiga en los excesos del despotismo. Debe haber un blindaje frente la arbitrariedad, la desigualdad, el fraude y las malas prácticas.
El Estado por su propia idiosincrasia e igual que algunos tumores malignos siempre tiene una inercia expansiva; busca crecer, acaparar parcelas de poder y perpetuarse.
La sociedad civil siempre ha de estar vigilante y es esencial que cuente con mecanismos e instituciones para reducir o desactivar este proceso. Es lo que los autores llaman dinámicas de la Reina Roja (en homenaje al personaje del libro Alicia en el País de las Maravillas). El estado y los ciudadanos disputan una interminable carrera para estar siempre en el mismo lugar. Corren y corren con el único objetivo de no perder sus posiciones iniciales.
Para explicar por qué algunos países elegidos alcanzan el estrecho pasillo de la libertad y otros no (y también por qué algunos que habían entrado acaban por abandonarlo, la corrupción de república de Weimar acaba por transformala en la Alemania nazi), los autores nos sumergen en un apasionante análisis desde perspectivas muy distintas (sociológica, política, económica) buceando por momentos muy diversos de la historia universal :
El problema de Gilgamesh (rey de Uruk), la Atenas clásica de Solón, el desectructurado Líbano moderno, los Tiv de la Nigeria rural, la Egira del profeta Mahoma, los zulús del jefe Shaka, el Hawaii de Kamehameha, la Georgia de Shevardnadze, las ciudades-estado de la Italia medieval, un extenso y exhaustivo repaso de la historia inglésa y su Carta Magna, el imperio bizantino, el Sacro Imperio Romano, Prusia, un pormenorizado análisis dela historia del autoritarismo en China, las castas de la India, los orígenes de la confederación suiza, las guerras de clanes de Albania y Montenegro, el éxito de Solidaridad en Polonia y el fracaso de la consolidación de una democracia en Rusia después de 1989, el surgimiento de la democracia en Costa Rica y el despotismo en su vecina en Guatemala, los padres fundadores de Estados Unidos, la burocracia argentina, el gobierno ausente colombiano, Liberia, Emiratos Arabes y la Casa Saud como semilla del 11S, la ascensión al poder de Salvador Allende en Chile, la Alemania de Weimar, el Apartheid en Sudáfrica y su colapso, el sangriento Congo Belga, la socialdemocracia sueca de 1930 hasta la actualidad, Japón y Gran Bretaña en la posguerra.
Lo que al final se demuestra en todos los casos es que la democracia surge donde al Estado se le puede envolver con una tijera o cremallera social que es capaz de controlarlo o "encadenarlo" según la terminología de los autores. En la Europa contemporánea fueron las Cortes (de reminiscencias germánicas y nunca anuladas completamente), otros se apoyaron en sociedades gremiales. En Estados Unidos los refinados repartos de atribuciones y los acuerdos a los que se llegaron al constituir la federación, así como las inteligentes enmiendas.
Una sociedad inclusiva y con un reparto proporcional de la riqueza previo facilita mucho el proceso. Todo lo que no sea partir de ahí suele llevar a las naciones fuera de la senda o a alguna fase intermedia. Lo que los autores llaman "Leviathanes de papel". Son naciones con apariencia de democrática y alma despótica, generalmente controlados por élites políticas o económicas sin escrúpulos con el único ánimo de perpetuarse en el poder. Muchas veces se asientan en instituciones seculares como las castas en la India o la ultra ortodoxia religiosa en Arabia Saudí. Esta exaltación de lo tradicional suele ser alentada por la propia estructura de poder para debilitar la sociedad civil y seguir sacando ventaja de la situación.
En otras ocasiones la estrategia es implementar una jaula de normas, una plétora de leyes, edictos y disposiciones – a veces contradictorios- que esclerotizan el sistema. La Argentina peronista se sostiene sobre una burocracia excesiva e ineficiente (nos explica el libro el caso de los ñoquis, miles de funcionarios elegidos a dedo que nunca van a trabajar). Colombia opta por desentenderse de grandes áreas del país controladas por caciques o guerrillas locales.
Todas ellas son formas espurias de democracia poco interesadas por velar por el bien común o el interés general. Por último me referiré a lo que los autores definen como "el orangután con esmoquin", una figura muy gráfica para señalar a determinados tipos de gobernante y de gobiernos peligrosísimos para todas aquellas naciones que pretenden seguir por la senda de la democracia.
Este sistema se caracteriza por tener un exterior ordenado (el ropaje del esmoquin) y una maquinaria de saqueo deliberado y de adormecimiento y desactivación de las asociaciones civiles que se pone en marcha con el único objetivo de satisfacer el ansia de poder e influencia de unos pocos (el cuerpo del orangután). Los mecanismos de control son suprimidos o deslegitimados, las libertades individuales cercenadas, el espíritu emprendedor completamente desalentado. La cultura del esfuerzo no es premiada. Se favorece el partidismo, el frentismo y la agitación permanente.
Una sobredimensionada burocracia elegida atendiendo exclusivamente a intereses políticos hace de barrera y de control social, el dinamismo asociativo es domesticado mediante prebendas y subvenciones.
A las fuerzas más retrógradas, sanguinarias y disruptivas de la sociedad se les da carta de naturaleza, mientras que los representantes de los sectores más dinámicos son completamente ignorados. “Para mis amigos todo, para los demás la ley.” El "orangután con esmoquin" es el piloto perfecto para hacer descarrilar a cualquier nación y sacarla definitivamente del pasillo. ¿Acaso me estoy refiriendo ahora a la España actual?
Tal vez si, o tal vez he utilizado como ejemplo a alguno de los otros países que se han salido de la senda. En cualquier caso os animo a averiguarlo leyendo EL PASILLO ESTRECHO, un libro que a lo largo de sus 688 páginas os dará una visión global, coherente y esclarecedora de la historia de las democracias y os ayudará a estar vigilantes frente a quienes quieren destruirlas.
Se trata de EL PASILLO ESTRECHO tal y como lo definen Daron Acemoglu y James A. Robinson en el libro así titulado y donde tratan de exponer las razones por las que unos estados prosperan en libertad y otros son dominados por la tiranía.
La desconfianza ante un excesivo autoritarismo de las élites hizo que en las civilizaciones primitivas fuese complicado articular una estructura de poder. Los Tiv, grupo étnico localizado entre la actual Nigeria y Camerún, fueron minuciosamente estudiados hacia 1930 (en el periodo de la colonización europea) y encajan exactamente en estas pautas de comportamiento. Muchos clanes africanos tradicionales aún apelan a la brujería o a lo sobrenatural para impedir cambios en su organización.
