Vistas de página en total

viernes, 12 de octubre de 2012

NUEVA DELHI, VITAL Y CAÓTICA


Nueva Delhi impacta desde el primer instante, en cualquier rincón podemos encontrar una sorpresa o el animal más insólito. El mono es un animal sagrado en la India ya que para sus habtantes es la encarnación del dios Hanuman (dios que da la fuerza) y es habitual verlos deambulando por  las cornisas, usando el tendido electrico como lianas, para moverse de un tejado a otro. Parece ser que en algunos lugares se han organizado en bandas saqueando en parques y supermercados, robando móviles, bebidas y comestibles.
El Gurdwara Bangla Sahib es el principal templo sikh de la ciudad de Delhi. Situado muy cerca de la céntrica Connaught Place, su estructura se reconoce de inmediato por su peculiar cúpula dorada.
Para realizar la visita era necesario descalzarse y cubrir un pelo con un turbante en señal de respeto. En el estanque muchos siks deciden purificar su alma dandose un baño, es improbable que puedan hacer lo mismo con su cuerpo en un lugar tan contaminado.

 La zona que rodea el estanque tiene un pavimento realizado en colores vivos y con dibujos geométricos. El estanque está rodeado por una serie de columnas que forman una especie de claustro.El complejo incluye un pozo, cuya agua es considerada curativa. Sikhs de todo el mundo acuden al templo para recoger el agua milagrosa y llevarla hasta sus hogares. El Gurdwara se ha convertido en un centro de peregrinación no sólo para los sikhs sino también para los hindues.


La puerta de la India, la entrada al complejo administrativo construido por los británicos para gestionar la colonia. El lugar, aunque lleno de vitalidad tiende a ser algo menos caótico que otras zonas de la india, es el lugar elegido por los embajadores y los altos funcionarios del estado para vivir y eso hace que procuren, sin demasiado éxito tratar de mantener un poco más de orden.

Un encantador de serpientes, siempre dispuesto a sacar una propina de los ingenuos viajeros.

A las afueras de Delhi, hacia el sur, se hallan las ruinas de la que fue la primera ciudad islámica de Delhi. El sultán construyó, entre 1192 y 1198, una mezquita que, junto con algunos edificios cercanos, es lo único que sobrevive de aquella ciudad. Los conquistadores musulmanes, demolieron 27 templos hindúes y jainistas que se encontraban en ese lugar y utilizaron fragmentos de ellos para la construcción de la mezquita. Al lado de la mezquita original se eleva el minarete de cinco pisos ( al fondo de la fotografía ), que tiene una altura de 72,5 metros, lo que le convierte en el minarete más alto del mundo

La mezquita original fue ampliada posteriormente dos veces, y sus muros, columnas y arcos, hoy en ruinas, están decorados con hermosos relieves que combinan inscripciones del Corán entrelazadas por arabescos con motivos florales ( generalmente hojas).

Ya en el viejo Delhi nos encontramos con la Mezquita principal. Lo más original de este complejo es su enorme tamaño. Tras una gran escalera, se atraviesa un imponente arco, que da paso a una majestuosa plaza dominada por la inmensa mezquita.
El sitio elegido para erigir la mezquita fue una colina accesible a través de una escalinata. Gracias a su altura la fachada es visible desde muchos puntos de la ciudad. Esta ubicación elevada también permite que desde la mezquita se pueda observar el desorden y la actividad frenética de Nueva Delhi a vista de pájaro.
Obviamente la mezquita, construida a mediados del siglo XVII y también conocida como mezquita del viernes, es el mayor centro de culto musulmán en Delhi.

Una visita obligada en Nueva Delhi, es la del memorial a Gandhi o Raj Ghat, que significa Patio real, y es donde se encuentra una sencilla lapida a modo de losa de marmol donde señala el lugar en el que se incineró el cuerpo de Gandhi el 31 de Enero de 1948, un día posterior al de su asesinato. La losa casi siempre con flores depositada por los hindúes, está flaqueada por una llama permanentemente ardiendo, y una inscripción en la misma con las palabras en sánscrito "Hey Ram "..Que significa !Oh,Dios ! Que al parecer fueron esas sus últimas palabras.

