La película La Land, de exquisita ejecución técnica es todo un homenaje al cine clásico de Hollywood, a los grandes musicales y a la ciudad de Los Angeles, que pocas veces aparece tan bien retratada como en esta película.
Pero lo que se nos plantea es mucho más que un simple ejercicio formal. La escena final de la película propone aquella vida que pude ser y no fue… si editásemos sólo unos pequeños detalles (aquella sonrisa que no dimas, o esas palabras mágicas que no acertamos a pronunciar o esa cita a la que no llegamos a tiempo) tendríamos la vida que no pudimos, no quisimos o no nos atrevimos a vivir.
¿Peor, mejor? Sin duda distinta. Cada uno escoge su camino, muchas veces ese purgatorio a medio camino entre el cielo al que aspirábamos y ese mundo que ya dejamos tan atrás que no admite retorno porque consumimos todas nuestras naves al dar combustible a nuestros sueños, posiblemente en un vano alarde pirotécnico. Pero ahí estamos y lo único que tenemos es la realidad que decidimos vivir, la presente, la única disponible.
Consolémonos, tal vez, simplemente la mejor posible para nosotros.
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martes, 23 de marzo de 2021
lunes, 22 de marzo de 2021
¡VIVE!
Una vida miserable de aspiraciones es una infraexistencia amputada de esperanzas, una constante frustración. La ilusión, la emoción van configurando nuestras vivencias, así como nuestros anhelos y deseos. Renunciar a ellos es renunciar a la plenitud. Cuando encontremos una meta o una ambición que nos impulse, nos agite o nos inspire, la única opción coherente es luchar por ella sin ahorrar esfuerzo ni guardar energía para el regreso. En ese punto la única posibilidad de salvación es llegar a la otra orilla. Ese lugar que los mezquinos nunca conocerán porque queda fuera de sus estrechos mapas mentales.
La película Gattaca, injustamente infravalorada, plantea una sociedad donde los que no estaban genéticamente modificados no tenían ninguna posibilidad de éxito. Sin embargo, la lucha y la determinación pueden rebasar y confundir a todo el sistema, con lo que la historia que nos plantean es realmente un auténtico himno a la vida y a la superación. Aquí una de las escenas que más me gusta y que ilustra perfectamente todo lo que estoy comentando.
La película Gattaca, injustamente infravalorada, plantea una sociedad donde los que no estaban genéticamente modificados no tenían ninguna posibilidad de éxito. Sin embargo, la lucha y la determinación pueden rebasar y confundir a todo el sistema, con lo que la historia que nos plantean es realmente un auténtico himno a la vida y a la superación. Aquí una de las escenas que más me gusta y que ilustra perfectamente todo lo que estoy comentando.
sábado, 27 de febrero de 2021
DESMAYARSE
Los grandes clásicos son inmortales porque trasmiten emociones universales. Sentimientos profundos, confusos e inmperecederos sin fecha de caducidad, comunes a cualquier generación y cultura. Y de lo que en el vídeo se habla, sea licor o veneno, produce a día de hoy la misma sacudida de sensaciones e idéntico regusto en el paladar que en la época de Lope de Vega. Así es y seguirá siendo, y quien lo probó lo sabe.
Yo particularmente lo definiría como una explosión de emociones contrapuestas. El "big bang" de un nuevo universo que implosiona en ese corazon que palpita enardecido. Nuestro antiguo mundo se desmorona y aparece otro nuevo, siempre y cuando tengamos el valor de atrevernos a probarlo.
jueves, 28 de enero de 2021
NETWORK
Lo cierto es que “el ser humano está muy poco interesado en conocer la verdad, pero sí debería de estarlo al menos en su supervivencia”. Este es lo que expone Howard Beale, un presentador de noticias trastornado y reconvertido en gurú apocalíptico, en la película Network dirigida por Sidney Lumet en 1976. El personaje está interpretado por Peter Finch y obtuvo el Oscar a título postumo como mejor actor principal en 1977.
Beale se considera un elegido y "anuncia la verdad porque sale en la televisión" medio por el que se informa, según explica en otro de sus desquiciados sermones, el grueso de la masa ya que sólo el 15% sigue los periódicos y menos del 3% lee libros.
Beale reprocha a los telespectadores guarecerse pasivamente en sus hogares en un momento de cataclismo económico y social confiados en mantener así sus comodidades y les impulsa a montar en cólera. Aún va más allá y anuncia su suicidio en directo. Para regocijo de los ejecutivos de la cadena, especialmente la despiadada Diana Christensen interpretada por la bellísima Fane Dunaway, los índices de audiencia se disparan. Sólo Max Schumaker ( William Holden ), veterano jefe de informativos, ejerce el papel de hombre maduro y decente que lucha honestamente por resistirse, sin demasiado éxito, a este vórtice de indecencia y agresividad.
Sin embargo lo que aparentemente es presentado como un acto de rebelión contra el sistema es finalmente controlado y absorbido por el mismo sistema. A medida que se vuelve más previsible y profundo el interés por el mensaje de Beale acaba por decaer y los índices de audiencia por desplomarse.
Lo que hace 40 años era una alegoría, una exagerada metáfora del mercado de la televisión, hoy es el panorama habitual; obscenidad, amoralidad, explotación de grotescos monstruos y, sobre todo, desinformación y manipulación, apelando a los sentimientos más bajos y arrebatados del espectador. La agitación tiene poco de libre y espontánea y mucho de estudiado proceso de ingeniería social.
Cuando decrece el interés de los espectadores o cambia el mensaje a transmitir, el infeliz monigote es sacrificado para deleite de la salvaje recua de yonkis adictos a la sangre y los dramas. Y así se nutren de sensaciones los cerebros carentes de ideas.