En este tipo de sociedades se reprime al innovador, se castiga al que alcanza el éxito o logra acumular más bienes que los demás. Se desincentiva el progreso del individuo si temen que con ello se alterará la estructura del grupo; a veces a sangre y fuego.
Asimismo, antes de que existiese una estructura estatal sólida los conflictos entre las diferentes tribus, clanes y etnias eran continuos produciéndose un sanguinario ambiente de hostilidades donde la venganza, la muerte y la desesperación era el único horizonte posible.
Se hizo necesario un cambio de fase y en muchos lugares surgió el "Leviathan" (el nombre es un homenaje al monstruo marino creado por Hobbes y a su descripción de este proceso). Se trata de un poder centralizado y omnímodo capaz de evitar conflictos y desarrollar grandes proyectos comunes.
Es un sistema más sofisticado que el anterior pero aunque con el tiempo acaba por convertirse igualmente en despiadado e insatisfactorio para el individuo. Ejemplos de este tipo de organización son las monarquías absolutistas europeas, la Unión Soviética (uno de sus versiones más conseguidas) o a distintas etapas históricas de China (incluida, por supuesto, la actual). El Estado Leviathan es excesivo y al final siempre despiadado. Desprecia al individuo y no favorece el desarrollo intelectual. Tampoco la participación, la autonomía o la innovación ante nuevos retos. Puede resistir un tiempo pero, tras exigir un gran sacrificio y generalmente infligir mucho dolor a una o varias generaciones, siempre acaba por colapasarse.
Así la unidad que Mahoma consiguió en el Oriente Medio sin duda fue preferible a las tribus de beduinos guerreando constantemente entre sí, pero finalmente la consolidación de naciones donde la religión lo domina todo tampoco es la situación ideal.
Ante todo esto, sin duda la situación óptima es la del "Leviathan encadenado". Metáfora con la que los autores tratan de describir un Estado lo bastante fuerte como para poder ejecutar sus proyectos con rigor (con poder coercitivo para hacer valer sus normas y ser un elemento disuasorio y apaciguador frente a la violencia y los conflictos) pero con los suficientes mecanismos de control activados para que no caiga en los excesos del despotismo. Debe haber un blindaje frente la arbitrariedad, la desigualdad, el fraude y las malas prácticas.
El Estado por su propia idiosincrasia e igual que algunos tumores malignos siempre tiene una inercia expansiva; busca crecer, acaparar parcelas de poder y perpetuarse.
La sociedad civil siempre ha de estar vigilante y es esencial que cuente con mecanismos e instituciones para reducir o desactivar este proceso. Es lo que los autores llaman dinámicas de la Reina Roja (en homenaje al personaje del libro Alicia en el País de las Maravillas). El estado y los ciudadanos disputan una interminable carrera para estar siempre en el mismo lugar. Corren y corren con el único objetivo de no perder sus posiciones iniciales.
Para explicar por qué algunos países elegidos alcanzan el estrecho pasillo de la libertad y otros no (y también por qué algunos que habían entrado acaban por abandonarlo, la corrupción de república de Weimar acaba por transformala en la Alemania nazi), los autores nos sumergen en un apasionante análisis desde perspectivas muy distintas (sociológica, política, económica) buceando por momentos muy diversos de la historia universal :
El problema de Gilgamesh (rey de Uruk), la Atenas clásica de Solón, el desectructurado Líbano moderno, los Tiv de la Nigeria rural, la Egira del profeta Mahoma, los zulús del jefe Shaka, el Hawaii de Kamehameha, la Georgia de Shevardnadze, las ciudades-estado de la Italia medieval, un extenso y exhaustivo repaso de la historia inglésa y su Carta Magna, el imperio bizantino, el Sacro Imperio Romano, Prusia, un pormenorizado análisis dela historia del autoritarismo en China, las castas de la India, los orígenes de la confederación suiza, las guerras de clanes de Albania y Montenegro, el éxito de Solidaridad en Polonia y el fracaso de la consolidación de una democracia en Rusia después de 1989, el surgimiento de la democracia en Costa Rica y el despotismo en su vecina en Guatemala, los padres fundadores de Estados Unidos, la burocracia argentina, el gobierno ausente colombiano, Liberia, Emiratos Arabes y la Casa Saud como semilla del 11S, la ascensión al poder de Salvador Allende en Chile, la Alemania de Weimar, el Apartheid en Sudáfrica y su colapso, el sangriento Congo Belga, la socialdemocracia sueca de 1930 hasta la actualidad, Japón y Gran Bretaña en la posguerra.
Lo que al final se demuestra en todos los casos es que la democracia surge donde al Estado se le puede envolver con una tijera o cremallera social que es capaz de controlarlo o "encadenarlo" según la terminología de los autores. En la Europa contemporánea fueron las Cortes (de reminiscencias germánicas y nunca anuladas completamente), otros se apoyaron en sociedades gremiales. En Estados Unidos los refinados repartos de atribuciones y los acuerdos a los que se llegaron al constituir la federación, así como las inteligentes enmiendas.
Una sociedad inclusiva y con un reparto proporcional de la riqueza previo facilita mucho el proceso. Todo lo que no sea partir de ahí suele llevar a las naciones fuera de la senda o a alguna fase intermedia. Lo que los autores llaman "Leviathanes de papel". Son naciones con apariencia de democrática y alma despótica, generalmente controlados por élites políticas o económicas sin escrúpulos con el único ánimo de perpetuarse en el poder. Muchas veces se asientan en instituciones seculares como las castas en la India o la ultra ortodoxia religiosa en Arabia Saudí. Esta exaltación de lo tradicional suele ser alentada por la propia estructura de poder para debilitar la sociedad civil y seguir sacando ventaja de la situación.
En otras ocasiones la estrategia es implementar una jaula de normas, una plétora de leyes, edictos y disposiciones – a veces contradictorios- que esclerotizan el sistema. La Argentina peronista se sostiene sobre una burocracia excesiva e ineficiente (nos explica el libro el caso de los ñoquis, miles de funcionarios elegidos a dedo que nunca van a trabajar). Colombia opta por desentenderse de grandes áreas del país controladas por caciques o guerrillas locales.
Todas ellas son formas espurias de democracia poco interesadas por velar por el bien común o el interés general. Por último me referiré a lo que los autores definen como "el orangután con esmoquin", una figura muy gráfica para señalar a determinados tipos de gobernante y de gobiernos peligrosísimos para todas aquellas naciones que pretenden seguir por la senda de la democracia.
Este sistema se caracteriza por tener un exterior ordenado (el ropaje del esmoquin) y una maquinaria de saqueo deliberado y de adormecimiento y desactivación de las asociaciones civiles que se pone en marcha con el único objetivo de satisfacer el ansia de poder e influencia de unos pocos (el cuerpo del orangután). Los mecanismos de control son suprimidos o deslegitimados, las libertades individuales cercenadas, el espíritu emprendedor completamente desalentado. La cultura del esfuerzo no es premiada. Se favorece el partidismo, el frentismo y la agitación permanente.