martes, 2 de agosto de 2011

DJEMAA EL FNA Y EL RESTAURANTE ARGANA

La plaza de Djemaa el Fna, amplísima y bulliciosa, palpita vida y energía y marca el pulso en la exuberante, activa y vital ciudad roja de Marrakech. La plaza está presidida a un lado por la Koutoubia, principal mezquita de la ciudad y hermana gemela de la Giralda de Sevilla, y el extremo norte da acceso al zoco, auténtica maraña de tiendas atestadas de los más variopintos productos donde es absolutamente imposible no perderse.
La plaza engancha desde primer instante, no por lo impresionante o monumental de sus edificaciones sino por la animación y la actividad que en ella se despliega, auténtico corazón y fresco perfecto de una ciudad donde los puestos callejeros conviven con los vendedores de serpientes, siempre dispuestos a asaltar al ingenuo turista.
La proliferación de viajeros ha hecho que las trampas para los forasteros sean muchas, timadores, carteristas y todo tipo de hostigamiento y chantaje emocional, más o menos violento, son frecuentes en este azaroso e incierto micro-cosmos. Sin embargo, pasado el impacto inicial, nos podemos adentrar en la auténtica alma de la plaza, que no ha perdido en absoluto su hechizo ni su sabor tradicional.
Los cuenta-cuentos, siguen encandilando a la sencilla población local con sus historias narradas en árabe o en los dialectos bereberes que seducen a los locales pero resultan incomprensibles para los europeos lastrados por la barrera idiomática.
Los chiringuitos de comida callejera, en el que se cocinan exóticas fritangas resultan en ocasiones demasiado insalubres y los sabores de estos humeantes manjares demasiado fuertes para los delicados paladares europeos, pero en ellos está la auténtica esencia de la comida del Atlas.
Deambular por el lugar es un auténtico regocijo para nuestros sentidos y una sorpresa constante, pues lo menos esperado puede suceder en cualquier instante.
Aún con curiosidad y ansia por de disfrutar del singular ambiente de la plaza pero cansado de pasear y harto de las continuas intromisiones de los no siempre bien intencionados vendedores, descubrí que la terraza del restaurante Argana era el mejor punto para observar el devenir de las escenas que acaecían en esta atestada ágora, lugar de encuentro y fusión de aromas y sabores, de colores y texturas, de animales y gentes. Allí cene en múltiples ocasiones y me recreé dejándome llevar a mundo sensorial diferente, donde podía dejar mi mente en blanco y aparcar mis asuntos cotidianos, con el anhelo de encontrarme con un yo más puro, más trascendente y ancestral.
Bonitas imágenes impregnadas en mi memoria con las que volví a Gijón, mi hogar, y que recientemente se vieron salpicadas de sangre y violencia por el terrible atentado que segó la vida de 15 personas hace apenas unas semanas en el restaurante Argana, un lugar que aún en la distancia todavía me resulta cercano y familiar. http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/28/internacional/1303989914.html
Mi pesar y mi aflicción aumentó cuando la prensa informó que alguna de las víctimas habían sido empleados del propio restaurante, personas cordiales con las que había tenido contacto durante aquellos días y que ya conocía, aunque sólo fuese de vista.
El terrorismo y la intolerancia, no respetan ni a los individuos ni a la belleza ni a las tradiciones y son capaces de herir con sus lacerantes puñales los rincones más íntimos, queridos y recónditos de nuestra memoria y nuestra alma.


viernes, 29 de julio de 2011

ELLEN´S STARDUST

Nueva York es una ciudad vibrante y original. Un referente de modernidad e inspiración en constante movimiento. La estatua de la libertad, el Central Park, el Empire State son edificios emblemáticos que hay que no hay que dejar de visitar, también es aconsejable dedicar tiempo a hacer compras en el Macy´s, el Twenty First Century ( un outlet completísimo ) o cualquiera de la multitud de tiendas que proliferan en la ciudad. Sin embargo, la visita no sería completa sin acudir a alguno de los múltiples musicales que permanentemente están en la cartelera de Broadway. Pasé por allí hace año y medio y me fue imposible conseguir entradas para el Rey León, el espectáculo más aclamado en ese momento. Me tuve que conformar con ver West Side Story, un clásico imperecedero que nunca decepciona, y un par de días más tarde, y dado lo agradable de la experiencia, Mamma Mia, que con la genial y alegre música de Abba me hizo salir del espectáculo de especial buen humor, después de, al igual que otros muchos espectadores, haberme levantado de mi asiento para cantar y bailar al son de la pegadiza música.
Justo al salir del teatro Winter Garden, donde se representaba, me topé con el Ellen´s Stardust genial restaurante con decoración de los años 50, donde los camareros cantan y bailan ( muy bien, por cierto ) y el cliente cree sentirse parte del elenco de un musical ya que el restaurante parece transformarse por momentos en el escenario de tu propia película, única y genuina. Recomiendo encarecidamente este lugar si alguna vez os pasáis por Nueva York, su descubrimmiento me compensó con creces el pequeño disgusto del primer día, pues como bien dice el dicho es más vale ser cabeza de ratón y pasar a formar parte activa del show, que cola de león, incluso si es el Rey León.