La verdad hace tiempo que ha dejado de tener importancia, pero, aún peor, las ideas propias están en peligro de extinción y sin ellas la autonomía del individuo no sobrevivirá a la dictadura de las audiencias y los algoritmos.
Beale se considera un elegido y "anuncia la verdad porque sale en la televisión" medio por el que se informa, según explica en otro de sus desquiciados sermones, el grueso de la masa ya que sólo el 15% sigue los periódicos y menos del 3% lee libros.
Beale reprocha a los telespectadores guarecerse pasivamente en sus hogares en un momento de cataclismo económico y social confiados en mantener así sus comodidades y les impulsa a montar en cólera. Aún va más allá y anuncia su suicidio en directo. Para regocijo de los ejecutivos de la cadena, especialmente la despiadada Diana Christensen interpretada por la bellísima Fane Dunaway, los índices de audiencia se disparan. Sólo Max Schumaker ( William Holden ), veterano jefe de informativos, ejerce el papel de hombre maduro y decente que lucha honestamente por resistirse, sin demasiado éxito, a este vórtice de indecencia y agresividad.
Sin embargo lo que aparentemente es presentado como un acto de rebelión contra el sistema es finalmente controlado y absorbido por el mismo sistema. A medida que se vuelve más previsible y profundo el interés por el mensaje de Beale acaba por decaer y los índices de audiencia por desplomarse.
Lo que hace 40 años era una alegoría, una exagerada metáfora del mercado de la televisión, hoy es el panorama habitual; obscenidad, amoralidad, explotación de grotescos monstruos y, sobre todo, desinformación y manipulación, apelando a los sentimientos más bajos y arrebatados del espectador. La agitación tiene poco de libre y espontánea y mucho de estudiado proceso de ingeniería social.
Cuando decrece el interés de los espectadores o cambia el mensaje a transmitir, el infeliz monigote es sacrificado para deleite de la salvaje recua de yonkis adictos a la sangre y los dramas. Y así se nutren de sensaciones los cerebros carentes de ideas.
La verdad hace tiempo que ha dejado de tener importancia, pero, aún peor, las ideas propias están en peligro de extinción y sin ellas la autonomía del individuo no sobrevivirá a la dictadura de las audiencias y los algoritmos.
domingo, 5 de mayo de 2019
MR NOBODY
En ajedrez un jugador está en zugzwang si cualquier movimiento permitido supone empeorar su situación… En muchas ocasiones tengo la sensación de en nos encontramos esa posición de la partida desde que nuestro corazón empieza a palpitar.
Sin embargo, cuando todo se detiene, todo es posible. Sospecho que es la temporalidad nos vuelve intrascendentes pero parece demasiado arrogante para un simple humano el tratar de burlar a Cronos en busca de la anhelada trascendencia.
Petulante o no, y aun conociendo del riesgo de acabar perdido en un auténtico laberinto, soy de los que piensa que sería demasiado triste claudicar sin intentarlo.
La vidas posibles de Mr Nobody es una película de imágenes hermosas, de momentos trascendentes, que rompe la cronología clásica y está envuelta de sensibilidad y romanticismo. Tal y como yo entiendo que ha de ser una vida plena, con muchos caminos y biografías posibles, con un final abierto, llena de claroscuros, meandros y flash backs, surcada de micro historias y posibilidades. Y con la única esperanza de que este ovillo de sensaciones encuentre una armonía final.
No elijas, sólo vive, el azar de la existencia es la cristalización de lo posible, y sí, aún todo es posible.
Sin embargo, cuando todo se detiene, todo es posible. Sospecho que es la temporalidad nos vuelve intrascendentes pero parece demasiado arrogante para un simple humano el tratar de burlar a Cronos en busca de la anhelada trascendencia.
Petulante o no, y aun conociendo del riesgo de acabar perdido en un auténtico laberinto, soy de los que piensa que sería demasiado triste claudicar sin intentarlo.
La vidas posibles de Mr Nobody es una película de imágenes hermosas, de momentos trascendentes, que rompe la cronología clásica y está envuelta de sensibilidad y romanticismo. Tal y como yo entiendo que ha de ser una vida plena, con muchos caminos y biografías posibles, con un final abierto, llena de claroscuros, meandros y flash backs, surcada de micro historias y posibilidades. Y con la única esperanza de que este ovillo de sensaciones encuentre una armonía final.
No elijas, sólo vive, el azar de la existencia es la cristalización de lo posible, y sí, aún todo es posible.
viernes, 10 de marzo de 2017
REGRESO AL FUTURO
Cuando Michel J. Fox viajaba al pasado con su famoso DeLorean mejoraba
con su intervención su propio futuro pero debía de ser muy respetuoso
con no alterar ciertas secuencias clave recordadas por él y toda su
familia (la canción en el baile o el beso en el coche) pues de hacerlo
pondría en peligro su propia existencia.
Cuando nosotros emprendemos un viaje mental a nuestro pasado (hasta el momento no he conseguido convencer a Doc para que me deje las llaves de su vehículo del tiempo) nos encontramos con una sucesión de imágenes dispersas. Sería peligroso borrar o cambiar alguna, podría hacer incongruente toda nuestra biografía o afectar nuestra propia cordura, pero si que es muy pertinente, a veces, cambiar el montaje de algunas escenas (modificar el orden, el tempo, o la música) con el objetivo de darle un enfoque emocional diferente.
Finalizado el ejercicio y de regreso al futuro veremos que la calidad de vida de nuestro presente mejora significativamente. Aquí y ahora.