Una sobredimensionada burocracia elegida atendiendo exclusivamente a intereses políticos hace de barrera y de control social, el dinamismo asociativo es domesticado mediante prebendas y subvenciones.
A las fuerzas más retrógradas, sanguinarias y disruptivas de la sociedad se les da carta de naturaleza, mientras que los representantes de los sectores más dinámicos son completamente ignorados. “Para mis amigos todo, para los demás la ley.” El "orangután con esmoquin" es el piloto perfecto para hacer descarrilar a cualquier nación y sacarla definitivamente del pasillo. ¿Acaso me estoy refiriendo ahora a la España actual?
Tal vez si, o tal vez he utilizado como ejemplo a alguno de los otros países que se han salido de la senda. En cualquier caso os animo a averiguarlo leyendo EL PASILLO ESTRECHO, un libro que a lo largo de sus 688 páginas os dará una visión global, coherente y esclarecedora de la historia de las democracias y os ayudará a estar vigilantes frente a quienes quieren destruirlas.
lunes, 20 de marzo de 2017
LA FUENTE DE LA JUVENTUD
Turbado por la pasión y ansioso por alargar el escaso tiempo vital del que disponía, con mucha suerte un exiguo puñado de años, determina, siguiendo la estela de antiguas leyendas contadas por los nativos, empuñar de nuevo su arcabuz y emprender la búsqueda de la fuente de la eterna juventud.
Jamás la encontrará, pero en su exploración coloniza y conquista para la Corona de Castilla el territorio de la Florida, toda una proeza para un anciano que, predestinado a morir con un vulgar hombre anónimo, pasa a convertirse en una leyenda para la posteridad.
Océanos de tiempo después, otro aventurero español, más joven que Ponce pero igualmente angustiado por el paso del tiempo, rastrea en la frontera entre Perú y Bolivia, tal y como ya había hecho en otros tantos lugares del mundo del Mar Muerto a Benarés, el paradero de un científico alemán, huidizo superviviente de la Segunda Guerra Mundial y conocido como Doctor Mefistófeles, proveedor de filtros y pócimas rejuvenecedoras desarrolladas por el infame Josef Mengele, y conocedor de la ubicación de las fuentes.
Tres almas le entregaría el afligido viajero al doctor por reverdecer el fulgor juvenil a un rostro que sutilmente comenzaba ya a marchitarse por su excesiva exposición al sol en los inquietos días y a los destellos de las luces en las confusas noches.
Estafado por el enésimo chamán, delirante y afectado por el mal de las alturas, cae en una suerte de trance místico donde alcanza a comprender que el personaje que busca no existe. Mefistófeles no es más que el último eco de una leyenda absurda que durante años había atormentado su alma y consumido su tiempo, su energía y sus ahorros.
Desesperado abandona la perdida isla del lago Titicaca donde había ido a dar con sus huesos en su última exploración. Tras varias horas en barco llega a Puno. No se detiene en el acogedor puerto turístico y pronto se interna en las enmarañadas callejuelas de la ciudad. Deambula sin rumbo sorteando, vendedores ambulantes, mujeres de coloridos trajes y originales sombreros, motos, tuk-tuks y ladronzuelos cuando, súbitamente, sus ojos se tropiezan con los de ella e inmediatamente experimenta una vibración en su interior. Siente un chispazo y algo comienza a arder dentro de sus entrañas; una llamarada, una energía, un pálpito, un ímpetu incontenible. El rubor de su cara hace que esta brille de nuevo como antaño y al ritmo de la centelleante música, al menos por una noche, se siente insolentemente joven de nuevo.
Y entonces se percata. La juventud se encuentra agazapada en el meandro más profundo del alma, esa que torpemente pretendía entregar al demoniaco Mefistófeles. La búsqueda, la insatisfacción, la curiosidad y el no haber claudicado nunca le habían mantenido preparado. Al avivarse tras el estímulo adecuado una energía interior cosió, entrelazó y dio sentido a un heterogéneo amasijo de imágenes, de sabores, de aromas, de lugares; a todo un periplo vital rico y lleno de emociones. Y así es como se volvió plena e insaciablemente joven para siempre.
domingo, 5 de marzo de 2017
COLAPSO
Hablaba ayer con una persona con la que he compartido y aprendido
muchísimo en las últimas semanas de uno de mis libros de cabecera,
Colapso. Y hoy he decidido hacer esta entrada con el ánimo de divulgarlo
y animarlo a él y a todos vosotros a su lectura.
En el libro, Jared Diamond, el autor, es capaz de hilar historia, biololgía y antropología en un mismo plano para conseguir una vision global del éxito o fracaso de determinadas sociedades a lo largo de la historia, desde los vikingos en Groenlandia a los anasazi en Estados Unidos, los mayas de Mesoamerica, Ruanda, Haiti, Nueva Guinea o Japón hasta la isla de Pascua o Tikopia y trata de responder a la pregunta de porque unas fueron exitosas y otras fracasaron.
Pasemos si no a ejemplos concretos. La isla de Pascua, según los geólogos fue un auténtico vergel un milenio atrás y en la época contemporánea un lugar desolador sin árboles ni apenas vegetación. Lo cierto es que poco después de que la isla llegó a su climax de evolución, riqueza y población, el sistema se desmoronó súbitamente producto de una colectiva locura constructiva tratando de erigir los moais mas grandes ¿Qué pensó el habitante de Pascua que taló el último árbol? El problema es que el desdichado individuo tal vez nunca llegase a plantearse tal cuestión...El 90% de la población pereció, llegaron a recurrir al canibalismo y lo que encontraron los europeos no fue más que unos indios hambrientos carentes del esplendor de antaño.
A algunos miles de kilómetros de allí, en Tikopia, otra remotísima isla con unos pobladores obligados a afrontar similares retos, estos son capaces de salir airosos del envite y mantener una población estable así como un próspero modelo de desarrollo durante muchos cientos de años, manteniendo este tipo de gestión aún en la actualidad.
¿Cuales son las diferencias esenciales entre los dos modelos de desarrollo? Tikopia es mucho más pequeña que Pascua (la distancia máxima desde el centro de la isla al mar es de 1200 metros), de forma que todos los habitantes son conscientes y co responsables de lo que pasa en SU isla. Si no pueden mantener una familia evitan procrear de forma que la población ha mantenido estable durante generaciones, asimismo, están educados para ser respetuosos con un entorno del que no pueden escapar, donde no hay rincones por explorar y del que conocen cada pliegue. Los jefes hereditarios no son tan poderosos como los de la desdichada Pascua y en todo caso procuran gestionar toda la isla para producir alimentos de forma continua mediante un ingenioso sistema de cultivo por pisos del cual el más alto es el bosque tropical.