miércoles, 27 de julio de 2011

DA LI



El regreso a Beijing lo haríamos desde el aeropuerto de Da Li, a más de tres horas en autobús de Lijiang. El viaje volvió a hacerseme sumamente pesado, más teniendo en cuenta la orografía de la zona, la precariedad del transporte público en China ( encajonado entre otros dos pasajeros ) y la gran cantidad de conductores bisoños que se aventuran a la ruta, convirtiendo el trayecto en un zigzagueante carruesel de curvas y adelantamientos.
La etnia mayoritaria en Da Li se denomina bai y su centro histórico se encuentra magníficamente conservado. El lugar ha sido tradicionalmente punto de encuentro y reposo de mochileros y soñadores tras sus andanzas por el Tíbet. Alguno se ha instalado en Dali de forma permanente dándole a la ciudad un tenue pero percepetible guiño occidental. Es una perfecta fusión entre los dos mundos mucho más amable que entre Beijing u otras grandes capitales. Aquí las esencias asiáticas prevalecen, el ritmo de vida es más reposado y la arquitectura tradicional se encuentra mucho mejor preservada. Me sorprendió ver una iglesia católica con un estilo arquitectónico completamente oriental, o la populosa calle del extranjero donde, igual que en una pequeña ciudad europea, me pude sentar en una terraza a tomar una pizza, aunque dentro de una atmósfera genuínamente oriental y en la que también había opción de encontrar puestos callejeros en los que braseaban carne. La zona es también famosa por la calidad de su te, de diferentes aromas y variedades, en la casa de un comericante tuve la oportunidad de hacer diferentes catas.
Sin embargo lo que le da auténtico sabor a Da Li es el cercano lago Erhai de unos veinte kilómetros de diámetro y donde se pueden encontrar curiosos templos o pequeños pueblos de exquisita arquitectura bai. Lástima de no haber podido contar con más tiempo para pescar con comorán, actividad muy popular en el lago. Las mejores vistas del lago se obtienen desde la ladera del monte a las afueras de Da Li, lo mejor, según pude comprobar, es usar el teleférico, una vez allí se puede visitar un pequeño templo, unos jardines y unas interesantes y angostas cuevas de estalactitas. A la vuelta es inevitable la visita del templo de las tres pagodas, tres imponentes torres ( una de ellas construidas en el siglo IX ) visibles desde casi toda la zona. Y allí de nuevo regreso al centro de Da Li donde continúe paseando y disfrutando de lo especial del lugar, de lo colorido de sus casas, de las tranquilas rutinas de sus gentes u ocasionalmente de alguna reliquia de la temprana presencia europea del lugar.

jueves, 21 de julio de 2011

LIJIANG

A más de dos mil metros de altura, en la zona conocida como el preTibet, donde el escritor James Milton ubicó en legendario pueblo de Shangri la, se encuentra Lijiang, antigua ciudad de canales, puentes y extraordinaria belleza, capital de la minoría conocida como Nakxi, un pueblo de tradiciones matriarcales orgulloso de conservar su propio idioma, cultura y escritura pictográfica conocida como Dongba.
Llegar a este lugar es tocar el paraíso con los dedos, dejarse seducir por un paisaje excepcional, experimentar una indescriptible sensación de calma y bienestar. Pasear por Lijiang es hacerlo entre edificios centenarios construidos con madera y rodeados de canales de agua pura venida directamente del Himalaya. De madera era el hotel donde me alojé o los restaurantes donde solía comer usando ineludiblemente los palos.


El pueblo Nakxi es abierto, alegre y disfruta tarareando viejas melodías o retándose a improvisar cánticos, aparentemente por su gestualidad, cada cual más ingenioso. Los fines de semana también saben disfrutar en cervecerías (¡Que buena la cerveza Dali!), animándome a cantar con ellos, aunque fuera tímidamente y en inglés.


Pero lo que realmente hace único a Lijiang es su comunión con el entorno y con la Montaña del Dragón de Jade, con sus nieves perpetuas reinando sobre tanta hermosura. Para conocer las sendas y los mágicos parajes que rodean Lijiang, lo más aconsejable es utilizar el caballo. Se pueden recorrer los escondidos pueblos de la zona o el húmedo altiplano en el entorno del lago. En ese punto te animarán a coger una barca y ya en el interior del lago alguien vendrá a tratar de venderte comida desde otra embarcación, comer pescado en medio del lago es una auténtica delicia.
Pero impregnado de nuevas sensaciones y ya familiarizado con los caballos querrás ponerte nuevos retos, llegar hasta horizontes aún más lejanos y al día siguiente tal vez te encuentres, igual que yo, ascendiendo por el llamado paso de Shagri la, acompañado por Jing y dos lugareñas, y provistos de oxígeno y ropa de abrigo, con el objetivo de llegar hasta una altura de más de 4000 salvando un desnivel de más de 2000 metros en unas pocas horas. Estrechísimas sendas, tremendos desfiladeros, vegetación de montaña, flores salvajes e imponentes valles y montañas a nuestro alrededor. Mi cuerpo volvió a bajar al valle pero mi espíritu aún seguía en el paso de Sangri la.

miércoles, 20 de abril de 2011

LA ETERNA JUVENTUD


No concibo mayor angustia que la del hombre de vuelta de todo, aquel que, saciada su sed de experiencias y de vida, tiene la sensación de que ya no le queda nada por descubrir, nada en que creer, nada que transmitir.

La pasión de juventud se diluye y envejecer, morir es el único argumento de la obra, clamaba desesperado el poeta Jaime Gil de Biedma en su resignado verso al llegar al final de la treintena, prematuramente, sin duda, para sufrir tal frustración.

No volveré a ser joven se lamentaba el intelectual catalán, inmerso en una profunda crisis existencial, despojado ya de la vivacidad sus primeros años de descubrimiento y excesos. El quejumbroso título de su poema describe crudamente el desasosiego de una persona que, ingenuamente, ha porfiado con la vida y ésta, cruel e implacable con los que la desafían, le ha puesto irremediablemente en su lugar.