Cuando nosotros emprendemos un viaje mental a nuestro pasado (hasta el momento no he conseguido convencer a Doc para que me deje las llaves de su vehículo del tiempo) nos encontramos con una sucesión de imágenes dispersas. Sería peligroso borrar o cambiar alguna, podría hacer incongruente toda nuestra biografía o afectar nuestra propia cordura, pero si que es muy pertinente, a veces, cambiar el montaje de algunas escenas (modificar el orden, el tempo, o la música) con el objetivo de darle un enfoque emocional diferente.
Finalizado el ejercicio y de regreso al futuro veremos que la calidad de vida de nuestro presente mejora significativamente. Aquí y ahora.
lunes, 6 de marzo de 2017
GARRY OWEN
El Sporting que tantos disgustos nos da últimamente posee algo de lo que
carecen muchos clubs con más poder e historial. Tiene un himno que
resuena en el fondo de nuestros corazones sportinguistas, que nos hace
palpitar y sentirnos parte de algo, que nos aúna y nos conmueve a todos.
Desde luego hay melodías con un poder transformador que inducen a la épica y la acción. El arma más infalible de los franceses como nación es La Marsellesa, continua fuente de inspiración y alma de su orgullo nacional. Contar con una herramienta de cohesión tan potente es una auténtica bendición para un pueblo.
Con los grupos de personas puede suceder exactamente lo mismo, una serie de individuos pueden llegar a un grado máximo de complicidad si los símbolos y valores que comparten cristalizan en una canción común.
Así un desastroso grupo de encogidos e indisciplinados perdedores, seducidos por el poder inspirador del Garry Owen se convierten en la referencia del ejército americano, el séptimo de caballería, capaces de morir con las botas puestas a las órdenes de un tipo con los pelos raros.
En estos momentos desesperados para los sportinguistas, a los componentes del equipo les invito a que apelen a su orgullo y se aferren a un himno que, ante las grandes adversidades, siempre ha salido victorioso y que, al menos para mi sobrino Yago y para mí, no es menos poderoso que La Marsellesa o el Garry Owen Revive tus laureles y siempre hacia adelante, tu fe nunca decaiga no debe desmayar. ¡Vamos Sporting!
Desde luego hay melodías con un poder transformador que inducen a la épica y la acción. El arma más infalible de los franceses como nación es La Marsellesa, continua fuente de inspiración y alma de su orgullo nacional. Contar con una herramienta de cohesión tan potente es una auténtica bendición para un pueblo.
Con los grupos de personas puede suceder exactamente lo mismo, una serie de individuos pueden llegar a un grado máximo de complicidad si los símbolos y valores que comparten cristalizan en una canción común.
Así un desastroso grupo de encogidos e indisciplinados perdedores, seducidos por el poder inspirador del Garry Owen se convierten en la referencia del ejército americano, el séptimo de caballería, capaces de morir con las botas puestas a las órdenes de un tipo con los pelos raros.
En estos momentos desesperados para los sportinguistas, a los componentes del equipo les invito a que apelen a su orgullo y se aferren a un himno que, ante las grandes adversidades, siempre ha salido victorioso y que, al menos para mi sobrino Yago y para mí, no es menos poderoso que La Marsellesa o el Garry Owen Revive tus laureles y siempre hacia adelante, tu fe nunca decaiga no debe desmayar. ¡Vamos Sporting!
jueves, 27 de octubre de 2016
LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ
Con dolor veo como el viento se lleva a una generación entera, un modo
de vida, tradiciones pegadas a la tierra y gratos recuerdos de mi
infancia en interminables veranos en la aldea.
Aquellos paraísos perdidos donde jugaba libre y despreocupadamente y que se esconden en los lejanos meandros de mi memoria envueltos de misterio y de magia desaparecen irremediablemente.
Ya no podré buscar refugio ni amparo en ellos cuando las cosas se compliquen, este mundo desaparece al igual que las gentes que evocaban aquellos momentos.
Y ante la pérdida de la última de su estirpe, esa que pensaba que iba a sobrevivir siempre, un profundo sentimiento de desorientación, orfandad y desarraigo me invade.
Lo que El Viento se Llevó era una de las películas favoritas de mi abuela, con la que tanto me gustaba hablar del cine de la época dorada, otra cosa que ya no podré hacer a partir de ahora.
Tanto Escarlata como ella eran dos mujeres avanzadas, valientes, supervivientes e independientes. No se me ocurre mejor homenaje que esta clásica secuencia para recordarla con el cariño intacto de aquel niño que fui y que aún no he dejado de ser del todo.
Aquellos paraísos perdidos donde jugaba libre y despreocupadamente y que se esconden en los lejanos meandros de mi memoria envueltos de misterio y de magia desaparecen irremediablemente.
Ya no podré buscar refugio ni amparo en ellos cuando las cosas se compliquen, este mundo desaparece al igual que las gentes que evocaban aquellos momentos.
Y ante la pérdida de la última de su estirpe, esa que pensaba que iba a sobrevivir siempre, un profundo sentimiento de desorientación, orfandad y desarraigo me invade.
Lo que El Viento se Llevó era una de las películas favoritas de mi abuela, con la que tanto me gustaba hablar del cine de la época dorada, otra cosa que ya no podré hacer a partir de ahora.