Demuestran eficiencia, disciplina y sensatez interactuando con el medio de la forma más adecuada y sostenible.
Desgraciadamente es curioso ver como en un remoto rincón de la vía láctea, un mundo frágil con recursos limitados y separado de cualquier otra civilización conocida, la aldea global llamada planeta Tierra, ahora totalmente interdependiente debido a las redes comerciales y de comunicación existentes, el sistema de gestión elegido para más gloria, poder e influencia de codiciosos jerifaltes es el del derroche, la irresponsabilidad y el exhibicionismo, se cambia simplemente la construcción de moais por la producción bienes de consumo innecesarios o por la edificación de grotescas moles de hormigón que cada vez alejan más al individuo de la naturaleza y de alguno de esos árboles con los que tan conectado me sentí ayer mismo.
No sólo Pascua, otras orgullosas civilizaciones como los mayas o los anasazi, perecieron justo después de alcanzar su punto más álgido evolutiva y tecnológicamente.
Nuestro destino como especie no ha de escribese en oscuros y lejanos despachos, está en nuestras singulares manos, esa es nuestra común responsabilidad.
En el libro, Jared Diamond, el autor, es capaz de hilar historia, biololgía y antropología en un mismo plano para conseguir una vision global del éxito o fracaso de determinadas sociedades a lo largo de la historia, desde los vikingos en Groenlandia a los anasazi en Estados Unidos, los mayas de Mesoamerica, Ruanda, Haiti, Nueva Guinea o Japón hasta la isla de Pascua o Tikopia y trata de responder a la pregunta de porque unas fueron exitosas y otras fracasaron.
Pasemos si no a ejemplos concretos. La isla de Pascua, según los geólogos fue un auténtico vergel un milenio atrás y en la época contemporánea un lugar desolador sin árboles ni apenas vegetación. Lo cierto es que poco después de que la isla llegó a su climax de evolución, riqueza y población, el sistema se desmoronó súbitamente producto de una colectiva locura constructiva tratando de erigir los moais mas grandes ¿Qué pensó el habitante de Pascua que taló el último árbol? El problema es que el desdichado individuo tal vez nunca llegase a plantearse tal cuestión...El 90% de la población pereció, llegaron a recurrir al canibalismo y lo que encontraron los europeos no fue más que unos indios hambrientos carentes del esplendor de antaño.
A algunos miles de kilómetros de allí, en Tikopia, otra remotísima isla con unos pobladores obligados a afrontar similares retos, estos son capaces de salir airosos del envite y mantener una población estable así como un próspero modelo de desarrollo durante muchos cientos de años, manteniendo este tipo de gestión aún en la actualidad.
¿Cuales son las diferencias esenciales entre los dos modelos de desarrollo? Tikopia es mucho más pequeña que Pascua (la distancia máxima desde el centro de la isla al mar es de 1200 metros), de forma que todos los habitantes son conscientes y co responsables de lo que pasa en SU isla. Si no pueden mantener una familia evitan procrear de forma que la población ha mantenido estable durante generaciones, asimismo, están educados para ser respetuosos con un entorno del que no pueden escapar, donde no hay rincones por explorar y del que conocen cada pliegue. Los jefes hereditarios no son tan poderosos como los de la desdichada Pascua y en todo caso procuran gestionar toda la isla para producir alimentos de forma continua mediante un ingenioso sistema de cultivo por pisos del cual el más alto es el bosque tropical.
Demuestran eficiencia, disciplina y sensatez interactuando con el medio de la forma más adecuada y sostenible.
Desgraciadamente es curioso ver como en un remoto rincón de la vía láctea, un mundo frágil con recursos limitados y separado de cualquier otra civilización conocida, la aldea global llamada planeta Tierra, ahora totalmente interdependiente debido a las redes comerciales y de comunicación existentes, el sistema de gestión elegido para más gloria, poder e influencia de codiciosos jerifaltes es el del derroche, la irresponsabilidad y el exhibicionismo, se cambia simplemente la construcción de moais por la producción bienes de consumo innecesarios o por la edificación de grotescas moles de hormigón que cada vez alejan más al individuo de la naturaleza y de alguno de esos árboles con los que tan conectado me sentí ayer mismo.
No sólo Pascua, otras orgullosas civilizaciones como los mayas o los anasazi, perecieron justo después de alcanzar su punto más álgido evolutiva y tecnológicamente.
Nuestro destino como especie no ha de escribese en oscuros y lejanos despachos, está en nuestras singulares manos, esa es nuestra común responsabilidad.
lunes, 7 de noviembre de 2016
LA TRIPULACIÓN
«Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo.
Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el
regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito». Y ante la dificultad
los tripulantes siempre aparecen... son conocidos como el Nucleo Duro.
lunes, 27 de abril de 2015
NEUSCHWANSTEIN, EL CASTILLO DEL REY LOCO.
En una época en la que los reinos desaparecían y los
castillos ya no tenían ningún valor defensivo, un soñador, un atormentado
personaje de otra época decide construir una fortaleza de estilo medieval.
Se trata del castillo de Neuschwanstein, enclavado en un paisaje de
ensueño solo accesible tras una buena caminata a pie (más de media hora por una empinada cuesta desde el punto donde me dejó autobús) o en carretas de caballo
habilitadas. Una edificación singular en la que pude sentir el escalofriante halo de la tragedia y el misterio.
Para ir entrando en situación, antes de llegar al castillo recomiendo acercarse por un sendero hasta el puente de Maria o Marienbrücke,
una espectacular pasarela sobre el barranco del Póllat que tiene las
mejores vistas del Castillo y los alrededores. A mediados del siglo XIX
se construyó un puente de madera que años más tarde fue sustituido por
uno de metal. Pasear a casi 100 metros de altura hizo que me sintiera completamente sumergido en el paisaje alpino, feliz de experimentar el vértigo de contemplar la armonía de la edificación y la naturaleza desde un mirador único.
El visionario personaje al que me refería anteriormente y que decide emprender la construcción de Neuschwanstein no puede ser más
controvertido, se trata de Luis II de
Baviera (1845-1886), un rey querido por el pueblo y despreciado por la
burguesía, que nunca encontró la paz ni
el cariño familiar, ni su lugar en el mundo, excesivo, dotado de una
sensibilidad infinita pero con un lado oscuro y aterrador.