Sin embargo, la plenitud no la proporciona una fingida precocidad que no se asienta en un suelo estable, ni la velocidad autodestructiva y apresurada de bohemias noches adolescentes, fugaces devaneos y erráticos amores rapaces.

El tiempo no está para enfrentarse a él sino para atrapar lo mejor de cada instante. Siempre nos acompañará la ternura de la primera caricia o el regocijo de aquel beso pero la renuncia al deslumbramiento de una pasión que no cesa o al gozo de poder conquistar un nuevo horizonte más allá del mar convertiría la travesía en un auténtico suplicio.

El deleite de ir cristalizando nuestras ilusiones en realidades y, sobre todo, el pálpito de que jamás es tarde para ver saciados nuestros más imposibles anhelos proporcionarán consuelo, referente y guía.

Esa es la verdadera receta para conservar la vitalidad de la mocedad, sin necesidad de vender como Fausto nuestra alma al diablo ni sucumbir al bisturí de la cirugía, el botox y la superficialidad, cuyas insatisfechas víctimas hoy en día son auténtica legión.

Grandes conquistadores como Ponce de León, enamorado de una india mucho más joven que él, se afanaron por encontrar la fuente de la eterna juventud, a su romántica ensoñación debemos el descubrimiento de la Florida, pero sinceramente creo que Ponce, pese a que nunca alcanzó su quimérico objetivo en un lugar geográfico si consiguió vivir y morir joven, aún cuando su muerte se produjo con casi 65 años, edad más que considerable en el siglo XVI.

No cabe duda que el mantener el fuego eterno de la incertidumbre, esa llama de esperanza que nunca se doblega ni se resigna, a veces tormento y otras consuelo, es la auténtica savia de nuestra existencia porque es cierto que ya nada volverá a ser igual que ayer pero tal vez todo pueda ser aún mejor mañana.

miércoles, 6 de abril de 2011

VIVIR EN LAS ALTURAS

¿Acaso hay algo mejor que volar?
Flotar entre las nubes mientras otros se quedan aferrados a la tierra, sentir la caricia del sol a través de los diminutos cristales del avión mientras los cuerpos parecen liberarse de la presión de la atmósfera allá en lo alto.
Observatorio ideal de pequeños puntos que se deslizan de un lado a otro sobre los fondos verde, marrón o azul que va marcando el paisaje, perfiles y movimientos imposibles de captar desde tierra.
La vertiginosa ascensión nos distancia de la presión de lo terrenal, todo se vuelve más etéreo, la venenosa atmósfera se diluye y la fascinación del nuevo destino se apodera de nuestra mente, ávidos por afrontar el cambio de escenario que siempre nos deparará alguna sorpresa en forma de texturas, colores o sabores, verdadero alimento de nuestra alma y nuestra curiosidad, siempre joven e insaciable ajena al lento pero inexorable paso de los años que arrugan nuestros rostros con los surcos de previos ascensos y acrobacias.

martes, 22 de febrero de 2011

PETRA

Durante siglos se perdió la pista a la ciudad de Petra. La que había sido la próspera capital del reino de los Nabateos, pasó a ser una especie de ciudad de leyenda. Un dorado mítico para los exploradores europeos del siglo XIX. Hace poco más de 100 años un viajero suizo la redescubrió para occidente. Imagino su sorpresa al encontrarse con esta joya esculpida en la tierra tras atravesar este desfiladero.
La ciudad llegó a albergar a más de 30.000 personas a las que era necesario proporcionarles agua en medio del árido desierto, para conseguirlo se hicieron numerosas canalizaciones de agua.
El angosto desfiladero de Siq, encajado entre paredes de muchos metros de alto y no de más dos metros de ancho en algunos puntos, se extiende durante más de dos kilómetros y es el único camino o vía disponible para acceder a la vieja ciudad de piedra.
Nos acercamos al final del desfiladero y al fondo empieza a asomar la primera joya arquitectónica, El Jazneh conocido como el tesoro de Petra que preside la plaza que da entrada a la ciudad y que fue inmortalizado en la película Indiana Jones y la última cruzada.
A pesar de su nombre, el Tesoro, no tiene ninguna relación con este nombre, ya que pudo ser un templo o una tumba real; sin embargo, el saqueo realizado por los beduinos durante los siglos precedentes a su descubrimiento para la arqueología impiden saber a ciencia cierta su utilización. En todo caso es un lugar fantástico para poner la mente en blanco y dejar volar la imaginación.
Dos curiosos personajes vestidos de la forma tradicional de los guerrerso nabateos tratan de bloquear el acceso al templo de una forma un tanto teatral.
El camello con el templo del tesoro al fondo, la estanpa más esperada y típica de la ciudad de Petra.
Atravesada la plaza principal la ciudad se abre ofreciendo la posibilidad de explorar un conjunto de edifcaciones excavadas en la piedra y en un entorno espectacular que se exiende durante kilómetros. Una forma de hacer la visita más cómoda es contratando un burro pero yo preferí hacer el camino a pie.
Era hora de continuar la marcha para seguir descubriendo cada uno de los rincones de esta legendaria ciudad.
De nuevo otra oportunidad de continuar la marcha a lomos de un burro, perfectamente mimetizados con el entorno.
Otros seguían la marcha en camello.
También tuve oportunidad de optar por esa montura pero la consideré poco apropiada debido a lo angosto y escarpado del terreno que me esperaba. Tocaba seguir caminando.
Comenzaba a ganar altura y las espléndidas vistas de los antiguos edificios y el peculiar entorno no paraban de sorprenderme a mi alrededor.
A medida que me alejaba el número de visitantes disminuía y curiosos personajes, normalmente beduinos que fueron los últimos que habitaron la ciudad de Petra, empezaban a aparecer en mi camino.
El camino no hacía concesiones, pero las vistas compensaban cualquier esfuerzo.
Llevaba más de una hora de marcha y aún quedaba un buen trecho por ascender.
Tras el último giro me encuentro con otro esplendoroso edificio, el monasterio. El objetivo principal estaba cumplido.
Pero aún había posibilidad de continuar la ruta...
Y desde esta colina me dediqué a fotografiar el entorno desde el punto más alto.
La vista del monasterio desde este punto compensó de nuevo el esfuerzo.
Pero aún quedaban muchos edificios por descubrir entre los tajos y las montañas.
Varias colinas ofrecen la posibilidad de visitar tumbas y antiguas viviendas excavadas en la tierra.
Las vistas desde el interior resultaban siempre espectaculares.
Las tonalidades carmesí de la ciudad de Petra al atardecer son únicas. Las paredes van cambiado de color según avanza el día en un alarde de camaleónica metamorfosis.
Un nuevo deleite para los sentidos.
El espectaculo nocturno a la luz de las velas es elegante y sencillo y permite la oportunidad de tener una nueva visión de la ciudad, esta vez de noche.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