Tanto Escarlata como ella eran dos mujeres avanzadas, valientes, supervivientes e independientes. No se me ocurre mejor homenaje que esta clásica secuencia para recordarla con el cariño intacto de aquel niño que fui y que aún no he dejado de ser del todo.
sábado, 20 de febrero de 2016
EL NOMBRE DE LA ROSA
Mi homenaje al recientemente fallecido Umberto Eco. Frente al
pensamiento mágico y la manipulación apelemos siempre a nuestra propia
razón y preservemos nuestra libertad individual. El mesianismo
inquebrantable, sea laico o religioso, no ha traido más que calamidades a
los pueblos. Las sociedades abiertas social y económicamente son las
que proporcinan prosperidad a los individuos. El estatismo, la rigidez y
el control abocan ineludiblemente a la miseria y la desesperación. Y,
si, muchas veces los extremos se tocan.
lunes, 25 de enero de 2016
LA GRAN APUESTA
Destaca estos dias en nuestra cartelera cinematográfica, La Gran
Apuesta, película dirigida por Adam McKay y protagonizada por Christian
Bale y con Brad Pitt (que también es productor) en un pequeño papel.
El film, sin aburrir en ningún instante, es bastante preciso
detallándonos la avaricia y la capacidad de negar la realidad que
condujo al colapso de la banca y a la crisis económica mundial allá por
el 2007. Narrada en clave satírica por personajes anti-sistema dentro
del propio mercado financiero explica
como estos curiosos outsiders se percatan del engaño de las hipotecas
subprime y las dificulatades que han de superar para apostar contra la
banca tradicional. Tomados por locos, su beneficio vendrá si el sistema
quiebra (algo que parecía completamente imposible entonces ), pero si
eso sucede puede que nadie obtenga nada ya que la propia banca que
respalda ( o las aseguradoras ) podrían desaparecer y con ello cualquier
tipo de garantía de cobro. Una película muy esclarecedora que junto con
El Capital de Costas Gravas y El Lobo de Wall Street completan, a mi
parecer, la trilogía perfecta para conseguir una visión amplia y precisa
de todos los excesos que condujeron a este timo a gran escala, que al
final como siempre acabó pagando la trabajadora y sufrida clasemedia.
lunes, 11 de enero de 2016
EX MACHINA
Lo bueno de los viajes intercontinentales es que uno tiene mucho tiempo
para ver películas, e incluso descubrir algunas en las que no repararía
en otras circunstancias. Ese ha sido el caso de Ex Machina, todo un
hallazgo. Dirigida por Alex Garland nos lleva al mundo de la
inteligencia artificial para realizar un introspectivo anális sobre lo
que representa la naturaleza humana, las pasiones, el fingimiento, la
libertad de elección y el egoismo darwiniano en pos de nuestros intereses,
ese gen curioso y egoista que, junto con el sentido del humor, quizá
sea lo más característico de nuestra especie. Una propuesta interesante,
un guión cuidado, tres personajes principales y un desarrollo de los
acontecimientos con intriga y sorpresas y ya tenemos una película
redonda que nos hará reflexionar de un modo parecido al que lo hacía La
Isla del Doctor Moreau, clásico con el que tiene alguna semejanza. Eso
es el auténtico cine y no la pirotecnia, ni los efectos especiales sin
ningún sentido ni anclaje argumental que tanto imperan en el cine actual
y que alejan a los auténticos cinéfilos de las salas.
martes, 17 de febrero de 2009
TROUBLE THE WATER
Hace unos meses una oronda cantante de gospel de rasgos africanos de paso por Gijón patrocinada por una fundación municipal me explicaba que era habitante de Nueva Orleans, una ciudad especial que marca el carácter y aún más tras la tragedia del 2005 de la que me hablaba con profunda y contenida tristeza y en la que había perdido familiares, amigos y a sus leales perros.
Nueva Orleans es la ciudad pecadora e infernal por la que vagaba Igantius F. Really protagonista de la ácida y divertida novela La Conjura de los Necios, un desquiciado personaje en un medio en permanente estado de amenaza y descomposición.
La ciudad es un lugar donde los más extraños especímenes cobran vida y se mimetizan con naturalidad en el vecindario, no es de extrañar que el curioso caso de Benjamin Button, aguda película actualmente en cartelera que nos hace reflexionar sobre los profundos cambios a los que nos somete la vida, esté ambientada en este peculiar enclave.
Pero Nueva Orleans es, sobre todo Bourbon Street y el barrio francés, un lugar que huele a azufre, suena a quejumbrosa música de jazz y sabe a destilado. La vida allí es bohemia, carnal y pecaminosa convirtiéndose en refugio y puerto franco de desheredados y perdedores; pero la Sodoma contemporánea ha de pagar un alto tributo por su altanería, imprevisión y promiscuidad, viéndose asolada por un dantesco huracán.
El documental Trouble the Water, recientemente proyectado en el festival de cine de Gijón, describe a al perfección, con imágenes grabadas por supervivientes de la tragedia, como las aguas se ceban con los barrios más humildes, habitados basicamente por gentes con ancestros africanos. El huracán Katerina, ignorado por unas autoridades calamitosas que no están nunca a la altura, golpea abruptamente a la comunidades más pobres, completamente desprotegidas y vulnerables, desencadenando un sinfín de reacciones cargadas de dramatismo y emotividad; desde el alcohólico que se resigna a morir, a la gente corriente que apela a su ingenio para sobrevivir o al traficante pendenciero capaz de, por una vez, hacer algo positivo por su vecinos y, armándose de valor, rescatar de una muerte segura a alguno de los miembros más débiles del barrio convirtiéndose en héroe por un día.
Nueva Orleans es una ciudad que tiene el encanto de lo peligroso y lo prohibido, que se resiste a morir y apela a su leyenda y personalidad para, pese a quien pese, resurgir como el Ave Fenix de sus propias cenizas.
sábado, 29 de marzo de 2008
RECUERDOS DE CASABLANCA
Cuando la noche se acaba y nos refugiamos en su recóndita oscuridad siempre aparece otra alma en pena, otro desdichado buscador de paraísos perdidos que trata de aplacar su frustración regodeándose con su derrota y compartiéndola con los demás.