El monarca, confidente de Sisi emperatriz, con una inusitada y
escandalosa admiración por el compositor Wagner, pésimo gestor, extenuado por no llegar a alcanzar nunca lo que se supone que debería de representar un rey, se refugia en un mundo
interior que es el que tratará de recrear en el castillo. Una obra de unos 20 años
que coincidirá más o menos con el periodo de su reinado, que va desde la
adolescencia a la cuarentena cuando fallece prematuramente y en
extrañas circunstancias.
El castillo, a imagen y semenjanza del monarca, representa un mundo atormentado, promiscuo, un
tanto aberrante pero muy sofisticado y lleno de riqueza visual.
El rey, especialemente en su última y oscura etapa, cuando el deterioro físico y psicológico era más que evidente, inspiró la leyenda de la Bella y
la bestia, un personaje atormentado y huidizo que se escondía en un lejano
castillo hechizado pero que desgraciadamente tal vez tenga más similitud con nuestro
contemporáneo Michel Jackson y su
estrafalario Neverland.
El vulgarmente conocido como rey Loco proyecta así una
construcción de ensueño rodeada por un hermoso paisaje, que compone un decorado
que no deja indiferente.
El ambicioso proyecto de Luis II de Baviera comenzó a tomar
forma en 1869 con el encargo del diseño del castillo a un escenógrafo teatral
que, según las ideas del rey, proyectó un espacio más estético que funcional con
guiños a todos sus iconos y fantasías; allí se homenajean desde los personajes
alegóricos más importantes de las obras de su querido Wagner a héroes de la
época medieval.
A pesar del aspecto medieval con el que se construyó el
castillo, éste incorporó numerosas modernidades para la época. Contaba con
calefacción central de aire caliente, luz eléctrica, agua corriente caliente y
fría, desagües automáticos e incluso una línea telefónica.
El castillo cuenta con 200 habitaciones entre las que destacan
llamativas estancias como la Sala del Trono (creado para glorificar el
reinado de la gracia de Dios y recargado de símbolos
religiosos y opulencia máxima para el lugar donde debería de haber
estado el trono del monarca con las mejores vistas panorámicas del paisaje alpino bávaro, incluido el vecino
castillo de Hohenschwangau, lagos y montañas), un lugar con más de 13 metros de altura y marmoles de carrara que seguro hizo suspirar al rey loco y a mi me dejó completamente anonadado. Otra sala llamativa es la de los Cantores (donde destacan numerosas pinturas murales de la leyenda de Parzifal y un espléndido escenario con arcos) y que a pesar de su gran tamaño y su escenario no estaba dedicada
a acoger fiestas de la corte. También podemos destacar el dormitorio del rey y la capilla,
realizados en estilo neogótico.
Imaginario, estrafalario y poético el castillo supone el exponente máximo de la
arquitectura romántica de final del siglo XIX caracterizada por su gran
eclépticismo y la superposición de distintos estilos arquitectónicos. Mientras paseaba por él una descarga de saudade y melancolía sacuidió mi alma, una de sus fachadas me recordó trajo a la mente el castillo de Sintra, de ingrato recuerdo para mi, con el que comparte estilo arquitectónico y el mismo espíritu dramático y torturado.
El monarca entregó su alma en el desmesurado proyecto pero este constituyó un sueño efímero ya que Luis II sólo llegó a habitarlo aproximadamente 100 días. Cuatro meses después de retirarse a vivir a su anhelado refugio (al que aún le quedaban muchas piezas por rematar y que aún hoy en día continúa inconcluso), el monarca perecío ahogado en un cercano lago en muy extrañas circunstancias.
El rey bávaro pretendía que tras su muerte Neuschwanstein, reflejo de su propia
intimidad, permaneciera siempre oculto de los ojos curiosos de los intrusos,
pero, paradojas del destino, abre al público en 1886, tan solo unas semanas
después de la muerte del rey, y dado su interés y relativa cercanía a Munich
(sólo a 130 kilómetros de la capital Bávara) recibe actualmente más de un millón de
visitantes al año. Aún peor, este castillo fue usado como inspiración y modelo para que el que se construyó en Disneylandia un siglo después.
Una muchedumbre profana diariamente la memoria del rey loco, que desazonado contemplará desde el más alla como escrutan los lugares más recónditos de su alma. El angustiado monarca no encontrará la paz ni después de muerto, trágico destino el suyo.
Una muchedumbre profana diariamente la memoria del rey loco, que desazonado contemplará desde el más alla como escrutan los lugares más recónditos de su alma. El angustiado monarca no encontrará la paz ni después de muerto, trágico destino el suyo.
sábado, 25 de abril de 2015
EL FRACASO DE LOS PAÍSES, ESCANDINAVIA Y EL SUEÑO DEL DORADO.
Los países escandinavos, Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, son bellos pero rigurosos por su
clima extremo. Sin embargo, su nivel de vida, su riqueza y prosperidad es
envidiada por muchos, tanto es así que algunos movimientos ciudadanos de nuevo cuño proponen seguir su
modelo económico y social.
A veces de pasada, pero he viajado por todos ellos y siempre me he planteado que es lo que permite que estos países tengan un nivel tan alto de desarrollo. El economista Mauricio Rojas, profesor adjunto de la
universidad de Lund y residente en Suecia desde hace más de 30 años, me dio algunas claves en la tesis que presentó en el 2013 que no hace más que confirmar mis propias ideas fruto de mis
observaciones personales y otras lecturas:
1) Tuvieron una profunda revolución liberal y capitalista
durante el siglo XIX.
Visitando Tampere, al norte de Finlandia me llamó la atención como en un lugar tan al norte, multitud de antiguas fábricas hoy reconvertidas en museos, tiendas o cafés hablaban del pasado apogeo industrial de esta ciudad que llegó a ser conocida como la pequeña Manchester de Finlandia. No es un hecho aislado pude observar el mismo fenómeno el Malmoe (Suecia) o en Bergen (Noruega).
Visitando Tampere, al norte de Finlandia me llamó la atención como en un lugar tan al norte, multitud de antiguas fábricas hoy reconvertidas en museos, tiendas o cafés hablaban del pasado apogeo industrial de esta ciudad que llegó a ser conocida como la pequeña Manchester de Finlandia. No es un hecho aislado pude observar el mismo fenómeno el Malmoe (Suecia) o en Bergen (Noruega).
2) Sus grandes empresas no nacieron encerradas en sus
pequeños mercados nacionales ni fueron protegidas por el Estado. Tal y como pude comprobar en la ciudad de Bergen la tradición del comercio libre en esa zona ya tiene reminiscencias en la llamada liga Hanseática (promovida en este caso por los germanos). Huir del proteccionismo, comerciar e innovar, no tener miedo a competir en un mercado globalizado. No es una casualidad que IKEA sea una empresa sueca.