LA RUEDA DE LA VIDA

Toca levantarse y otra vez volver a lo mismo. De nuevo la habitual sucesión de caras y tareas nos atrapa en un bucle de monotonía. Todo tan familiar y previsible, tantas vueltas para encontrarnos en el mismo lugar del círculo y volver ineludiblemente, una y otra vez, al mismo punto en el que ya hemos estado antes.
La certeza de este hecho paraliza las inquietudes de muchos, tentados a abandonar el carrusel y convertirse en meros espectadores de los acontecimientos, pues emprender un nuevo viaje en este particular tiovivo en el que sólo cambia, de tarde en tarde, alguna de las piezas del atrezzo, produce nauseas y mareos. El abandono y la apatía anestesiarán las aspiraciones de la mayoría pero algunos esforzados visionarios hallarán coraje para continuar.
Y entonces, de nuevo en la rueda, al mirar por encima de la cabeza de su caballito de cartón verán el paisaje desde una nueva perspectiva, han ganado altura y todo comienza a tener un nuevo sentido, cada vuelta les agota, les va reduciendo la proporción de oxígeno, pero les eleva de tal forma que lo mismo les parece diferente y comprenden que el camino circular no es tan plano como imaginaban, cada giro supone un imperceptible ascenso en la empinada y exigente montaña de la sabiduría, de modo que la excitación de ir saciando su avidez de conocimiento les compensa de la incomprensión generalizada y la sospecha de no recibir recompensa alguna una vez alcanzada la cumbre, quizá solo tirarse por el precipicio.
Tras meses sin comunicarme mediante este medio, de nuevo vuelvo a escribir. Muchas cosas me resultan familiares pero algo ha cambiado, ahora viajo con menos equipaje, y aunque cada paso resulta asfixiante y agotador, una voraz curiosidad me impulsa seguir girando irremediablemente en esta misteriosa rueda de la vida.

sábado, 4 de diciembre de 2010

EL RASTRO DE SHANGRI-LA ( nueva version del mismo relato )




















Derrotado, castigado por otra ingrata jornada, cerró los ojos para aferrarse de nuevo a su memoria. Ignoraba que esta sería su última noche de desvelo.

Durante demasiado tiempo había vagado por una senda sin sentido, obsesivamente atrapado por el peso de sus recuerdos. Sólo hallaba consuelo al evocar cada detalle de su conmovedor romance, abruptamente truncado por aquel desventurado golpe del destino.

Todos los instantes con ella habían sido únicos, trascendentes, irrepetibles. Se recreaba en cada escorzo, cada gesto, cada caricia, cada palabra. El beso de las nueve y veinte le sabía distinto al de las nueve y media. Su aroma aún le embriagaba más a las once y cinco que a las once. Su risa siempre le sonaba diferente, pues la percibía con matices y timbres infinitos.

Añoraba pasear a su lado, seguir su estela, con ella todas las ciudades resultaban luminosas, ordenadas, cercanas y apacibles. Ya fuese Gijón, Oxford, Singapur o Shambhala, el tiempo se confabulaba con el espacio y se detenía para su deleite, produciéndole una indescriptible sensación de paz y armonía.