Son Humphrey Bogart y Claude Rains, Rick y Renault, apareciendo entre la oscuridad de la neblina del aeropuerto en Casablanca consolidando una inquebrantable amistad, con esa complicidad que sólo pueden proporcionar la clarividencia y el descreimiento, mientras contemplan como la heroína vuela con un ingenuo oportunista ejerciendo el papel del héroe imposible que no le corresponde.La renuncia constante y la sensación de no encontrar la plenitud es el sino del eterno viajero, aquel que descubre allá donde va que el mundo tiene más de frustrante que de heroico y nunca encuentra sosiego.
El descanso no resulta placentero para ellos, caen presa de la nostalgia y se recrean en la añoranza de lo perdido, en vez de disfrutar el presente. Cuando la noche llega a su ocaso y arrullados por la música de réquiem sueñan con crepusculares reinos y encuentran hermosura en la desdicha.
La vida puede ser tan amarga como el limón o el vodka, sobre todo cuando recordamos París o a nuestros corazones latiendo al compás de los cañones, pero ese sentimiento ambivalente y profundo es el que nos permite seguir respirando, es salvación y condena, gracia e infortunio, agudeza y obcecación y mientras pasa el tiempo ( as time goes by ) nos tomamos un trago en el café de Rick en Casablanca o en el pub de moda en Madrid o Gijón y le decimos al DJ que vuelva a pinchar otra vez la canción de siempre. Tócala otra vez, Sam.
Son Humphrey Bogart y Claude Rains, Rick y Renault, apareciendo entre la oscuridad de la neblina del aeropuerto en Casablanca consolidando una inquebrantable amistad, con esa complicidad que sólo pueden proporcionar la clarividencia y el descreimiento, mientras contemplan como la heroína vuela con un ingenuo oportunista ejerciendo el papel del héroe imposible que no le corresponde.La renuncia constante y la sensación de no encontrar la plenitud es el sino del eterno viajero, aquel que descubre allá donde va que el mundo tiene más de frustrante que de heroico y nunca encuentra sosiego.
El descanso no resulta placentero para ellos, caen presa de la nostalgia y se recrean en la añoranza de lo perdido, en vez de disfrutar el presente. Cuando la noche llega a su ocaso y arrullados por la música de réquiem sueñan con crepusculares reinos y encuentran hermosura en la desdicha.
La vida puede ser tan amarga como el limón o el vodka, sobre todo cuando recordamos París o a nuestros corazones latiendo al compás de los cañones, pero ese sentimiento ambivalente y profundo es el que nos permite seguir respirando, es salvación y condena, gracia e infortunio, agudeza y obcecación y mientras pasa el tiempo ( as time goes by ) nos tomamos un trago en el café de Rick en Casablanca o en el pub de moda en Madrid o Gijón y le decimos al DJ que vuelva a pinchar otra vez la canción de siempre. Tócala otra vez, Sam.
viernes, 15 de febrero de 2008
LA FASCINACIÓN DE LA DERROTA
La literatura y sobre todo el cine siempre nos han hecho sentir cierta fascinación por los derrotados, los maltratados, los magullados, luchadores de batallas que saben que es imposible vencer pero aún así afrontan con dignidad.
Son autodestructivos, nunca se rinden, son personajes de una sola pieza.
Así son desde los admirados protagonistas de Grupo Salvaje al tuberculoso Doc Holliday, que prefiere quemar sus últimas bocanadas de vida que encerrarse en un hospital, luchando junto con los hermanos Earp por una causa que ni siquiera es la suya.
No olvido tampoco a Butch Cassidy y Sundance Kid, los compulsivos ladrones de trenes y bancos más simpáticos de la historia del cine masacrados en Bolivia por no querer dejar de hacer lo único que podían y sabían hacer.
Capítulo aparte merecen, David Crockett y los gloriosos colonos del Álamo resistiendo el incontenible avance del general Santana, tan superior en número y tan inferior en heroicidad y grandeza.
Otros derrotados paradigmáticos son los boxeadores sonados, tan frecuentes en las películas de cine negro como Más Dura será la Caida, Marcado por el odio, o algo más recientemente Toro Salvaje, verdaderos especialistas en enfrentarse a la vida a golpes con resultados nefastos, pues esta siempre acaba pegando más fuerte.
Cambiando de género los jóvenes incomprendidos y desarraigados tratando de reivindicarse en una sociedad que les aprisiona y de la que James Dean se convirtió en icono y no solo en la pantalla sino también en la vida real con su prematura muerte vuelve a poner de manifiesto la dificultad de aceptar unas normas, las de la sociedad respetable, que no entienden ni asumen.Vemos como luchar a pecho descubierto y vivir siempre al filo de la navaja es exponerse a un constante riesgo de corte, herida, sangre, desgarros e incluso heroica muerte.
Sin embargo este estilo de vida es adictivo y un vez absorbidos es imposible escapar de él. Pasiones, fadismo, sentimientos a flor de piel, costumbres poco convencionales, amores imposibles siempre plagados de dificultades y distancia, aspiraciones que superan nuestras posibilidades físicas o psicológicas, propuestas vitales irrealizables en una única existencia.
Pero, con todo, siempre mejor los sueños que la auténtica condena en vida que supone la anestesia emocional, la repetición de sloganes, los trabajos rutinarios, las vidas grises, o el acudir al patrón del que dirán como norma de conducta. Si, el mundo puede ser un valle de lágrimas, pero con que sólo una vez estas sean de felicidad el viaje habrá merecido la pena.