3) Este capitalismo se vio potenciado por una fuerte
igualdad de oportunidades.Son sociedades libres, que respetan el pensamiento de todos. A nadie se le ponen etiquetas ni se desarrollan estériles batallas cainitas.
4) Tienen una cultura meritocrática, igualitarista y muy
sobria. No se juzga a las personas por sus apellidos o sus contactos, sino por
sus méritos y capacidades.
5) Detestan el privilegio y la ostentación. Abundan los self service, nadie espera actitudes serviles. Son ricos, pero
conservan una moral de campesinos pobres y esforzados, con un alto sentido del
deber. En mis cortas estancias en esas tierras siempre me parecieron amables e implicados cuando surgía un problema, pero austeros en sus gestos y nada aduladores. Como yo entiendo que debe de ser.
6 ) No son ideológicos y aún menos utópicos. Tal vez por su
crudo invierno son gente práctica que no se deja entusiasmar por vanas ilusiones. Son voraces lectores y no esperan a iluminados que vengan con soluciones. Pragmáticamente suelen optar por los mejores arreglos y el consenso.
Yendo a un concepto más general, son sistemas abocados al éxito porque tal y como explican los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson en su libro titulado “Por qué fracasan los países” (Deusto) de reciente edicción y que me ha impresionado vivamente (tanto que ha cambiado mi visión sobre ciertas cosas), tienen las estructuras, la mentalidad y las instituciones adecuadas.
Según exponen los autores con numerosos ejemplos a lo largo de la historia pasada y también la contemporánea, vemos que si se respetan la propiedad privada, la libertad de elección, la participación ciudadana y la igualdad de oportunidades, las instituciones inclusivas (esa es la palabra mágica), tal y como sucede en los países escandinavos, entonces la riqueza llega sola.
Simplemente hay que mirar que lugares cumplen mejor con estas premisas y tendremos una herramienta infalible, un modelo universal que actúa como lupa extraordinaria para interpretar toda la historia económica mundial. Los países de esa zona de Europa cumplen las premisas y por tanto prosperan, así de simple.
Por contra en una sociedad donde impere la anarquía las instituciones extractivas (donde la riqueza se reparte en pocas manos) pueden llegar a ser una mejora sobre el estado anterior a corto plazo pero al no estar preparadas para evolucionar y no premiar a las personas según sus meritos (capacidad de innovación y esfuerzo) ineludiblemente acabarán fracasando a medio o largo plazo. Para ello ilustran con numerosos ejemplos históricos.

Las sociedades latinoamericanas no han sabido evolucionar desde sus sistemas económicos demasiado proteccionistas, siempre favorecedores de los intereses de determinadas familias, hasta el grado de inclusión a la hora de tomar decisiones y repartir beneficios que poseen sus vecinos de Estados Unidos o Canadá.
Nogales (Arizona) y Nogales (Sonora), dos localidades que comparten nombre y separadas sólo por una valla tienen la misma población, cultura y situación ¿ Por qué una es rica y otra pobre? Pues precisamente por la diferencia de sus instituciones, económicas, políticas y sociales.
Así el desarrollo de distintas instituciones, en ocasiones debido a circunstancias accidentales luego tiene consecuencias enormes para favorecer la "destrucción creativa", de estructuras inútiles y potenciar el desarrollo social y económico. Existe, así una mayor probablilidad de que los países desarrollen las instituciones inclusivas adecuadas cuando tienen un sistema político plural y abierto con competencia entre los candidatos a ocupar cargos políticos y un amplio electorado con capacidad de apostar por nuevos líderes políticos.
Otro ejemplo paradigmático es el de Botsuana, el único país de esa zona de Africa que prospera actualmente, ya que se convirtió en más igualitario que el resto de la región. Según explican, en el siglo XIX tres jefes viajaron a Inglaterra para pedir protección a la reina Victoria de Inglaterra. Los ingleses sólo pidieron instalar una vía de tren y gracias a este acuerdo los nativos pudieron salvaguardar las minas de diamantes cuya producción repercutió en todo el pueblo. Si la mejora no repercute en todos y todas las sensibilidades no están representadas en la toma de decisiones las instituciones se anquilosan.
Yendo a un concepto más general, son sistemas abocados al éxito porque tal y como explican los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson en su libro titulado “Por qué fracasan los países” (Deusto) de reciente edicción y que me ha impresionado vivamente (tanto que ha cambiado mi visión sobre ciertas cosas), tienen las estructuras, la mentalidad y las instituciones adecuadas.
Según exponen los autores con numerosos ejemplos a lo largo de la historia pasada y también la contemporánea, vemos que si se respetan la propiedad privada, la libertad de elección, la participación ciudadana y la igualdad de oportunidades, las instituciones inclusivas (esa es la palabra mágica), tal y como sucede en los países escandinavos, entonces la riqueza llega sola.
Simplemente hay que mirar que lugares cumplen mejor con estas premisas y tendremos una herramienta infalible, un modelo universal que actúa como lupa extraordinaria para interpretar toda la historia económica mundial. Los países de esa zona de Europa cumplen las premisas y por tanto prosperan, así de simple.
Por contra en una sociedad donde impere la anarquía las instituciones extractivas (donde la riqueza se reparte en pocas manos) pueden llegar a ser una mejora sobre el estado anterior a corto plazo pero al no estar preparadas para evolucionar y no premiar a las personas según sus meritos (capacidad de innovación y esfuerzo) ineludiblemente acabarán fracasando a medio o largo plazo. Para ello ilustran con numerosos ejemplos históricos.

Las sociedades latinoamericanas no han sabido evolucionar desde sus sistemas económicos demasiado proteccionistas, siempre favorecedores de los intereses de determinadas familias, hasta el grado de inclusión a la hora de tomar decisiones y repartir beneficios que poseen sus vecinos de Estados Unidos o Canadá.
Nogales (Arizona) y Nogales (Sonora), dos localidades que comparten nombre y separadas sólo por una valla tienen la misma población, cultura y situación ¿ Por qué una es rica y otra pobre? Pues precisamente por la diferencia de sus instituciones, económicas, políticas y sociales.
Así el desarrollo de distintas instituciones, en ocasiones debido a circunstancias accidentales luego tiene consecuencias enormes para favorecer la "destrucción creativa", de estructuras inútiles y potenciar el desarrollo social y económico. Existe, así una mayor probablilidad de que los países desarrollen las instituciones inclusivas adecuadas cuando tienen un sistema político plural y abierto con competencia entre los candidatos a ocupar cargos políticos y un amplio electorado con capacidad de apostar por nuevos líderes políticos.