Anhelaba recordar días enteros con ella, sentir de nuevo su hechizo oriental, sucedáneo de vida en una actual existencia para olvidar.

Un súbito destello le sacó de su trance. Era la seductora luz de un madrugador amanecer que acariciaba su rostro mientras trataba de arrebatarle la imagen de su amada.
Atormentado, temeroso de que la huella de su pasión se desvaneciese, se precipitó al abismo en su búsqueda.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

RECORDAR SEGÚN FUNES

Ayer domingo, demolido, castigado por otra noche de sábado sin sentido de la que, tal vez por fortuna, ya no podía recordar absolutamente nada, de nuevo volví a pensar en su suave y embriagadora mirada y me recreé recordando toda nuestra historia, ya tan lejana en el tiempo pero tan fresca en mi memoria.
Según Borges sólo un tal Funes, ya fallecido y conocido como el memorioso, tenía derecho a conjugar el verbo recordar, por lo visto aquel tipo era capaz de reproducir cada último detalle o experiencia de su vida o recordar, palabra por palabra, libros enteros que había leído una sola vez.
Borges concluía que Funes estaba atrapado en sus recuerdos, pues era incapaz de abstraerse, crear conceptos o hacer generalizaciones ( el perro que recordaba a las 5,15 era para él distinto del mismo perro a las 6,15 ).Esta situación me resulta extrañamente familiar.
Cuando pienso en nuestros momentos juntos me sucede exactamente lo mismo. El beso de las 3 y 42 minutos sabía distinto que el de la 3 y 45. Su aroma aún me embriagaba más a las 10 y 28 que a las 9 y 45. La emoción era distinta cuando me esperaba con el vestido rojo que cuando lo hacía con el azul. Su sonrisa era diferente cada vez, pues tenía matices y timbres infinitos.No fue lo mismo pasear con ella por Salamanca que por Oxford. Londres con ella resultaba luminoso, Madrid ordenado y Bangkok cercano, familiar y apacible. En cada momento y lugar sentía una indescriptible paz y ternura.Cada instante con ella era único, transcendente y digno de permanecer grabado para siempre en mi mente. En mi recuerdo están cada escorzo, cada matiz, cada caricia, cada palabra, y ahí deben de seguir.Puedo recordar días enteros con ella y sentir de nuevo su magia oriental, que importa si ahora hay largas noches para olvidar.

sábado, 25 de septiembre de 2010

HISTORIA DE UN ADIOS

Aquello parecía el cierre de una etapa. Hacía un gélido frío en Ámsterdam cuando lleno de dudas volé desde Schipol al aeropuerto del Norte, previa escala en Madrid.
La sala de espera de los Rodeos, menos concurrido que el aeropuerto del Sur, el cual solía utilizar cuando venía directamente de mi tierra, ofrecía mejores vistas y más sosiego. Esta vez ni siquiera me impacienté por la espera.
Algo había cambiado en el paisaje y la ilusión se terminaba igual que el frescor de un otoño que languidecía marchitaba los brotes que la primavera había traído perfumados y frescos.
Llegó como siempre agradable y cariñosa pero se había acabado la frescura de antaño, el destello de sus ojos se había apagado, su sonrisa, de la que ahora se sentía tan orgullosa parecía más artificial que nunca, su energía se había evaporado, por el cansancio del trabajo según me dijo.
Tan solo unos meses juntos y ya sentía el hastío y el desgaste de toda una eternidad.
Elegimos un magnífico y apartado restaurante francés para cenar, El Refugio de María, en el frondoso valle de la Orotava. Fue una desapasionada velada en una casa rústica con un trato exquisito. Ya ni recuerdo que cenamos pero de lo que estoy seguro es de que pedimos vino del país en vez de una especialidad francesa, siempre lo hacíamos así.
La conversación fue fluida pero carente de pasión, oíamos palabras sin escuchar sentimientos, ya no nos susurrábamos nada al oído, nos mirábamos y ya no nos veíamos, le acariciaba la mano y ya no sentía su ternura, olía su perfume y ya no quedaba impregnado de su hechizo. En ese momento supe que estaba todo perdido. Nada podía reprocharle, simplemente éramos dos burbujas que se separaban como pompas de jabón volando cada una en busca de su destino, sin dañarse pese a al fragilidad de sus estructuras.
Disciplinadamente traté de cumplir el protocolo marcado para el fin de semana.
El viernes por la mañana ella trabajaba y me acerqué en autobús a La Laguna, que aún no había tenido la oportunidad de conocer de día. Su zona histórica me pareció francamente interesante, edificios de piedra y miradores, antiguas iglesias y una torre a la que subí por una estrecha escalera.
A la bajada paré a tomar un café en una terraza cercana al mercado viejo, estaba fresco y tuve que refugiarme en el interior del local, no era un lugar acogedor, lúgubre y oscuro, no obstante hice algo de tiempo leyendo los periódicos locales. Mientras los ojeaba me di cuenta de que sabía más de lo que yo mismo me imaginaba sobre la vida política y social de la isla. Incluso empezaban a interesarme sus pequeñas reivindicaciones y batallas. Demasiado tarde, sin duda.
Por fin ella llegó, fuimos a comer a La Casa Encantada, un sitio estupendo, volvimos a pedir un buen vino de la tierra y una sama con unas papitas arrugadas. Siempre me había gustado salir a comer con ella. Era una liturgia con la que ambos llegábamos a sentir gran complicidad. Aunque de una forma distinta, menos profunda, llegué a disfrutar de nuevo de su conversación y su compañía, tal vez sólo porque intuía que esta sería la última vez.
Paseamos por la zona antigua y vimos que en un entoldado estaban presentando vinos de la zona, entramos y allí se encontró con unas amigas, chicas muy simpáticas que yo ya conocía bien. Uno de los productores nos invitó a visitar su bodega, a ella le encantó, le gustaba ese mundo por tradición familiar. Quedamos en ir todos juntos al día siguiente.
No madrugamos. Era sábado y la visita estaba prevista para el mediodía. Desayunamos con calma y cogimos el coche, paramos para recoger a las dos amigas que nos acompañarían y pusimos rumbo a la bodega.
Sin estar distantes parecíamos distanciados, ni en la mesa nos sentamos juntos. Yo me fijé más en los antiguos toneles y en la plantación de alrededor del edificio dónde me las arreglé para sacarme fotografías. Ella se quedó más tiempo con sus amigas en la terraza.
De allí fuimos todos juntos a un guachinche y después a una remota playa en un acantilado. Me esforzaba por hablar y sonreír pero a diferencia de otras ocasiones y de la inmejorable predisposición de nuestras acompañantes llegué a encontrarme extraño y aislado, ajeno a todo. Me sentí muy aliviado cuando pensó que sería mejor no salir de marcha esa noche. Estaba agotado psicológicamente.
Al día siguiente fuimos a una tranquila playa del sur, frente a unas casitas blancas y un tenderete donde vendían cerveza. Fue la última vez que hicimos algo juntos y pese a que estaba algo fresco nos dimos un largo baño. Me dejaba llevar, el final era irremediable pero no sufría, simplemente veía que nuestro tiempo juntos se extinguía.
Ya en casa vimos un rato la televisión, antes de acostarnos hablamos, todavía conseguimos sonreír una última vez juntos, tal vez un reflejo del pasado.
Al día siguiente me acercó hasta el aeropuerto. Tras facturar la maleta le pregunté si no le parecía que vivíamos en dos mundos demasiado opuestos. No me respondió nada convincente. Al coger el avión supe que ya no volvería nunca más a la isla.
Pronto me enteré que ella también tenía la decisión tomada.