Así son desde los admirados protagonistas de Grupo Salvaje al tuberculoso Doc Holliday, que prefiere quemar sus últimas bocanadas de vida que encerrarse en un hospital, luchando junto con los hermanos Earp por una causa que ni siquiera es la suya.
No olvido tampoco a Butch Cassidy y Sundance Kid, los compulsivos ladrones de trenes y bancos más simpáticos de la historia del cine masacrados en Bolivia por no querer dejar de hacer lo único que podían y sabían hacer.
Capítulo aparte merecen, David Crockett y los gloriosos colonos del Álamo resistiendo el incontenible avance del general Santana, tan superior en número y tan inferior en heroicidad y grandeza.
Otros derrotados paradigmáticos son los boxeadores sonados, tan frecuentes en las películas de cine negro como Más Dura será la Caida, Marcado por el odio, o algo más recientemente Toro Salvaje, verdaderos especialistas en enfrentarse a la vida a golpes con resultados nefastos, pues esta siempre acaba pegando más fuerte.
Cambiando de género los jóvenes incomprendidos y desarraigados tratando de reivindicarse en una sociedad que les aprisiona y de la que James Dean se convirtió en icono y no solo en la pantalla sino también en la vida real con su prematura muerte vuelve a poner de manifiesto la dificultad de aceptar unas normas, las de la sociedad respetable, que no entienden ni asumen.Vemos como luchar a pecho descubierto y vivir siempre al filo de la navaja es exponerse a un constante riesgo de corte, herida, sangre, desgarros e incluso heroica muerte.
Sin embargo este estilo de vida es adictivo y un vez absorbidos es imposible escapar de él. Pasiones, fadismo, sentimientos a flor de piel, costumbres poco convencionales, amores imposibles siempre plagados de dificultades y distancia, aspiraciones que superan nuestras posibilidades físicas o psicológicas, propuestas vitales irrealizables en una única existencia.
Pero, con todo, siempre mejor los sueños que la auténtica condena en vida que supone la anestesia emocional, la repetición de sloganes, los trabajos rutinarios, las vidas grises, o el acudir al patrón del que dirán como norma de conducta. Si, el mundo puede ser un valle de lágrimas, pero con que sólo una vez estas sean de felicidad el viaje habrá merecido la pena.
jueves, 3 de mayo de 2007
2046

La cifra 2046 corresponde a una fecha en el futuro, o son tan solo unos incómodos dígitos que obsesionan al protagonista sin aparente explicación.Este es el punto de partida de la película de Won Kar-Wai 2046. En ella el brillante, delicado y sofisticado Chow Mo Wai, un tímido patológico, atormentado por una imposible relación con Su Li Zhen, acaba convirtiéndose en un mujeriego buscavidas que entregado a la bebida y el juego, ha dejado el periodismo y escribe infames historias de sexo muy bien gratificadas. Tratando de no reproducir su sufrimiento huye de cualquier implicación emocional y continúa buscando la compañía femenina, sucedáneos de aquel primer amor, pero ya no está dispuesto a jugársela, sólo apuesta y financia al por menor. Así inicia un viaje hacia el futuro sin saber que en realidad está volviendo al pasado. 2046 habla de tres coordenadas imposibles, el amor, el tiempo y el espacio que, de cuando en cuando, vienen a confluir en una cifra, un nombre o una ciudad. En un ejercicio de masoquismo y autoflajelación muchos somos los que escapamos hacia el futuro en busca de ese pasado ideal que igual que las golondrinas de Becquer no volverá.
El día 14 de mayo parto de Barajas a Beijing, otro exótico marco en el que dar vía libre a pasiones y frustraciones, otras dos semanas de hermosura digna de ser recordada, otra coordenada más en la que dos desdichadas almas se juntarán por penúltima vez para retroalimentar un sentimiento que mata y consume. Así buscaré mi enésimo puerto, continuaré mi eterna huida hacia adelante y desgraciadamente nunca me veré libre de este maleficio, porque estoy seguro que este encuentro aún será mejor que el anterior.
martes, 20 de marzo de 2007
SESION DE TARDE
Añoradas tardes de sábado. Televisión sin color ni mando a distancia, una única opción posible pero emociones infinitas en formato Sesión de Tarde.Bienaventurados nuestros ojos, entonces tan ingenuos, con los que disfrutamos de buen cine de aventuras. Gloriosos homenajes a unos héroes arquetípicos donde no había lugar para ambigüedades, dudas o vacilaciones
. Pérfidos villanos, grotescos, repulsivos, irredimibles, enquistados en su crueldad. Personajes monolíticos y pasiones a flor de piel donde la causa del héroe justiciero siempre acababa triunfando.La brutalidad de ese mundo maniqueo se presentaba de una manera descarnada y era posible pasar del llanto a la alegría desmedida en un par de fotogramas, pero todo era simple y puro.
Pero, andando el tiempo, mis padres se compraron un televisión en color y ya no todo era en blanco o negro. Las nuevas tonalidades me desconcertaban.A medida que los hogares iban proveyéndose de los nuevos receptores, televisión española, que por aquella época celebraba su flamante 25 aniversario, volvía a emitir de nuevo Las Cuatro Plumas, La Carga de La Brigada Ligera o San Francisco pero esta vez coloreadas. En estas nuevas versiones lo pavoroso no eran ya las dramáticas historias que se narraban sino ver los rostros de Errol Flynn, Clark Gable u Olivia de Havilland indecorosamente pintarrajeados y desfigurados por un ordenador.Pero, al menos por algún tiempo, respetaron a Tarzán, colorear toda una jungla debía ser demasiado costoso. El bueno de Johnny Weissmuller aún seguía luciendo su taparrabos en blanco y negro junto a la divina Maureen O´ Sullivan. Yo Tarzán. Tu Jane. Así de fácil.