Otro ejemplo paradigmático es el de Botsuana, el único país de esa zona de Africa que prospera actualmente, ya que se convirtió en más igualitario que el resto de la región. Según explican, en el siglo XIX tres jefes viajaron a Inglaterra para pedir protección a la reina Victoria de Inglaterra. Los ingleses sólo pidieron instalar una vía de tren y gracias a este acuerdo los nativos pudieron salvaguardar las minas de diamantes cuya producción repercutió en todo el pueblo. Si la mejora no repercute en todos y todas las sensibilidades no están representadas en la toma de decisiones las instituciones se anquilosan.
¿Y como se desatasca una economía y unas instituciones que se han vuelto ineficaces? Pues sólo con medidas específicas.
Daniel Lacalle en su último artículo apunta algunas de las medidas implantadas en los países escandinavos para superar la grave crisis que sufrieron a principios de los 90:
- Los funcionarios no tienen puesto vitalicio.
- Son de los primeros en libertad económica y facilidad para crear negocio.
- Las comunicaciones y las eléctricas están
privatizadas.(y pagan mucho menos por la electricidad y la luz)
- El Salario Mínimo Interprofesional no se impone por ley ( pero
valorando a las personas por su productividad y capacidad el salario medio está
por encima del nuestro)
- Mercado laboral flexible, (despido en
Dinamarca es poco gravoso. Sin embargo, dada la
estructura dinámica de su propia economía, hay casi pleno empleo y fácilmente vuelven
a encontrar otro lugar donde trabajar; el drama social de las familias sin
recursos prácticamente no existe y, en todo caso, para ello se arbitran medidas
asistenciales y correctoras).
- Los suecos tuvieron en 1994 una gran crisis que puso en peligro todo su sistema. Desde entonces decidieron ser mucho más riguros y en la medida de los posible bajan impuestos y cortan
gastos (bajando impuesto de sociedades de 28% en 2006 a 22% en 2013)
- Como sociedad eminentemente prácticas que son puestan por las
energías más eficientes: Energía hidráulica (Noruega 95%) y nuclear
(Dinamarca: 74% nuclear, Finlandia nuclear 25%, gas y carbón 28%).
- Apuestan al máximo por dinamizar el comercio y la economía, generar intercambios comerciales y empleos, por tanto los impuestos a las empresas no son excesivamente altos (24,5% en Finlandia y Dinamarca, 27,5% Noruega).
- En Noruega los estudiantes reciben créditos, no becas.
- En ellos se fomenta la educación privada mediante el cheque escolar.
- En ellos se obliga a los parados a aceptar cualquier trabajo
disponible para poder seguir recibiendo subsidio.
- Copago sanitario ( con asistencia
garantizada a los que no tienen recursos )
- Infraestructuras (carreteras, etc) privadas
(en Suecia, dos tercios de todas las carreteras del país son privados).
A la hora de votar cada uno decide a que modelo de sociedad
aspira a parecerse, eso se concreta en una serie de medidas específicas que
permiten avanzar en una dirección determinada, la de las instituciones inclusivas y los modelos que funcionan. Porque igual que las familias felices de las que hablaba Tolstoi, todas tienden a parecerse; sin embargo la infelicidad- o el fracaso- puede venir de maneras muy diversas.
Los inconcretos programas de estas nuevas formaciones no
plantean absolutamente nada de lo que aquí se expone. Por supuesto, no se trata de clonar uno por
uno todos los puntos porque la realidad social española actual no es como la
sueca, pero al menos han de plantearse unas medidas que permitan una sociedad más
inclusiva, acabar con los privilegios y
dar facilidades a los que aportan ilusión, trabajo o nuevas ideas (las
marxistas, además de rancias, tienden crear una nueva aritocracia que anula la libertad individual).
Lo que es seguro es que adoptando medidas de control de mercado y
no valorando ni la capacidad ni el mérito antes acabaremos siendo una república
bananera que la sociedad seria, laboriosa, próspera y responsable que
pretendemos. ¿O no es eso lo que pretendemos?
Para llegar a una meta concreta lo primero es elegir la senda adecuada, después viene el esfuerzo y la determinación para superar las dificultadses del camino. Pero lo absolutamente insensato es dejarse llevar por fantasiosos iluminados que están fuera de la realidad y nos conducirán directamente al abismo. No es el momento de dejarse seducir por hermosas
leyendas ni embarcarnos a la búsqueda de “Dorados imaginarios” allá por el amazonas. Todos sabemos
como termino la desdichada expedición de Lope de Aguirre.
lunes, 24 de febrero de 2014
EL MUNDO HASTA AYER
De todas formas, en realidad, si hablamos de otra culturas y pueblos, lo estamos hablando de viajes...
La mayoría de los problemas que nos encontramos en el mundo actual ya los han tenido nuestros antepasados, con formas de vida tradicionales, antes de que aparecisen los estados modernos y todo lo que entendemos por civilización.
Antes de que un poder superior nos dijese como debíamos de criar a nuestros hijos, ser más saludables, resolver conflictos o tratar a los ancianos, los pueblos cazadores recolectores o las primeras tribus de agricultores ya hicieron distintos ensayos, en sentidos muy diversos, y de eso precisamente trata el interesántisimo libro del antropólogo Jared Diamond, El Mundo hasta Ayer.
Algunas de sus soluciones nos parecerán crueles según nuestras rígidos esquemas occidentales, sin embargo, son soluciones que se han aplicado con éxito durante miles de años y aún continúan practicándose en numerosas tribus de Africa o Nueva Guinea, aun no engullidas por la apisonadora de la civilización.
Ciertamente no todas las soluciones son extrapolables, algunas están afortunadamente superadas, posiblemente en conjunto eran más violentos que en la actualidad, pero igual que el autor, no se trata de entrar a juzgar, sino de reflexionar, comparar, y en muchos casos de aprender.
No hay recetas universales, de todo y de todos podemos aprender, cada uno ha de ir buscando su camino, a ser posible, con las menos interferencias exteriores posibles... ( tal vez sobre esta aclaración, pero como ya habréis podido adivinar me refiero claro está a los señores sabelotodo y a los estados intervencionistas; vive y deja vivir... )
martes, 22 de febrero de 2011
PETRA
Durante siglos se perdió la pista a la ciudad de Petra. La que había sido la próspera capital del reino de los Nabateos, pasó a ser una especie de ciudad de leyenda. Un dorado mítico para los exploradores europeos del siglo XIX. Hace poco más de 100 años un viajero suizo la redescubrió para occidente. Imagino su sorpresa al encontrarse con esta joya esculpida en la tierra tras atravesar este desfiladero.
La ciudad llegó a albergar a más de 30.000 personas a las que era necesario proporcionarles agua en medio del árido desierto, para conseguirlo se hicieron numerosas canalizaciones de agua.