jueves, 15 de abril de 2010

LA RED

En las últimas semanas he sido reiteradamente interrogado por mi ausencia en este foro.Diversos emails desde distintas partes del mundo o conversaciones con conocidos en la calle, me han hecho caer en la cuenta de la importancia de mi YO virtual y, hasta cierto punto, su inquietante autonomía respecto al real.
He vuelto, si, pero con cierta precaución, con un tanto de recelo, con miedo, en fin, a que el personaje acabe por devorar a la persona, igual que Saturno hizo con sus hijos.El mundo ha cambiado y pasamos cada vez mayor tiempo en red. Al final del pasado siglo XX, ni tan siquiera disponía de una dirección electrónica o sabía lo que era navegar por internet y ahora cada vez consumo más tiempo conectado, bien por las extranets que mi trabajo me suele obligar a revisar a diario, por la consulta de prensa on line o por el empleo del msn o el yahoo voice.La red ayuda a consolidar amigos o mantener relaciones a larga distancia antes imposibles o impensables pero también atrapa y cobra sus víctimas hasta convertirse para algunos en un sucedáneo de vida incierto, lúdico y virtual, del que es su mejor exponente el ínclito second life, según algunos genial experimento y placentero refugio, según otros auténtico santuario de frikis y pirados de todo pelaje.
Es indudable que los buscadores ponen a nuestro alcance todo el conocimiento posible a golpe de click pero esto no ha hecho a la humanidad, ni siquiera al singular individuo, más sabio o más prudente. Éste se deja llevar por los atávicos sentimientos sedimentados en los meandros de su cerebro de reptil o de primate y queda obnubilado por los por los tentadores cantos de sirena o por las eternas serenatas de los tenores huecos que tanto desdeñaba el poeta y todo aquel que busca ideas detrás de las palabras.Apasionantes viajes, principescos romances, figuras estilizadas, deportivos último modelo, nuevos estilos de vida, espiritualidad indolora, atajos para alcanzar la trascendencia, bombones que no engordan, alargamientos de pene... , con tanta felicidad a nuestro alcance casi parece de mal gusto mostrarse crítico o infeliz, sin embargo, lo que verdaderamente caracteriza nuestro entorno es la desorientación, las contradicciones ( el miedo al cambio climático sin renuncia al consumismo atroz o la hipersensibilidad carente de cualquier referencia emocional que no sea el propio hedonismo ), la trivialización de lo trascendente, la falta de respeto por normas y valores, la esquizofrenia colectiva, la degradación del arte, el imperio de la zafiedad, la falta de armonía.
Las nuevas armas tecnológicas que nos hubieran permitido convertirnos en “semidioses”, nos vuelven más esclavos que nunca.¿Será esta nuestra naturaleza?, o, tal vez, alguien lo cambia todo para que todo siga igual, tal y como nos advertía Lampedusa.