Pero luego nos cambiaron a Johnny por Christopher Lambert ya en tecnicolor. Greystoke era un personaje simiesco y salvaje. Ya no era el rey de la selva omnipotente que vencía a todos con su famoso grito, sino un ser primitivo tratando de adaptarse a las difíciles convenciones de las sociedades contemporáneas. Nosostros que también estabamos en procesos de cambio con nuestra adolescencia a cuestas y nuestro incipiente acne veíamos que nuestro héroe nos fallaba, estaba tan perdido como nosotros.Ya no había referentes, nuestro mundo se tambaleaba, dudábamos de todo, estábamos descorazonados y nos preguntábamos si aquello podía empeorar.
Después de tanta catástrofe toda una generación se aventuró a salir del microcosmos del confortable salón de sus casas y a tener los primeros escarceos con el mundo y con las copas, perdiendo, al fin, el gusto por el cine de aventuras.Pasó el tiempo y llegué a olvidarme de Sesión de Tarde hasta que una lluviosa tarde de sábado, en la que la noche ya había sustituido a la tarde como hora de encuentro, de nuevo volví a encender la televisión.
Atónito observé como todo es susceptible de degradarse y corromperse más y más. Un personaje caricaturesco, con ojos de besugo y sonrisa tontorrona reinterpretaba la leyenda de Tarzán. Era Brendan Fraser en George de la Jungla. Una divertida pero insolente revisión del mito. Desenfadada hasta el esperpento, perfecto referente para unas nuevas generaciones aturdidas y atolondradas que ya no respetan a los viejos maestros, no se emocionan con la pureza de los clásicos ni creen en héroes ni princesas.
. Pérfidos villanos, grotescos, repulsivos, irredimibles, enquistados en su crueldad. Personajes monolíticos y pasiones a flor de piel donde la causa del héroe justiciero siempre acababa triunfando.La brutalidad de ese mundo maniqueo se presentaba de una manera descarnada y era posible pasar del llanto a la alegría desmedida en un par de fotogramas, pero todo era simple y puro.
Pero, andando el tiempo, mis padres se compraron un televisión en color y ya no todo era en blanco o negro. Las nuevas tonalidades me desconcertaban.A medida que los hogares iban proveyéndose de los nuevos receptores, televisión española, que por aquella época celebraba su flamante 25 aniversario, volvía a emitir de nuevo Las Cuatro Plumas, La Carga de La Brigada Ligera o San Francisco pero esta vez coloreadas. En estas nuevas versiones lo pavoroso no eran ya las dramáticas historias que se narraban sino ver los rostros de Errol Flynn, Clark Gable u Olivia de Havilland indecorosamente pintarrajeados y desfigurados por un ordenador.Pero, al menos por algún tiempo, respetaron a Tarzán, colorear toda una jungla debía ser demasiado costoso. El bueno de Johnny Weissmuller aún seguía luciendo su taparrabos en blanco y negro junto a la divina Maureen O´ Sullivan. Yo Tarzán. Tu Jane. Así de fácil.
Pero luego nos cambiaron a Johnny por Christopher Lambert ya en tecnicolor. Greystoke era un personaje simiesco y salvaje. Ya no era el rey de la selva omnipotente que vencía a todos con su famoso grito, sino un ser primitivo tratando de adaptarse a las difíciles convenciones de las sociedades contemporáneas. Nosostros que también estabamos en procesos de cambio con nuestra adolescencia a cuestas y nuestro incipiente acne veíamos que nuestro héroe nos fallaba, estaba tan perdido como nosotros.Ya no había referentes, nuestro mundo se tambaleaba, dudábamos de todo, estábamos descorazonados y nos preguntábamos si aquello podía empeorar.
Después de tanta catástrofe toda una generación se aventuró a salir del microcosmos del confortable salón de sus casas y a tener los primeros escarceos con el mundo y con las copas, perdiendo, al fin, el gusto por el cine de aventuras.Pasó el tiempo y llegué a olvidarme de Sesión de Tarde hasta que una lluviosa tarde de sábado, en la que la noche ya había sustituido a la tarde como hora de encuentro, de nuevo volví a encender la televisión.
Atónito observé como todo es susceptible de degradarse y corromperse más y más. Un personaje caricaturesco, con ojos de besugo y sonrisa tontorrona reinterpretaba la leyenda de Tarzán. Era Brendan Fraser en George de la Jungla. Una divertida pero insolente revisión del mito. Desenfadada hasta el esperpento, perfecto referente para unas nuevas generaciones aturdidas y atolondradas que ya no respetan a los viejos maestros, no se emocionan con la pureza de los clásicos ni creen en héroes ni princesas.
lunes, 29 de enero de 2007
BABEL
En una soporífera cartelera cinematográfica, sin imaginación ni ideas, a veces tenemos la suerte de toparnos con auténticos goces visuales como BABEL ( de A. González Iñarritu, con Brad Pitt y Cate Blanchett ), un perfecto fresco de nuestro mundo contemporáneo.La acción del film transcurre entre Marruecos, Estados Unidos, Méjico y Japón. Sorprende ver como un incidente en uno de esos habitats tiene una repercusión directa en cualquiera de los otros lugares aparentemente tan distantes y diferentes. La concatenación de acontecimientos es, sin embargo, totalmente coherente. España, Singapur, Egipto y Reino Unido son países con los que he tenido contacto personal o telefónico estas semanas, por ejemplo, y bien es sabido que cualquier pequeño contratiempo o accidente puede llevar tus cansados huesos a la comisaría más cercana, iniciándose una cadena de acontecimientos quién sabe si a nivel mundial.Démosle, pues, valor a nuestra vida, trascendente, sin duda, en el devenir cotidiano de nuestra aldea global y dejémonos seducir más tarde por este fascinante planeta en red, con mil paisajes y texturas que tanto me apasiona.Detrás de distintas facciones o ropajes palpitan unos mismos corazones cada vez más habitualmente latiendo en la misma frecuencia, compartiendo e interactuando, cómplices de las mismas alegrías y penurias, enredados en historias comunes, portadores de sentimientos parejos donde a menudo no son necesarias ni las palabras.Por tanto no eludamos nuestra responsabilidad en la creación de un mundo un poco más amplio y habitable, más libre y abierto, sin el lastre de obsoletos dogmas, donde las habilidades se impongan siempre a recomendaciones, etnias y diplomas.Los horizontes ya no existen, todo depende de la agudeza de nuestros ojos.