El angosto desfiladero de Siq, encajado entre paredes de muchos metros de alto y no de más dos metros de ancho en algunos puntos, se extiende durante más de dos kilómetros y es el único camino o vía disponible para acceder a la vieja ciudad de piedra.
Nos acercamos al final del desfiladero y al fondo empieza a asomar la primera joya arquitectónica, El Jazneh conocido como el tesoro de Petra que preside la plaza que da entrada a la ciudad y que fue inmortalizado en la película Indiana Jones y la última cruzada.
A pesar de su nombre, el Tesoro, no tiene ninguna relación con este nombre, ya que pudo ser un templo o una tumba real; sin embargo, el saqueo realizado por los beduinos durante los siglos precedentes a su descubrimiento para la arqueología impiden saber a ciencia cierta su utilización. En todo caso es un lugar fantástico para poner la mente en blanco y dejar volar la imaginación.
Dos curiosos personajes vestidos de la forma tradicional de los guerrerso nabateos tratan de bloquear el acceso al templo de una forma un tanto teatral.
El camello con el templo del tesoro al fondo, la estanpa más esperada y típica de la ciudad de Petra.
Atravesada la plaza principal la ciudad se abre ofreciendo la posibilidad de explorar un conjunto de edifcaciones excavadas en la piedra y en un entorno espectacular que se exiende durante kilómetros. Una forma de hacer la visita más cómoda es contratando un burro pero yo preferí hacer el camino a pie.
Era hora de continuar la marcha para seguir descubriendo cada uno de los rincones de esta legendaria ciudad.
De nuevo otra oportunidad de continuar la marcha a lomos de un burro, perfectamente mimetizados con el entorno.
Otros seguían la marcha en camello.
También tuve oportunidad de optar por esa montura pero la consideré poco apropiada debido a lo angosto y escarpado del terreno que me esperaba. Tocaba seguir caminando.
Comenzaba a ganar altura y las espléndidas vistas de los antiguos edificios y el peculiar entorno no paraban de sorprenderme a mi alrededor.
A medida que me alejaba el número de visitantes disminuía y curiosos personajes, normalmente beduinos que fueron los últimos que habitaron la ciudad de Petra, empezaban a aparecer en mi camino.
El camino no hacía concesiones, pero las vistas compensaban cualquier esfuerzo.
Llevaba más de una hora de marcha y aún quedaba un buen trecho por ascender.
Tras el último giro me encuentro con otro esplendoroso edificio, el monasterio. El objetivo principal estaba cumplido. Pero aún había posibilidad de continuar la ruta...
Y desde esta colina me dediqué a fotografiar el entorno desde el punto más alto.
La vista del monasterio desde este punto compensó de nuevo el esfuerzo.
Pero aún quedaban muchos edificios por descubrir entre los tajos y las montañas.
Varias colinas ofrecen la posibilidad de visitar tumbas y antiguas viviendas excavadas en la tierra.
Las vistas desde el interior resultaban siempre espectaculares.
Las tonalidades carmesí de la ciudad de Petra al atardecer son únicas. Las paredes van cambiado de color según avanza el día en un alarde de camaleónica metamorfosis.
Un nuevo deleite para los sentidos.
El espectaculo nocturno a la luz de las velas es elegante y sencillo y permite la oportunidad de tener una nueva visión de la ciudad, esta vez de noche.
La ciudad llegó a albergar a más de 30.000 personas a las que era necesario proporcionarles agua en medio del árido desierto, para conseguirlo se hicieron numerosas canalizaciones de agua.
El angosto desfiladero de Siq, encajado entre paredes de muchos metros de alto y no de más dos metros de ancho en algunos puntos, se extiende durante más de dos kilómetros y es el único camino o vía disponible para acceder a la vieja ciudad de piedra.
Nos acercamos al final del desfiladero y al fondo empieza a asomar la primera joya arquitectónica, El Jazneh conocido como el tesoro de Petra que preside la plaza que da entrada a la ciudad y que fue inmortalizado en la película Indiana Jones y la última cruzada.
A pesar de su nombre, el Tesoro, no tiene ninguna relación con este nombre, ya que pudo ser un templo o una tumba real; sin embargo, el saqueo realizado por los beduinos durante los siglos precedentes a su descubrimiento para la arqueología impiden saber a ciencia cierta su utilización. En todo caso es un lugar fantástico para poner la mente en blanco y dejar volar la imaginación.
Dos curiosos personajes vestidos de la forma tradicional de los guerrerso nabateos tratan de bloquear el acceso al templo de una forma un tanto teatral.
El camello con el templo del tesoro al fondo, la estanpa más esperada y típica de la ciudad de Petra.
Atravesada la plaza principal la ciudad se abre ofreciendo la posibilidad de explorar un conjunto de edifcaciones excavadas en la piedra y en un entorno espectacular que se exiende durante kilómetros. Una forma de hacer la visita más cómoda es contratando un burro pero yo preferí hacer el camino a pie.
Era hora de continuar la marcha para seguir descubriendo cada uno de los rincones de esta legendaria ciudad.
De nuevo otra oportunidad de continuar la marcha a lomos de un burro, perfectamente mimetizados con el entorno.
Otros seguían la marcha en camello.
También tuve oportunidad de optar por esa montura pero la consideré poco apropiada debido a lo angosto y escarpado del terreno que me esperaba. Tocaba seguir caminando.
Comenzaba a ganar altura y las espléndidas vistas de los antiguos edificios y el peculiar entorno no paraban de sorprenderme a mi alrededor.
A medida que me alejaba el número de visitantes disminuía y curiosos personajes, normalmente beduinos que fueron los últimos que habitaron la ciudad de Petra, empezaban a aparecer en mi camino.
El camino no hacía concesiones, pero las vistas compensaban cualquier esfuerzo.
Llevaba más de una hora de marcha y aún quedaba un buen trecho por ascender.
Tras el último giro me encuentro con otro esplendoroso edificio, el monasterio. El objetivo principal estaba cumplido. Pero aún había posibilidad de continuar la ruta...
Y desde esta colina me dediqué a fotografiar el entorno desde el punto más alto.
La vista del monasterio desde este punto compensó de nuevo el esfuerzo.
Pero aún quedaban muchos edificios por descubrir entre los tajos y las montañas.
Varias colinas ofrecen la posibilidad de visitar tumbas y antiguas viviendas excavadas en la tierra.
Las vistas desde el interior resultaban siempre espectaculares.
Las tonalidades carmesí de la ciudad de Petra al atardecer son únicas. Las paredes van cambiado de color según avanza el día en un alarde de camaleónica metamorfosis.
Un nuevo deleite para los sentidos.
El espectaculo nocturno a la luz de las velas es elegante y sencillo y permite la oportunidad de tener una nueva visión de la ciudad, esta vez de noche.
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