sábado, 6 de marzo de 2010

ESSAOUIRA










Cuando pienso en Marruecos mi mente se recrea con imágenes de Essaouira. Un pueblo marinero de estrechas calles y casas blancas antiguamente llamado Mogador, un nombre que evoca exuberantes aromas, exóticos viajes y excitantes aventuras y cuyo influjo aún sigue presente en todo el pueblo ya que desde el antiguo fuerte portugués, a las murallas con cañones colocados de forma simétrica apuntando a la profundidad del oceano o el trazado mismo de la ciudad todo tiene un profundo sabor colonial.

Essaouira es hoy una tranquila villa donde los marineros que despiezan pescado, entre redes y gaviotas conviven con surferos que lanzan sus melenas al viento y turistas que disfrutan de la amplia y soleada playa, en un lugar apartado del bullicio de la relativamente cercana Marrackech y donde aún es posible la relajación y el paseo.
Del riad Inna al Taros café o al restaurante Les Alizes Mogador, en apenas un fin de semana uno puede sentirse cómodo e integrado en la acogedora población y reconocer las caras de todos los músicos callejeros o de los enredadores profesionales de turistas, que aún mantienen la mirada más limpia que sus vecinos de Agadir o Marrackech.



sábado, 13 de febrero de 2010

XIN NIÁN KUÀI LE ( Feliz Año Nuevo )

Para los que no hayan tenido suficiente con la tradicional celebración del día 31 de diciembre, aún tendrán otra oportunidad. Mañana 14 de febrero es el Año Nuevo Chino ( el 4708 de su calendario ), que viene a equivaler en su cultura a nuestra Navidad. Las celebraciones en realidad duran unos 15 días, de los cuales 7 en principio no se trabaja. Las familias se reúnen, limpian la casa, preparan la comida juntos y, dado el carácter supersticioso de los chinos, todo está cargado de significado. Una de tras tradiciones más populares y que en días sucesivos a buen seguro tendremos ocasión de contemplar en algún informativo, son las danzas del dragón y del león, donde los bailarines portan grandes cabezas tratando de ahuyentar el mal. Muy importante es también el reparto de los sobres rojos cargados de dinero ( sus reyes magos ) y la decoración floral de casas y tiendas, en una especie de ritual purificador. Pero sobre todo, y os puedo garantizar que muchos chinos creen firmemente en esto, con el Año Nuevo se cierra un ciclo y se inicia un nuevo periodo. A cada año lo representa un animal que se repite cíclicamente en un orden preestablecido explicado en varias leyendas. Cuentan los chinos que los dioses pusieron a competir a los animales cruzando el río a nado. Todos empezaron de un extremo pero la más aguda resultó ser la ingeniosa y aparentemente ingenua rata, que se subió encima del buey sin que se diese cuenta, y saltó justo al llegar al otro lado resultando la primera. Me hace mucha gracia esta leyenda porque yo precisamente, como los mayoría de los que mi quinta, he nacido bajo el influjo de la rata. El tercero en llegar fue el tigre que es el año en el que entramos el día 14. Según el zodiaco chino, el tigre se caracteriza por ser un signo cálido, amoroso, independiente, libre y divertido, extremadamente carismático y mágico, y se asocia con habilidades de comunicación y buenas relaciones sociales. El Año del Tigre se va a regir por la valentía y los nuevos retos. Un ciclo favorable para las actividades relacionadas con la comunicación, la infancia, los movimientos ecológicos, el activismo social y económico, las leyes, la política, los deportes, el espectáculo, las artes y el liderazgo. Sin duda un buen año para el movimiento, cambio, novedad y curiosidad. Confiemos en que el tigre nos ayude a salir de la crisis. En todo caso será un gran año para emprender viajes. Siguiendo la tradición china os deseo prosperidad en todo lo que emprendáis en un año que promete ser propicio o en mandarín GONG XI FA CHAI.

domingo, 17 de enero de 2010

CONCURSO DE MICRORELATOS. Las rebajas: finalistas

ELCULTURAL.es
El Concurso tiene por objeto la publicación en la página web de El Cultural.es y en las páginas oficiales de ELCULTURAL.es en Facebook y Twitter el microrrelato ganador Podrán participar en el Concurso las personas físicas que envíen sus microrrelatos originales y escritos en castellano que no excedan los 140 caracteres, en relación con el tema planteado en el apartado 1 de las presentes bases y de acuerdo con los requisitos establecidos en las mismas. EL RETO ES DIFÍCIL. SE PUEDEN UTILIZAR MENOS CARACTERES QUE EN UN MENSAJE DE MOVIL.

Estoy entre los finalistas de la semana. El tema es las rebajas:

Este es el texto:
Jesus Diaz, 13/01/2011.

" Se acabó el aroma a chanel. En las cenas ya no había champán. Volubles son el amor y el comercio, mermada la pasión se rebaja el precio."