viernes, 23 de diciembre de 2005
TRIBUTO AL CINE FAC
Charlton Heston y Richard Widmark han fallecido pero su legado, al igual que el de otros grandes mitos del celuloide, sigue igual de vivo en nuestro recuerdo, reinando en la pantalla del añorado cine FAC, aquel lugar donde asistir al cine se convertía en toda una liturgia.Cine de barrio y de leyenda con butacas de madera donde nadie parecía sentirse incómodo pues tenían la capacidad trasportarnos a otra mágica dimensión, la del séptimo cielo.
Cine de familia y de reestrenos dónde se podían ver regularmente obras maestras como Ben Hur, Los diez mandamientos, Espartaco, El Álamo, El Dorado, Los siete magníficos, Simbad El Marino, Alí Baba y los cuarenta ladrones o Lo que el viento se llevó, película favorita de mi abuela, otra devota cinéfila pero ella del cine de Los Chirulos que no era ya un cine de barrio sino de pueblo, con tablones de madera por asientos y pulgas por compañeras y la misma pasión por el buen cine, pero esa es ya otra historia. La mía es la historia del cine FAC.
La historia del NODO antes de la película y descanso a la mitad para que el sacristán de la parroquia y encargado del cine pudiese sacar algún dinero vendiendo unos whiskyes a los mayores y chicles y bolsas de patatitas a los más pequeños.La historia de un público que se emocionaba y aplaudía a sus actores favoritos o jaleaba las escenas de acción como si cada pase de la proyección fuese único, personal e irrepetible pues aquellos grandes mitos ( John Wayne, Kirk Douglas, Errot Flynt, Clark Gable, Jonny Weismuller o Charlton Heston ), parecían cobrar vida en aquella rallada pantalla y sus voces, sin sonido Dolby o Stereo, retumbaban en la sala de una forma solemne e indescriptible, como si realmente hablasen inspirados por la divinidad. Sus tragedias siempre conmovían y su heroísmo era sobrehumano e inspirador.
La historia de los entrañables personajes del barrio, asiduos de la sala, desde Carlitos, que un día soñó con ser también artista, a aquellas otras que al menos durante dos horas, se evadían de una vida sórdida y miserable. Junto a ellos estábamos todos los pequeños golfillos ansiosos de descubrir nuevos mundos y aventuras y sin más preocupación que estar atentos a que Valentín, el niño eterno, cuarentón y discapacitado, no se comiese nuestra bolsa de patatitas mientras íbamos al servicio.La historia del cine FAC es la de uno de esos paraísos perdidos de nuestra infancia, un lugar auténtico e irrepetible, un templo donde el público se emocionaba y con respeto y pasión rendía culto al cine de verdad.
Cine de familia y de reestrenos dónde se podían ver regularmente obras maestras como Ben Hur, Los diez mandamientos, Espartaco, El Álamo, El Dorado, Los siete magníficos, Simbad El Marino, Alí Baba y los cuarenta ladrones o Lo que el viento se llevó, película favorita de mi abuela, otra devota cinéfila pero ella del cine de Los Chirulos que no era ya un cine de barrio sino de pueblo, con tablones de madera por asientos y pulgas por compañeras y la misma pasión por el buen cine, pero esa es ya otra historia. La mía es la historia del cine FAC.
La historia del NODO antes de la película y descanso a la mitad para que el sacristán de la parroquia y encargado del cine pudiese sacar algún dinero vendiendo unos whiskyes a los mayores y chicles y bolsas de patatitas a los más pequeños.La historia de un público que se emocionaba y aplaudía a sus actores favoritos o jaleaba las escenas de acción como si cada pase de la proyección fuese único, personal e irrepetible pues aquellos grandes mitos ( John Wayne, Kirk Douglas, Errot Flynt, Clark Gable, Jonny Weismuller o Charlton Heston ), parecían cobrar vida en aquella rallada pantalla y sus voces, sin sonido Dolby o Stereo, retumbaban en la sala de una forma solemne e indescriptible, como si realmente hablasen inspirados por la divinidad. Sus tragedias siempre conmovían y su heroísmo era sobrehumano e inspirador.
La historia de los entrañables personajes del barrio, asiduos de la sala, desde Carlitos, que un día soñó con ser también artista, a aquellas otras que al menos durante dos horas, se evadían de una vida sórdida y miserable. Junto a ellos estábamos todos los pequeños golfillos ansiosos de descubrir nuevos mundos y aventuras y sin más preocupación que estar atentos a que Valentín, el niño eterno, cuarentón y discapacitado, no se comiese nuestra bolsa de patatitas mientras íbamos al servicio.La historia del cine FAC es la de uno de esos paraísos perdidos de nuestra infancia, un lugar auténtico e irrepetible, un templo donde el público se emocionaba y con respeto y pasión rendía culto al cine de verdad.
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